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Las encías son fundamentales para la salud bucodental ya que sostienen los dientes, protegen el hueso maxilar contra las bacterias y absorben la presión masticatoria. Unas encías sanas previenen infecciones como la gingivitis y periodontitis, evitando la pérdida de piezas dentales y enfermedades sistémicas. 

A menudo pensamos en los dientes cuando hablamos de la salud oral. Sin embargo, las encías pueden darnos muchas pistas sobre lo que está ocurriendo en nuestra boca, e incluso en nuestro organismo.

La enfermedad de las encías, generalmente, es indolora y el signo más frecuente de una patología es el sangrado. Tanto la gingivitis como la periodontitis son enfermedades crónicas inflamatorias que afectan a cientos de millones de adultos en todo el mundo. Desafortunadamente, todavía son poco reconocidas por la población general. Todo comienza con la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. Si no se trata, puede progresar hasta convertirse en una infección más grave que daña los tejidos blandos y óseos que sostienen los dientes. 

Las primeras señales pueden ser: encías rojas e inflamadas, sangrado al cepillarnos o pasarnos el hilo dental, mal aliento persistente, retracción que hace que los dientes parezcan más largos de lo normal o sensibilidad dental. Si notas alguno de estos signos de enfermedad de las encías, es importante actuar de inmediato para prevenir problemas más graves. Programa una cita con tu dentista para una exploración que nos servirá para valorar la gravedad de la patología. 

Es importante también evitar aquellos alimentos que sean proinflamatorios, como los azúcares refinados. Si mejoramos la dieta, podría optimizarse la respuesta de nuestro sistema inmune frente al biofilm bacteriano y mejorar la salud gingival. También es incuestionable el abandono del hábito tabáquico, así como llevar un estilo de vida saludable. 

Los expertos refieren que es fundamental seguir trabajando en estrategias de prevención y cuidado de los tejidos periodontales que, a su vez, sabemos que contribuyen a mejorar la calidad de vida y la salud general. Actualmente, la enfermedad de las encías es la sexta patología más frecuente a nivel mundial.

Una mala mordida puede estar detrás de un dolor de espalda, una digestión pesada o una fatiga exagerada. Así lo señala la Sociedad española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial(Sedo). 

Esta sociedad científica alerta de esta manera sobre los efectos reales de una mala oclusión en la salud general y el bienestar diario. Es una realidad ampliamente avalada por estudios científicos que han demostrado que puede generar trastornos en el descanso, en el rendimiento físico y en la salud musculoesquelética. Y ahí es donde se reivindica la ortodoncia como una herramienta terapéutica clave para mejorar la calidad de vida de las personas y no sólo para lograr una buena estética dental. 

Es decir, corregir una mordida no sólo mejora la sonrisa, también puede aliviar dolores cervicales, mejorar la respiración durante el sueño y favorecer una digestión adecuada. El desajuste de esa mordida también puede favorecer la tensión mandibular, el bruxismo y la fatiga física y mental. 

Es importante el diagnóstico temprano y el tratamiento personalizado, especialmente en niñ@s y adolescentes. Esto es debido a que muchas de estas alteraciones pueden abordarse mejor si se detectan a tiempo. La revisión ortodóncica temprana permite establecer un plan de actuación progresivo, adaptado al crecimiento y desarrollo del paciente. 

Tenemos más argumentos. Una mordida equilibrada previene dolores de cabeza y problemas de la articulación temporomandibular (ATM). Además, mejora el habla y la dicción y contribuye a la estética facial. Tampoco queremos olvidar este último punto ya que una sonrisa armónica contribuye a una mayor confianza y autoestima en la persona. 

Existen diferentes tratamientos dentales para corregir la mordida. Se personalizan según las necesidades individuales y pueden abordar tanto problemas estéticos como funcionales. Los más conocidos son la ortodoncia tradicional con brackets y la ortodoncia invisible con alineadores transparentes (Invisalign).

