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El sol puede tener efectos adversos en nuestra salud bucodental. La exposición prolongada a los rayos UV puede dañar nuestros labios y contribuir a otra serie de patologías bucales.

Los labios son muy sensibles y propensos a quemaduras. Su piel es delgada y carece de melanina, el pigmento que protege del sol. Una exposición prolongada puede causar enrojecimiento, dolor e incluso ampollas. Además, las quemaduras solares repetidas pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de labio. 

La radiación UV del sol puede deshidratarlos, dejándolos secos, agrietados y propensos a la descamación. Los labios deshidratados son más susceptibles a infecciones y herpes labial. 

El colágeno podría verse alterado y provocar un envejecimiento prematuro. Se trata de la proteína que da elasticidad a esta parte del cuerpo y, además, ayuda a evitar la formación de arrugas. Si los labios están desprotegidos, el colágeno puede cambiar y se pueden formar líneas alrededor de la boca.

Para proteger tus labios del sol hay que usar regularmente un protector con un FPS (factor de protección solar) de al menos 30. La aplicación debe realizarse media hora antes de salir al sol. Es más recomendable utilizar aquellos que contengan ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, que brindan protección de amplio espectro contra los rayos UVA y UVB. Debemos mantener los labios hidratados diariamente, usando un bálsamo con ingredientes naturales como manteca de karité o aceite de coco. Mejor evitar los productos con fragancias o sabores artificiales, ya que pueden causar irritación. 

La protección labial es la primera que desaparece de la piel. Por esta razón, debes aplicarla cuantas veces sea necesario durante tu estancia en la playa o la piscina. 

Proteger tus labios no sólo te ayuda a mantener una sonrisa sana y bonita, también es crucial para prevenir problemas bucales a largo plazo. 

Disfruta del sol con protección. Te aportará energía, buen humor y grandes momentos al aire libre.

Si hacemos un buen uso de este producto, ayudamos a prevenir la caries y la aparición de la placa dental, al tiempo que cuidamos de la salud de nuestras encías. Nuestro aliento será fresco y agradable. 

El cuidado de los dientes debe ir más allá del cepillado básico que, no olvidemos, es fundamental y debe hacerse correctamente tres veces al día. Ese cepillado y el uso de hilo dental son las formas sencillas de cuidar tus dientes. Sin embargo, si deseas reforzar esos cuidados puedes usar enjuague bucal.

Un enjuague antibacteriano y antiséptico nos asegura el mejor ataque a las bacterias orales. Haremos hincapié en que el líquido pase por entre todos los dientes, la lengua y el paladar y que dure aproximadamente un minuto. Posteriormente, no hay que usar agua ya que, de esta manera, se resta efectividad al colutorio. Tampoco es recomendable comer o beber durante los 30 minutos siguientes a la aplicación. Esto permite que los ingredientes activos sigan teniendo efecto en tu boca. 

Además de reducir la placa dental, podremos ayudar a prevenir la enfermedad de las encías. La acumulación de placa puede irritar la encía alrededor de los dientes y causar inflamación y sangrado del tejido. Si la gingivitis no se trata, puede reducir el soporte que mantiene los dientes en su lugar y, finalmente, causar la pérdida de una pieza. 

Hay que tener claro que el enjuague bucal es un añadido muy recomendable en nuestra higiene oral, nunca debe sustituir el cepillado diario de la dentadura. Además, es importante no abusar de ellos y, por eso, es necesario que sea el dentista quien indique cómo utilizarlos y la duración del tratamiento. Hay diferentes tipos de enjuagues, con características que ofrecen beneficios concretos. Por ejemplo, algunos de estos productos son aptos para cicatrizar heridas tras una intervención de cirugía oral.

Para l@s niñ@s existen enjuagues bucales y dentífricos específicos, con los niveles de flúor óptimos para sus pequeñas dentaduras. Hay que recordarles que estos productos no se deben ingerir, debido a que podrían provocar fluorosis. 

Nuestro dentista de confianza podrá recomendarnos el producto que más se ajusta a nuestras necesidades. 

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Un blanqueamiento dental logra que nuestra sonrisa rejuvenezca y sea más bonita. Para conseguir un resultado duradero y efectivo, nuestro dentista nos dará una serie de recomendaciones para seguir tras el tratamiento.

