Se trata de un problema estético que aparece cuando al sonreír se muestra una parte excesiva de encía, desproporcionada con respecto al tamaño de los dientes. 

L@s pacientes muestran cada vez más preocupación por su imagen y estética dental. La llamada sonrisa gingival suele ser motivo de consulta y existen soluciones para corregirla. 

Denominada como “gummy smile” en inglés, esta afección hace que la mirada y la atención se acaben centrando en las encías de la persona que muestra su sonrisa. Genera, por lo tanto, un desequilibrio estético, que puede ser más leve o más severo y que, en muchos casos, impide sonreír con naturalidad por miedo o vergüenza, afectando a nivel emocional y social. 

El tratamiento dependerá directamente de su causa. Como tal, en la mayoría de los casos, no representa un problema de salud bucodental. Sin embargo, puede afectar a la autoestima y la confianza de las personas, motivo por el cual muchos pacientes deciden tratarla. 

Los especialistas utilizan el bótox cuando la sonrisa gingival se debe a una hiperactividad del músculo que eleva el labio superior. También ácido hialurónico, para dar soporte, volumen o enmascarar casos leves. 

Otra opción es la ortodoncia, que mueve los dientes a una posición más alta mediante alineadores o brackets para equilibrar la mordida. También podemos hablar de la gingivectomía, que consiste en recortar o eliminar el exceso de tejido blando (se hace cuando el tamaño del diente es correcto pero la encía lo cubre demasiado). Dentro de la casuística está también el alargamiento coronario, una cirugía más completa que incluye la modificación de la encía y también el recorte del hueso subyacente (se hace para exponer más la estructura del diente y evitar que la encía vuelva a crecer en su posición original).

En casos más severos, contamos con la cirugía ortognática. Es una intervención quirúrgica que se realiza cuando hay un exceso de crecimiento en el maxilar superior. 

El procedimiento elegido dependerá en todos los casos de la causa concreta del problema, así como de su grado de severidad. El primer paso será estudiar, diagnosticar y determinar el mejor tratamiento. Los factores a tener en cuenta en ese estudio serán: la cantidad de encía que se expone, el tamaño y forma de los dientes, la longitud y el grado de movilidad del labio superior y la posición vertical del maxilar y los dientes superiores en relación con el resto de la cara y el cráneo.

Una mala salud oral afecta directamente al rendimiento físico mediante la aparición de infecciones, fatiga muscular y problemas de recuperación. Los factores clave de esta conexión son los procesos inflamatorios, la respiración y el desgaste dental. 

La presencia de caries, enfermedades de las encías o infecciones en la boca puede originar molestias y dolor, lo que afecta a la concentración y el rendimiento durante la práctica deportiva. Además, una buena salud bucal está asociada a una mejor salud general, lo que puede contribuir a una mayor resistencia y capacidad de recuperación en l@s deportistas. 

Las patologías orales, como la caries o la periodontitis, permiten que las bacterias pasen al cuerpo a través de la sangre y afecten a los músculos. La inflamación hace que el cuerpo tarde más tiempo en sanar después de un esfuerzo fuerte y aumenta el riesgo de lesiones musculares. Además, la gingivitis y la periodontitis se relacionan con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otras afecciones sistémicas. 

Más allá de las infecciones, una mala oclusión o mordida, el bruxismo o disfuncionales mandibulares también pueden repercutir en la postura, en el equilibrio y en la mecánica corporal. Esto conlleva la posibilidad de lesiones musculares, articulares y de los tendones. Una mala posición de los dientes puede hacer que se respire por la boca, lo que baja la cantidad de oxígeno en el cuerpo y provoca un cansancio mayor. 

También hay que tener en cuenta que el consumo constante de productos energéticos ácidos que hacen algun@s deportistas, daña los dientes y crea caries con facilidad. Asimismo, el esfuerzo deportivo intenso seca la boca, eliminando la protección natural de la saliva frente a las bacterias. 

Por otro lado, ciertos deportistas están expuestos a un mayor riesgo de lesiones orales debido a la naturaleza física de muchas disciplinas. Usar un protector durante la práctica puede ayudar a prevenir fracturas dentales, luxaciones de mandíbula y laceraciones en los labios y las encías, lo que permite a l@s atletas entrenar y competir con mayor seguridad y confianza. 