El dentista examinará tu dentadura y te orientará sobre el tratamiento más adecuado para lograr el objetivo. En algunos casos, puede ser preciso un abordaje multidisciplinar entre varios especialistas. 

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La osteoporosis debilita los huesos y aumenta el riesgo de fractura. A nivel bucodental, puede dificultar la colocación de prótesis e implantes por la pérdida de fuerza del hueso. 

Se trata de una enfermedad esquelética que se caracteriza por una disminución de la densidad de la masa ósea. Cuando eso ocurre, los huesos son más porosos y se vuelven más frágiles. Es decir, se fracturan con mayor facilidad. 

En teoría, las personas alcanzan su mayor cantidad de masa ósea entre los 30 y los 35 años. A partir de esa edad, se va perdiendo de manera natural. Las mujeres sufren dicha pérdida con más intensidad debido a que la menopausia contribuye a empeorar la situación. El consumo de ciertos fármacos, la alta ingesta de alcohol y algunas enfermedades endocrinas o hepáticas también pueden aumentar la posibilidad de sufrir osteoporosis. 

La salud bucodental se ve tan afectada con esta enfermedad que muchas veces son los propios dentistas los que detectan las primeras señales y orientan el diagnóstico. Se pueden ayudar de una radiografía para observar que el hueso se está reduciendo. 

A nivel oral, esta patología incide especialmente en el hueso mandibular y en el maxilar superior. Puede originar que los implantes y las prótesis no se puedan colocar con facilidad. En los casos más graves, incluso, podría llegar a deformar el rostro. La pérdida de densidad del hueso también puede provocar que se pierdan piezas dentales. Para las personas con pérdida ósea importante sería necesario un injerto, que toma hueso de otra parte del cuerpo para colocarlo donde es necesario y crear así una base estable o mejorar el ajuste y estabilidad, por ejemplo, de las dentaduras postizas. 

Es una enfermedad que puede llegar a ser grave por lo que es vital que l@s pacientes con osteoporosis comuniquen a su dentista el tratamiento que reciben. Así, el especialista vigilará cualquier posible efecto adverso en la boca. Esta patología también genera dificultades en la cicatrización, encías retraídas por la pérdida de soporte óseo y mayor riesgo de fracturas maxilofaciales.

Consejos:

-Higiene oral rigurosa para reducir el riesgo de enfermedad periodontal.

-no ignores la movilidad dental o cambios en tus encías.

-mantén revisiones periódicas con el dentista, sobre todo, si tienes factores de riesgo: menopausia, antecedentes familiares o tratamientos con corticoides.

-informa al odontólogo si ya tienes el diagnóstico de osteoporosis: el enfoque en tratamientos como implantes o extracciones debe adaptarse a tu caso. 

Si siempre es esencial cuidar la salud de la boca, lo es todavía más si padecemos osteoporosis. Por eso, no dejes de seguir nuestros consejos.

El sol puede tener efectos adversos en nuestra salud bucodental. La exposición prolongada a los rayos UV puede dañar nuestros labios y contribuir a otra serie de patologías bucales.

Los labios son muy sensibles y propensos a quemaduras. Su piel es delgada y carece de melanina, el pigmento que protege del sol. Una exposición prolongada puede causar enrojecimiento, dolor e incluso ampollas. Además, las quemaduras solares repetidas pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de labio. 

La radiación UV del sol puede deshidratarlos, dejándolos secos, agrietados y propensos a la descamación. Los labios deshidratados son más susceptibles a infecciones y herpes labial. 

El colágeno podría verse alterado y provocar un envejecimiento prematuro. Se trata de la proteína que da elasticidad a esta parte del cuerpo y, además, ayuda a evitar la formación de arrugas. Si los labios están desprotegidos, el colágeno puede cambiar y se pueden formar líneas alrededor de la boca.

Para proteger tus labios del sol hay que usar regularmente un protector con un FPS (factor de protección solar) de al menos 30. La aplicación debe realizarse media hora antes de salir al sol. Es más recomendable utilizar aquellos que contengan ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, que brindan protección de amplio espectro contra los rayos UVA y UVB. Debemos mantener los labios hidratados diariamente, usando un bálsamo con ingredientes naturales como manteca de karité o aceite de coco. Mejor evitar los productos con fragancias o sabores artificiales, ya que pueden causar irritación. 