Los días posteriores al blanqueamiento es muy importante consumir alimentos que no manchen los dientes ya que, tras el proceso, será más fácil que las manchas se puedan adherir. Es normal notar una mayor sensibilidad, por lo que se recomienda evitar bebidas o productos muy fríos o muy calientes. Si esta sensibilidad persiste, consulta con tu especialista.

Tampoco es recomendable consumir refrescos azucarados, ya que manchan la dentadura y afectan al esmalte. Después de cada comida, mantendremos una correcta higiene oral. Además, si quieres que tu blanqueamiento dure el máximo tiempo posible, es importante evitar el tabaco. Los resultados de este tratamiento son menos estables en las personas fumadoras. Hay que tener en cuenta que el vapeo tiñe los dientes igual que cualquier otro tabaco. También será necesario reducir el consumo de café, té, vino tinto o frutos rojos. 

El agua será tu mejor aliado. Beber después de las comidas ayuda a eliminar los restos de alimentos y las sustancias que podrían manchar tu dentición. Mantener tu cavidad oral hidratada estimula la producción de saliva y neutraliza los ácidos que hay en ella, evitando así el desgaste dental. 

Tras el blanqueamiento, los dientes pueden estar más sensibles por lo que se aconseja utilizar una pasta dental específica para este tipo de tratamientos. Existen algunos enjuagues bucales que ayudan a mantener el color conseguido y que serán de ayuda si los usamos de manera constante durante un minuto cada mañana y cada noche. 

Dependiendo de cada paciente, sus hábitos de consumo, cualidades dentarias y por supuesto también las exigencias estéticas, la periodicidad con la que se realice un blanqueamiento dental puede variar. La recomendación es esperar un mínimo de dos años antes de realizar el siguiente. Y, como decimos, es muy importante seguir estos pequeños consejos de mantenimiento. El efecto del tratamiento será más prolongado en el tiempo. Podrás disfrutar de una sonrisa limpia y brillante, además de sana. Acude puntualmente a las citas de seguimiento para evaluar los resultados.

El compromiso de l@s profesionales de ALAIA es con la salud y la estética de tu sonrisa.

La movilidad dental tiene origen multifactorial y está muy relacionadcon la enfermedad periodontal. En la fase más severa lleva a la morbidez de los tejidos de soporte, comprometiendo la salud de la boca.

Aunque la enfermedad periodontal es el origen más habitual de la movilidad, también puede existir un estrés inusual mientras se mastica, por exceso de fuerza o presión sobre la pieza, que termina moviéndose. En estos casos, puede haber un daño previo en el periodonto, es decir, el tejido que rodea la raíz del diente y lo fija a la encía. 

El desplazamiento o movimiento dental también puede deberse a un trauma oclusal sobre dicho tejido sano, es decir, puede aparecer tras sufrir un fuerte golpe o traumatismo, por maloclusión, desplazamiento de las piezas dentales o bruxismo. 

Existen otras causas que, al menos temporalmente, pueden provocar este fenómeno tan incómodo, como por ejemplo un embarazo. Cuando la paciente presenta gingivitis o periodontitis, los cambios hormonales del embarazo hacen que el tejido periodontal sea más delgado y, por tanto, más frágil. También las enfermedades sistémicas, como la diabetes, pueden ocasionar movilidad severa en los dientes. 

En cualquiera de los casos, es necesario ponerse en manos de un especialista. Si no lo tratamos cuanto antes, las encías se retraen y migran hasta dejar al descubierto las raíces de una o varias piezas. Durante la exploración, el odontólogo comprobará el origen de la patología y actuará en consecuencia. Además, será de manera inmediata para evitar lo que nadie desea: la pérdida del diente. 

El tratamiento se puede dar a través de tres técnicas:

-Mediante el método de la tartrectomía supragingival y subgingival se evitará que la enfermedad avance. 

-Realizando una regeneración de la zona, se rellena el espacio necesario para parar la movilidad.

-Si los dientes tienen un contacto defectuoso, se realiza un reajuste de las piezas afectadas y la fuerza se reparte por igual.

Si sientes que padeces movilidad dental o el principio de una enfermedad infecciosa que pueda afectar a tus encías y/o dientes, no dudes en pedir cita para que evaluemos tu caso. Es fundamental el seguimiento clínico continuado por parte del dentista, mediante pruebas radiográficas y diagnósticas que nos garanticen el éxito del tratamiento. No pongas la salud y la estética de tu boca en riesgo.