Por lo tanto, una boca sana y cuidada puede marcar la diferencia. En el Centro Odontológico ALAIA estamos comprometidos con la práctica deportiva y ayudamos a nuestr@s pacientes a alcanzar su máximo potencial. 

Al igual que el tabaco convencional, los cigarrillos electrónicos dañan la salud oral al provocar sequedad bucal, inflamación de las encías y mayor riesgo de caries. Aunque no producen alquitrán, sus aerosoles alteran el equilibrio de la boca. 

El uso del cigarrillo electrónico o vaper ha aumentado considerablemente en los últimos años, ya que muchas personas(sobre todo, jóvenes) lo ven como una alternativa menos perjudicial que el tabaco tradicional. Si bien es cierto que elimina muchas de las toxinas presentes en el tabaco, no está exento de riesgos, especialmente en lo referido a la salud bucodental. 

Efectos principales:

-Xerostomía o boca seca: los cigarrillos electrónicos disminuyen la producción de saliva, lo que elimina la protección natural de estacontra las bacterias. Además, puede provocar mal aliento debido a esa sequedad bucal. 

-Problemas en las encías: el calor y los químicos irritan los tejidos blandos, causando gingivitis o periodontitis y sangrado.

-Más caries: los saborizantes dulces y azucarados que llevan hacen que las bacterias se peguen más fácilmente al esmalte dental. 

-Manchas y desgaste: el vapor deja residuos químicos que decoloran los dientes con el tiempo.

-Lesiones y cambios celulares: se modifica el tejido de la mucosa oral y se pueden generar úlceras o alteraciones con riesgo a largo plazo. 

-La nicotina interfiere en el proceso de cicatrización mucogingival, pudiendo causar problemas en los implantes dentales y otros tratamientos. 

Y, por supuesto, fumar incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pulmonares. Asimismo, un fumador tiene más posibilidades de desarrollar un cáncer de pulmón o en la boca. 

Los estudios más recientes corroboran la necesidad de evaluar clínicamente los riesgos asociados al cigarrillo electrónico y educar cuanto antes a las nuevas generaciones sobre sus posibles efectos adversos a largo plazo. 

Lo ideal es no consumir. Si esto no es posible, lo importante será cuidar estrictamente la cavidad oral para ayudar a reducir el riesgo de los efectos secundarios. 

Se trata de una relación directa y bidireccional, especialmente en el tratamiento de alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM), bruxismo, dolores cervicales y el impacto de la postura en la biomecánica mandibular. 

El trabajo conjunto de odontólogos y fisioterapeutas es clave para la recuperación total de muchas patologías bucodentales. La fisioterapia desarrolla un papel educativo, preventivo y terapéutico de las alteraciones funcionales del aparato masticatorio. Es decir, ayuda a lograr un correcto equilibrio postural del cuerpo y de la articulación de la mandíbula. Y es que no podemos considerar los dientes como piezas aisladas, sino que están conectados con nuestros huesos y músculos. 

La fisioterapia ayuda a ganar amplitud articular en aquellos pacientes que la han perdido por diferentes motivos y a calmar los dolores consecuencia de desequilibrios musculares. 

Apuntamos unas áreas concretas de conexión entre ambas disciplinas: 

-Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM): la fisioterapia trata contracturas y tensiones en los músculos masticatorios y cervicales, aliviando dolores de cabeza, bloqueos y molestias al masticar. También se encarga de trabajar las estructuras blandas que rodean esta articulación, para que la adaptación de la persona al aparato de ortodoncia o a la férula de descarga sea mejor.

-Bruxismo y estrés: apretar los dientes frecuentemente genera sobrecargas musculares. El trabajo fisioterapéutico reduce esta tensión, complementando el uso de férulas de descarga dentales. 

-Postura y oclusión: una mala alineación de la columna y el cuello puede alterar la mordida. A su vez, problemas dentales pueden provocar dolores reflejos en espalda y hombros.

-Rehabilitación post-cirugía o traumatismo: la fisioterapia ayuda a recuperar la movilidad y la funcionalidad normal de la mandíbula tras intervenciones maxilofaciales. 

Nuestro cuerpo es un gran sistema cuyas partes están directamente relacionadas. Sin embargo, no somos conscientes de hasta qué punto cuestiones como la higiene postural o las lesiones musculares pueden llegar a afectar a la salud de nuestra boca. Hay que tener en cuenta que la boca es un eslabón dentro de una gran cadena en la que están interrelacionadas distintas áreas corporales. Partiendo de esta idea, si alguno de estos eslabones falla, repercute en el resto. Es decir, cualquier mala postura o rigidez articular en estas zonas puede afectar a la boca. 