La protección labial es la primera que desaparece de la piel. Por esta razón, debes aplicarla cuantas veces sea necesario durante tu estancia en la playa o la piscina. 

Proteger tus labios no sólo te ayuda a mantener una sonrisa sana y bonita, también es crucial para prevenir problemas bucales a largo plazo. 

Disfruta del sol con protección. Te aportará energía, buen humor y grandes momentos al aire libre.

Si hacemos un buen uso de este producto, ayudamos a prevenir la caries y la aparición de la placa dental, al tiempo que cuidamos de la salud de nuestras encías. Nuestro aliento será fresco y agradable. 

El cuidado de los dientes debe ir más allá del cepillado básico que, no olvidemos, es fundamental y debe hacerse correctamente tres veces al día. Ese cepillado y el uso de hilo dental son las formas sencillas de cuidar tus dientes. Sin embargo, si deseas reforzar esos cuidados puedes usar enjuague bucal.

Un enjuague antibacteriano y antiséptico nos asegura el mejor ataque a las bacterias orales. Haremos hincapié en que el líquido pase por entre todos los dientes, la lengua y el paladar y que dure aproximadamente un minuto. Posteriormente, no hay que usar agua ya que, de esta manera, se resta efectividad al colutorio. Tampoco es recomendable comer o beber durante los 30 minutos siguientes a la aplicación. Esto permite que los ingredientes activos sigan teniendo efecto en tu boca. 

Además de reducir la placa dental, podremos ayudar a prevenir la enfermedad de las encías. La acumulación de placa puede irritar la encía alrededor de los dientes y causar inflamación y sangrado del tejido. Si la gingivitis no se trata, puede reducir el soporte que mantiene los dientes en su lugar y, finalmente, causar la pérdida de una pieza. 

Hay que tener claro que el enjuague bucal es un añadido muy recomendable en nuestra higiene oral, nunca debe sustituir el cepillado diario de la dentadura. Además, es importante no abusar de ellos y, por eso, es necesario que sea el dentista quien indique cómo utilizarlos y la duración del tratamiento. Hay diferentes tipos de enjuagues, con características que ofrecen beneficios concretos. Por ejemplo, algunos de estos productos son aptos para cicatrizar heridas tras una intervención de cirugía oral.

Para l@s niñ@s existen enjuagues bucales y dentífricos específicos, con los niveles de flúor óptimos para sus pequeñas dentaduras. Hay que recordarles que estos productos no se deben ingerir, debido a que podrían provocar fluorosis. 

Nuestro dentista de confianza podrá recomendarnos el producto que más se ajusta a nuestras necesidades. 

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Un blanqueamiento dental logra que nuestra sonrisa rejuvenezca y sea más bonita. Para conseguir un resultado duradero y efectivo, nuestro dentista nos dará una serie de recomendaciones para seguir tras el tratamiento.

Los días posteriores al blanqueamiento es muy importante consumir alimentos que no manchen los dientes ya que, tras el proceso, será más fácil que las manchas se puedan adherir. Es normal notar una mayor sensibilidad, por lo que se recomienda evitar bebidas o productos muy fríos o muy calientes. Si esta sensibilidad persiste, consulta con tu especialista.

Tampoco es recomendable consumir refrescos azucarados, ya que manchan la dentadura y afectan al esmalte. Después de cada comida, mantendremos una correcta higiene oral. Además, si quieres que tu blanqueamiento dure el máximo tiempo posible, es importante evitar el tabaco. Los resultados de este tratamiento son menos estables en las personas fumadoras. Hay que tener en cuenta que el vapeo tiñe los dientes igual que cualquier otro tabaco. También será necesario reducir el consumo de café, té, vino tinto o frutos rojos. 