Se trata de la incapacidad de abrir la cavidad bucodental por completo debido a la contracción involuntaria de los músculos maxilofaciales. Esa sensación de bloqueo dificulta la realización de acciones tan esenciales como masticar, beber o la propia higiene oral. 

Por lo general, se trata de una afección leve y temporal. Sin embargo, puede ser el síntoma de otras patologías a las que conviene prestar atención. 

El trismus dental puede originarse por diversos factores:

-bruxismo

-traumatismos maxilofaciales

-infecciones orales

-enfermedades neurológicas o patologías en el sistema nervioso central

-tratamientos de quimioterapia o radioterapia en zona mandibular

-tratamientos antidepresivos

La gravedad puede variar, pero siempre aparece esa rigidez y dolor al intentar abrir la boca. En cuanto a la duración, está sujeta a la causa subyacente y al tratamiento recibido. En casos leves suele durar unos pocos días, como mucho, unas semanas. En los pacientes que presentan más complicaciones, el trismus puede persistir varios meses. Por eso, la importancia de contactar con el especialista para una evaluación completa y un diagnóstico acertado.

El objetivo del tratamiento para curar el trismus pasa por mejorar la calidad de vida del paciente, eliminando molestias y las dificultades que experimenta al abrir la boca. El tratamiento dependerá del origen del problema: férula de descarga, medicamentos, ejercicios para mejorar la movilidad de la mandíbula o una cirugía oral. 

También te recomendamos adaptar tu dieta e incluir alimentos más blandos para reducir la presión sobre la mandíbula al masticar.

El trismus dental es una condición que, aunque pueda parecer menor, influye negativamente en muchas acciones de nuestro día a día. Por eso, ante cualquier sintomatología, es fundamental acudir al dentista para prevenir dificultades futuras y tratamientos más complejos. No ignores las señales y deja que nos ocupemos de ti. Estamos comprometidos con tu salud. 

Puede resultar difícil de creer, pero hay estudios científicos que demuestran que algo tan pequeño como la cavidad oral influye en la salud y bienestar de todo el organismo. De hecho, está comprobado que tener patologías orales afecta directamente a los pulmones, aumentando la posibilidad de padecer enfermedades respiratorias. 

El denominado biofilm dental es un proceso por el que las bacterias y otros patógenos colonizan la cavidad bucal. Se va formando así una película de proteínas salivales que se van adhiriendo al esmalte y, al multiplicarse, pueden derivar en una infección. Esta placa está relacionada con el desarrollo de enfermedades como la caries, la periodontitis o la mucositis. El biofilm dental puede pasar a nuestro organismo, enfermando órganos vitales como el corazón, los riñones o los pulmones. 

Como decimos, cuando no hay una buena higiene bucodental, se acumulan bacterias en dientes, lengua y encías. Al respirar o tragar, especialmente en personas mayores, esas bacterias pueden llegar a los pulmones y causar infecciones respiratorias graves, como la neumonía. Esto ocurre con frecuencia en pacientes hospitalizados, en residencias o con enfermedades crónicas y se puede prevenir con una buena salud oral. 

La enfermedad periodontal favorece la aparición y, sobre todo, agrava la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Es decir, la Epoc, o lo que anteriormente los neumólogos llamaban bronquitis crónica. Es por esto que en algunos pacientes con patologías pulmonares es recomendable hacer limpiezas dentales profesionales de manera continua, para que las bacterias no permanezcan en la cavidad bucal, haciendo cada vez más difícil la recuperación. También es necesario que la caries sea tratada, ya que este tipo de enfermedades puede causar efectos secundarios en los pulmones. El estado de la boca no sólo afecta a neumonías o bronquitis, también está vinculado a otras enfermedadesrespiratorias como gripe o Covid-19.

La salud bucodental es, por tanto, la primera barrera de defensa. Apostando por la cultura de la prevención en salud, recomendamos tener una buena rutina de higiene dental, visitar al dentista periódicamente y llevar a cabo las limpiezas profesionales que éste prescriba para evitar problemas a largo plazo.

En el tema que hoy nos ocupa es fundamental un último consejo: evitar el tabaco. Los químicos y las bacterias que éste contiene afectan a la salud en general y, sobre todo, a dientes, encías y pulmones. 