Cuida tu salud de manera integral. Te ayudaremos. 

Se trata de una especialidad odontológica enfocada a mejorar la armonía, el color y la forma de los dientes y encías para lograr una sonrisa sana y estéticamente atractiva. 

Este tipo de odontología engloba desde una simple corrección de color de los dientes hasta la reposición de las piezas perdidas. Existe una amplia variedad de opciones para mejorar tanto la función dental como la imagen. La estética se ha convertido en un aspecto clave en la sociedad actual, donde una sonrisa atractiva está estrechamente vinculada a la autoestima y la confianza personal. La Odontología estética debe complementar la salud general y la salud oral de cada paciente.

Además de tener como objetivo mantener y conservar la funcionalidad de la dentadura, la mayoría de los tratamientos dentales llevan implícito el factor estético. Por ello, áreas de la Odontología como la conservadora, la ortodoncia o la implantología también forman parte de esta especialidad estética. Es una actuación integral. 

Entre los tratamientos más comunes están:

-Ortodoncia: consiste en corregir la posición de los dientes y arcadas dentarias para lograr el equilibrio en la forma y función de la boca, lo que también mejora la estética facial. 

-Implantología: un tratamiento quirúrgico que consiste en sustituir dientes en mal estado o que se han caído por prótesis. Éstas se colocan sobre los implantes, que van ubicados en los huesos maxilares.

-Blanqueamiento: es un procedimiento que se lleva a cabo con el objetivo de aclarar el color de los dientes cuando éstos se han vuelto oscuros y amarillentos. Se debe hacer siempre bajosupervisión profesional.

-Carillas dentales: láminas ultrafinas adheridas a la parte frontal del diente para corregir fracturas, separaciones o asimetrías. 

-Reconstrucciones estéticas: uso de resinas para reparar pequeñas roturas o caries.

-Gingivectomía: cirugía menor para nivelar y corregir el exceso o la asimetría de las encías. 

En las últimas décadas, la introducción de materiales como el composite y la porcelana, así como el desarrollo de procedimientos como el blanqueamiento dental y las carillas, han revolucionado los resultados estéticos. Además, tecnologías como el escáner 3D y diversas herramientas digitales nos permiten tratamientos más precisos, personalizados y rápidos. 

El dolor de dientes es la causa más frecuente de consulta en las clínicas odontológicas. Además, es uno de los más molestos que se pueden sufrir y es muy variable en cuanto a su intensidad y características. 

Se origina en las terminaciones nerviosas que se insertan en la pulpa del diente desde su raíz, ya que el esmalte es completamente insensible. Entre sus principales causas están la caries profunda que afecta al nervio, enfermedades de las encías como la gingivitis o periodontitis y la hipersensibilidad por esmalte desgastado. Otras causas frecuentes son el bruxismo, abscesos dentales, dientes fracturados o la erupción de las muelas del juicio. 

Ante el dolor dental, lo más importante es establecer su causa y realizar el tratamiento que prescriba el odontólogo. Por lo tanto, independientemente de su intensidad y duración, debe ser siempre motivo de consulta con el dentista. A menudo, suele tener un inicio repentino. Puede ser constante o intermitente y suele agudizarse al comer o beber, en especial, con alimentos muy fríos o calientes. A veces, el dolor se nota exclusivamente al presionar la pieza dental. También puede acompañarse de inflamación de las encías, fiebre, dolor de cabeza, secreción con mal sabor de boca o halitosis. 

Teniendo en cuenta sus principales causas, la mejor prevención consiste en mantener una buena higiene bucodental. Asimismo, es conveniente seguir una dieta baja en azúcares para evitar la aparición de caries. Las revisiones en Clínica cada seis meses, aproximadamente, son importantes para evitar problemas mayores. 

En un primer momento, se puede recurrir a un medicamento analgésico para aliviar el dolor. Si éste persiste o se hace más agudo, será conveniente acudir al Centro Odontológico para hacer una exploración y buscar el origen. Sobre todo, si el paciente percibe otra sintomatología añadida. Cuando el dolor aparece, también nos podemos ayudar de geles o enjuagues bucales con anestésico, ya que pueden proporcionar alivio temporal en casos de sensibilidad o inflamación de las encías. 