El agua será tu mejor aliado. Beber después de las comidas ayuda a eliminar los restos de alimentos y las sustancias que podrían manchar tu dentición. Mantener tu cavidad oral hidratada estimula la producción de saliva y neutraliza los ácidos que hay en ella, evitando así el desgaste dental. 

Tras el blanqueamiento, los dientes pueden estar más sensibles por lo que se aconseja utilizar una pasta dental específica para este tipo de tratamientos. Existen algunos enjuagues bucales que ayudan a mantener el color conseguido y que serán de ayuda si los usamos de manera constante durante un minuto cada mañana y cada noche. 

Dependiendo de cada paciente, sus hábitos de consumo, cualidades dentarias y por supuesto también las exigencias estéticas, la periodicidad con la que se realice un blanqueamiento dental puede variar. La recomendación es esperar un mínimo de dos años antes de realizar el siguiente. Y, como decimos, es muy importante seguir estos pequeños consejos de mantenimiento. El efecto del tratamiento será más prolongado en el tiempo. Podrás disfrutar de una sonrisa limpia y brillante, además de sana. Acude puntualmente a las citas de seguimiento para evaluar los resultados.

El compromiso de l@s profesionales de ALAIA es con la salud y la estética de tu sonrisa.

La movilidad dental tiene origen multifactorial y está muy relacionadcon la enfermedad periodontal. En la fase más severa lleva a la morbidez de los tejidos de soporte, comprometiendo la salud de la boca.

Aunque la enfermedad periodontal es el origen más habitual de la movilidad, también puede existir un estrés inusual mientras se mastica, por exceso de fuerza o presión sobre la pieza, que termina moviéndose. En estos casos, puede haber un daño previo en el periodonto, es decir, el tejido que rodea la raíz del diente y lo fija a la encía. 

El desplazamiento o movimiento dental también puede deberse a un trauma oclusal sobre dicho tejido sano, es decir, puede aparecer tras sufrir un fuerte golpe o traumatismo, por maloclusión, desplazamiento de las piezas dentales o bruxismo. 

Existen otras causas que, al menos temporalmente, pueden provocar este fenómeno tan incómodo, como por ejemplo un embarazo. Cuando la paciente presenta gingivitis o periodontitis, los cambios hormonales del embarazo hacen que el tejido periodontal sea más delgado y, por tanto, más frágil. También las enfermedades sistémicas, como la diabetes, pueden ocasionar movilidad severa en los dientes. 

En cualquiera de los casos, es necesario ponerse en manos de un especialista. Si no lo tratamos cuanto antes, las encías se retraen y migran hasta dejar al descubierto las raíces de una o varias piezas. Durante la exploración, el odontólogo comprobará el origen de la patología y actuará en consecuencia. Además, será de manera inmediata para evitar lo que nadie desea: la pérdida del diente. 

El tratamiento se puede dar a través de tres técnicas:

-Mediante el método de la tartrectomía supragingival y subgingival se evitará que la enfermedad avance. 

-Realizando una regeneración de la zona, se rellena el espacio necesario para parar la movilidad.

-Si los dientes tienen un contacto defectuoso, se realiza un reajuste de las piezas afectadas y la fuerza se reparte por igual.

Si sientes que padeces movilidad dental o el principio de una enfermedad infecciosa que pueda afectar a tus encías y/o dientes, no dudes en pedir cita para que evaluemos tu caso. Es fundamental el seguimiento clínico continuado por parte del dentista, mediante pruebas radiográficas y diagnósticas que nos garanticen el éxito del tratamiento. No pongas la salud y la estética de tu boca en riesgo.

Se trata de la incapacidad de abrir la cavidad bucodental por completo debido a la contracción involuntaria de los músculos maxilofaciales. Esa sensación de bloqueo dificulta la realización de acciones tan esenciales como masticar, beber o la propia higiene oral. 

Por lo general, se trata de una afección leve y temporal. Sin embargo, puede ser el síntoma de otras patologías a las que conviene prestar atención. 