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La limpieza de la cavidad oral es un pilar fundamental en la prevención de las dos principales patologías bucodentales: la caries y la enfermedad periodontal. Sin embargo, como apunta el Consejo de Dentistas, un 6 por ciento de la población no se cepilla los dientes a diario.

Hay cifras más alarmantes: un preocupante 20 por ciento sólo lo hace una vez al día. Estos datos demuestran que todavía hay mucho que hacer para concienciar a la sociedad sobre los hábitos higiénicos. Son un claro indicativo de la necesidad de reforzar la educación y la cultura de la salud. 

El biofilm oral, una amplia variedad de organismos que conviven en la boca, está claramente reconocido como un factor causal de muchas enfermedades infecciosas orales. La remoción periódica y constante de este biofilm es la mejor prevención existente en la actualidad. Se realiza mediante cepillo eléctrico o manual, seda dental, irrigador y raspador lingual. El control se completa con sustancias químicas, sobre todo el flúor y, en determinados casos, con agentes antisépticos. 

El cepillado es, sin lugar a dudas, el método más importante. Mediante ese barrido se logra romper la estructura de la placa bacteriana, impidiendo periódicamente que las bacterias orales crezcan y el biofilm se vaya consolidando. 

Para completar la higiene que nos proporciona el cepillado, es importante acceder en profundidad a las bacterias que se acumulan entre un diente y otro. Para realizar esa limpieza se puede utilizar seda dental o cepillos interdentales. Si queremos una higiene oral de matrícula de honor tendremos que añadir el irrigador para zonas complicadas y el raspador lingual. 

En cuanto a las pastas dentífricas, el mercado nos proporciona una gran variedad de tipos. Evidentemente, todas sirven para cepillarse los dientes, pero algunas tienen indicaciones mas específicas y concretas. No es lo mismo tener una boca sana que sufrir de gingivitis o presentar sensibilidad. Para la prevención de la caries es imprescindible usar un dentífrico fluorado. Ayuda a remineralizar el esmalte y combatir la placa. Hay estudios que han demostrado que el flúor de las pastas dentales llega a prevenir hasta el 30 por ciento de las lesiones de caries. Para obtener los mejores resultados, se recomienda no enjuagarse por la noche, sino solo escupir la pasta. 

Finalmente, los enjuagues bucales, técnicamente llamados colutorios, son una herramienta complementaria pero no esencial. Nunca sustituyen al cepillado. Tienen muchos beneficios, pero deben ser utilizados bajo prescripción del dentista. 

Una sonrisa sana y bonita no solo ilumina el rostro, sino que también es reflejo de una buena salud bucodental. La pérdida de un diente puede afectar a la estética, pero también a la funcionalidad de la boca. Por eso, es importante reemplazar las piezas. 

Para solucionar esta situación, la mejor opción es la implantología oral. Los implantes dentales son estructuras de titanio que se insertan quirúrgicamente en el hueso de los maxilares, actuando como raíces artificiales sobre las cuales se colocan las coronas dentales. Los avances en Odontología permiten que esta técnica sea una solución permanente y duradera que se integra de forma natural con la estructura ósea. 

Los implantes permiten recuperar la capacidad de masticar y hablar con normalidad, restaurando la funcionalidad de la cavidad oral. Además, se diseñan para verlos y sentirlos como dientes naturales, lo que mejora notablemente la estética dental y renueva la confianza en la sonrisa. La implantología es una opción segura y cada vez más demandada. Los dientes adyacentes no sufren y se evita la pérdida ósea, al conservar la función sobre el hueso.

En el Centro Odontológico ALAIA, contamos con una técnica novedosa para la colocación de implantes: la cirugía navegada. Se planifica de manera virtual mediante un examen radiológico y un moderno programa informático. El resultado está más controlado y es mucho más preciso. El implante quedará colocado exactamente en la posición, angulación y profundidad que hemos planificado con anterioridad. 

En ALAIA disponemos de cirugía guiada y cirugía navegada, con lo que logramos que el procedimiento sea menos traumático y más cómodo para nuestros pacientes. Además, se pueden acortar los tiempos y, en ocasiones, no es necesario levantar la encía con lo cual no hay heridas ni puntos de sutura por lo que las molestias posoperatorias son prácticamente nulas. 

Esta es una de las últimas tecnologías aplicadas a la implantología oral. Tiene su origen en el campo de la neurocirugía y, por su fiabilidad y seguridad, supone una auténtica revolución en los tratamientos de salud bucodental. 