¡Recuerda! Es fundamental no automedicarse. Un diagnóstico profesional asegura que el problema sea identificado y tratado de forma efectiva. El dolor dental es una señal de alerta que no debe ignorarse. 

En la mayoría de los casos es temporal y benigno, pero identificar su origen exacto ayudará a eliminar esta molesta sensación. Es fundamental consultar a un médico o dentista si el sabor metálico persiste.

Esta situación puede presentarse con más frecuencia de lo que pensamos. Se conoce como disgeusia y suele deberse a problemas de salud oral, efectos secundarios de medicamentos o infecciones respiratorias.

La gingivitis o la periodontitis provocan inflamación y sangrado. Como la sangre contiene hierro, causa un sabor metálico evidente. La acumulación de placa bacteriana, el sarro o la caries también pueden alterar el sentido del gusto. Por otro lado, muchos medicamentos de uso frecuente liberan residuos en la saliva y pueden causar ese mismo efecto. Ciertas infecciones que inflaman las vías respiratorias también alteran la percepción de los sabores. 

Otras causas comunes para la disgeusia son los cambios hormonales, el reflujo ácido, la exposición a químicos o el estrés crónico. Con mucha frecuencia, esta patología cursa además con el conocido como síndrome de la boca ardiente, un problema médico en el cual el paciente experimenta dolor y ardor en la cavidad oral. 

Para aliviar esta situación, se recomienda una buena higiene bucal, beber agua de manera habitual para evitar la sequedad y diluir cualquier residuo y masticar chicle para estimular la salivación y refrescar la boca. 

En muchos casos, el sabor metálico provoca pérdida de apetito, pudiendo afectar al estado psicológico y nutricional de la persona y disminuyendo su calidad de vida. Si se mantiene durante mucho tiempo, debemos consultar a nuestro dentista ya que puede ser síntoma de un problema serio de salud. Sobre todo, si viene acompañado de dolor, fiebre, problemas para tragar o pérdida repentina del olfato. 

Los tratamientos destinados a mitigar o eliminar el sabor metálico en la boca pueden ser tan diversos como las causas que lo motivan. De hecho, es necesario un diagnóstico correcto para establecer el procedimiento idóneo. En algunos casos, bastará con incluir pequeñas modificaciones en el estilo de vida, mientras que en otroses probable que deba seguirse un tratamiento farmacológico específico.

Hay remedios caseros que alivian esta sensación: los cítricos, el yogurt, las infusiones, beber agua o enjuagues con bicarbonato de sodio. No obstante, todos los especialistas en salud oral coinciden en la importancia de la higiene bucodental como medio para prevenir la disgeusia. 

Los efectos bucodentales que se producen cuando un niñ@ se chupa el dedo van a depender de la posición, intensidad, frecuencia y duración del hábito de succión. Si se prolonga más allá de los 3 años, puede dar lugar a una serie de alteraciones bucales. 

La presión continua altera la alineación de la dentadura y el desarrollo de los huesos maxilares. Las consecuencias más comunes incluyen: 

-Mordida abierta anterior: los dientes frontales superiores e inferiores no se tocan al cerrar la boca, dejando un espacio entre ellos.

-Deformidad del paladar: puede volverse más estrecho y profundo (conocido como paladar ojival o alto), afectando a la respiración y al habla.

-Maloclusión dental: los dientes superiores se desplazan hacia adelante y los inferiores hacia atrás.

-Deglución atípica: la lengua cambia su posición natural y se empuja hacia adelante. 

Este comportamiento, que de primeras puede parecer inofensivo, tiene implicaciones que van más allá de lo estético. Afecta al desarrollo facial y puede influir incluso en la forma de hablar y masticar. Además, hay que tener en cuenta que la succión del dedo expone a bacterias y virus dañinos, lo que aumenta el riesgo de infecciones. La boca, al estar cálida y húmeda, proporciona un entorno favorable para la reproducción de estos patógenos. Estos microorganismos dañinos causan múltiples enfermedades en las encías, los dientes y la boca. 

Por eso, es importante la prevención y la intervención temprana. El objetivo es motivar al niñ@ para que deje de chuparse el dedo por decisión propia, utilizando recompensas y dinámicas lúdicas. En casos más persistentes y severos, existen unos dispositivos intraorales que impiden la colocación del dedo sin causar molestias y favorecen que el hábito desaparezca. 

Este enfoque preventivo no sólo evita futuros tratamientos complejos, sino que también fomenta una relación positiva del pequeñ@ con el dentista desde edades tempranas. 

Un mal uso tanto del biberón como del chupete también afectará a la salud oral. Será fundamental utilizar refuerzos positivos que motiven al niñ@ a abandonar las malas costumbres. Una visita a tiempo al dentista será esencial para mantener su salud bucal.

Es la/el profesional sanitario encargado de la prevención de enfermedades bucodentales y la promoción de la higiene oral. Su labor principal es mejorar tu salud mediante la educación, el diagnóstico preventivo y el mantenimiento de tus dientes y encías. 

El higienista dental se ha consolidado como una pieza clave en las clínicas odontológicas modernas. Pueden actuar como ayudantes y colaboradores de los facultativos médicos y odontólogos, realizando funciones técnico-asistenciales. Entre sus funciones diarias están:

-aplicar tratamientos de periodoncia.

-dar consejos de higiene oral a l@s pacientes.

-aplicar flúor y sellar fosas y fisuras.

-controlar y prevenir las enfermedades bucodentales.

-ayudar al odontólogo en distintos procesos y tratamientos, como la realización de exámenes radiológicos o el registro de los datos clínicos del paciente.

Una de las tareas más conocidas de l@s higienistas es la realización de limpiezas dentales profesionales, también conocidas como profilaxis dental. Se llevan a cabo con el objetivo de eliminar el sarro y la placa bacteriana que se acumula en los dientes y que puede provocar problemas como la caries o la enfermedad periodontal. 

Por otro lado, pueden explicar al paciente la forma correcta de cepillarse, usar el hilo dental y otros productos de higiene bucal. Esto es especialmente importante en el caso de niñ@s y adolescentes, que a menudo necesitan una mayor orientación para mantener una buene higiene oral. 

Asimismo, pueden asesorar sobre los alimentos beneficiosos y perjudiciales para la salud dental y transmitir la importancia de las revisiones periódicas con el dentista. 

El Centro Odontológico ALAIA tiene un equipo de higienistas dentales que te asesorarán y solucionarán todas tus dudas sobre salud bucodental. Su enfoque en la educación y la atención preventiva ayudará a reducir la incidencia de patologías, mejorando así tu calidad de vida. Son grandes profesionales a tu servicio. La primera línea de defensa ante los problemas de salud oral.

La clave es la relación bidireccional entre ambos conceptos. Una mala salud bucodental dificulta el control de la tensión arterial mientras que la hipertensión y sus medicamentos pueden causar sequedad bucal y encías inflamadas. 

Una tensión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, sobre todo, la enfermedad coronaria y cerebrovascular. También incide en patologías renales crónicas, insuficiencia cardíaca y la demencia. 

Veamos primero el impacto de la hipertensión en la boca:

-Periodontitis: la inflamación crónica de la tensión alta afecta a los tejidos periodontales.

-Sequedad bucal: muchos fármacos, como los diuréticos, disminuyen el flujo salival, aumentando el riesgo de caries e infecciones.

-Hiperplasia gingival: algunos medicamentos también pueden provocar un crecimiento excesivo de las encías y su sangrado.

-Problemas vasculares: la reducción del flujo sanguíneo a las encías debilita los tejidos, facilitando la enfermedad periodontal.

Veamos ahora el impacto de la salud oral en la hipertensión:

-Infección periodontal: las bacterias de las encías enfermas pueden entrar al torrente sanguíneo, aumentando la inflamación sistémica y elevando la presión arterial.

-Según recientes estudios, una mala salud oral hace que los medicamentos para tratar la hipertensión sean menos efectivos. 

-Riesgo duplicado: la presencia de periodontitis severa duplica el riesgo de padecer hipertensión arterial. El tratamiento odontológico de esta patología contribuye significativamente a mejorar el control de la tensión.

En cuanto a las primeras medidas que podemos adoptar para reducir riesgos, será fundamental dejar el tabaco y no tomar alcohol de manera habitual. Con una buena higiene oral, una alimentación equilibrada y la práctica deportiva, lograremos grandes resultados. La colaboración entre el médico de atención primaria y el odontólogo será vital para un tratamiento integral.

Si tienes hipertensión, no dudes en comentarlo con l@sprofesionales de ALAIA. De esa manera, podrán brindarte una atención dental adecuada y ajustada a tus necesidades.