El blanqueamiento dental es un tratamiento muy demandado debido a la importancia que la sociedad da a la imagen personal. Cada vez nos preocupamos más por tener unos dientes sanos, blancos y perfectamente alineados. 

Una primera opción para tener nuestros dientes más blancos es una limpieza profesional en Clínica. Este tratamiento no blanquea, pero sí elimina la suciedad y las manchas que puedan tener las piezas dentales. Nuestras higienistas emplean equipos de última generación que liberan a tus dientes de todo el sarro acumulado y cristalizado. También se emplean herramientas que pulen los restos dejando el esmalte natural liso y brillante. El proceso es rápido e indoloro y puede ser el paso previo para otros tratamientos. 

El blanqueamiento dental se puede realizar en Clínica, en una sesión en la que se aplica a los dientes un gel a base de peróxido de hidrógeno que reacciona con determinada luz led o láser. Los resultados son inmediatos, aunque el agente blanqueador continúa activo durante 24 horas después de su aplicación. 

También contamos con un blanqueamiento dental con férulas en casa o ambulatorio. Siempre se realizará bajo supervisión del dentista, que explicará la manera correcta de llevarlo a cabo y puede pautar un seguimiento del proceso. 

Es importante recalcar que este tratamiento no es una técnica de por vida, es temporal y en manos del paciente está (gracias a sus cuidados) alargarlo al máximo. Mediante una higiene bucodental disciplinada y un control de los alimentos que consumimos lograremos prolongarlo en el tiempo. 

Otra de las opciones que ofrecemos, con un objetivo puramente estético, son las carillas dentales. Unas láminas muy finas que se adhieren al diente y proporcionan soluciones a problemas como el oscurecimiento dental, la posición de los dientes o su forma. Es un tratamiento cómodo e indoloro que permite al paciente tener una sonrisa perfecta, uniforme y blanca. Es duradero y mínimamente invasivo.

Consúltanos. En el Centro Odontológico ALAIA te informaremos de todo lo que debes saber sobre el blanqueamiento dental. La recomendación más importante es que lo lleves a cabo siempre con el asesoramiento de profesionales. No pongas en riesgo tu salud. 

La gingivitis y la periodontitis, enfermedades relacionadas con la acumulación de placa y sarro, afectan aproximadamente al 19 por ciento de los adultos. Sus principales factores de riesgo son la mala higiene bucodental y el consumo de tabaco. 

La placa bacteriana es la acumulación de bacterias entre los dientes. Se produce como consecuencia de la saliva y los alimentos que ingerimos. No tiene color, es pegajosa y se adhiere a los dientes de forma natural. El riesgo que conlleva es que daña el esmalte y las encías y esto puede generar caries o gingivitis. 

El sarro aparece cuando la placa bacteriana se endurece en las piezas dentales. Su acumulación varía según la persona y la edad. Suele ser de color amarillento y es consecuencia directa de una higiene oral deficiente. 

También pueden influir otros factores. Por ejemplo, si ingerimos mucha cantidad de azúcar, el pH de nuestra saliva se verá alterado y seremos más propensos a crear y acumular placa dental. Por otro lado, hay personas que de manera natural tienen un pH más ácido, por lo que en su boca se crea el clima ideal para el desarrollo de la placa y de otras enfermedades orales.

Para combatir esta patología, hay que seguir una buena rutina de higiene oral. Si no se combate, se convertirá en sarro, que no es otra cosa que la mineralización de la placa. Al haberse calcificado, es bastante duro y, para eliminarlo en su totalidad, se requiere de una limpieza dental profunda realizada por un profesional. No valdrá con una rutina de higiene en casa. 

Como el sarro aparece cerca de las encías, una de las enfermedades más comunes que provoca es la gingivitis, que puede derivar en periodontitis. También conlleva halitosis o mal aliento, caries y posible pérdida de piezas dentales. Este es el último nivel, cuando el sarro lleva años acumulándose en el interior de la boca. 

Para hacer una labor de prevención, hay que seguir una rutina diaria que es muy sencilla, pero debe ser constante: cepillarse los dientes después de cada comida, usar hilo dental y enjuague oral. Igual de importante será evitar el tabaco (las personas que fuman tienen más probabilidades de acumular sarro entre sus dientes) y acudir a nuestra cita periódica al dentista para una correcta revisión.