El trismus dental puede originarse por diversos factores:

-bruxismo

-traumatismos maxilofaciales

-infecciones orales

-enfermedades neurológicas o patologías en el sistema nervioso central

-tratamientos de quimioterapia o radioterapia en zona mandibular

-tratamientos antidepresivos

La gravedad puede variar, pero siempre aparece esa rigidez y dolor al intentar abrir la boca. En cuanto a la duración, está sujeta a la causa subyacente y al tratamiento recibido. En casos leves suele durar unos pocos días, como mucho, unas semanas. En los pacientes que presentan más complicaciones, el trismus puede persistir varios meses. Por eso, la importancia de contactar con el especialista para una evaluación completa y un diagnóstico acertado.

El objetivo del tratamiento para curar el trismus pasa por mejorar la calidad de vida del paciente, eliminando molestias y las dificultades que experimenta al abrir la boca. El tratamiento dependerá del origen del problema: férula de descarga, medicamentos, ejercicios para mejorar la movilidad de la mandíbula o una cirugía oral. 

También te recomendamos adaptar tu dieta e incluir alimentos más blandos para reducir la presión sobre la mandíbula al masticar.

El trismus dental es una condición que, aunque pueda parecer menor, influye negativamente en muchas acciones de nuestro día a día. Por eso, ante cualquier sintomatología, es fundamental acudir al dentista para prevenir dificultades futuras y tratamientos más complejos. No ignores las señales y deja que nos ocupemos de ti. Estamos comprometidos con tu salud. 

Puede resultar difícil de creer, pero hay estudios científicos que demuestran que algo tan pequeño como la cavidad oral influye en la salud y bienestar de todo el organismo. De hecho, está comprobado que tener patologías orales afecta directamente a los pulmones, aumentando la posibilidad de padecer enfermedades respiratorias. 

El denominado biofilm dental es un proceso por el que las bacterias y otros patógenos colonizan la cavidad bucal. Se va formando así una película de proteínas salivales que se van adhiriendo al esmalte y, al multiplicarse, pueden derivar en una infección. Esta placa está relacionada con el desarrollo de enfermedades como la caries, la periodontitis o la mucositis. El biofilm dental puede pasar a nuestro organismo, enfermando órganos vitales como el corazón, los riñones o los pulmones. 

Como decimos, cuando no hay una buena higiene bucodental, se acumulan bacterias en dientes, lengua y encías. Al respirar o tragar, especialmente en personas mayores, esas bacterias pueden llegar a los pulmones y causar infecciones respiratorias graves, como la neumonía. Esto ocurre con frecuencia en pacientes hospitalizados, en residencias o con enfermedades crónicas y se puede prevenir con una buena salud oral. 

La enfermedad periodontal favorece la aparición y, sobre todo, agrava la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Es decir, la Epoc, o lo que anteriormente los neumólogos llamaban bronquitis crónica. Es por esto que en algunos pacientes con patologías pulmonares es recomendable hacer limpiezas dentales profesionales de manera continua, para que las bacterias no permanezcan en la cavidad bucal, haciendo cada vez más difícil la recuperación. También es necesario que la caries sea tratada, ya que este tipo de enfermedades puede causar efectos secundarios en los pulmones. El estado de la boca no sólo afecta a neumonías o bronquitis, también está vinculado a otras enfermedadesrespiratorias como gripe o Covid-19.

La salud bucodental es, por tanto, la primera barrera de defensa. Apostando por la cultura de la prevención en salud, recomendamos tener una buena rutina de higiene dental, visitar al dentista periódicamente y llevar a cabo las limpiezas profesionales que éste prescriba para evitar problemas a largo plazo.

En el tema que hoy nos ocupa es fundamental un último consejo: evitar el tabaco. Los químicos y las bacterias que éste contiene afectan a la salud en general y, sobre todo, a dientes, encías y pulmones. 

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La limpieza de la cavidad oral es un pilar fundamental en la prevención de las dos principales patologías bucodentales: la caries y la enfermedad periodontal. Sin embargo, como apunta el Consejo de Dentistas, un 6 por ciento de la población no se cepilla los dientes a diario.

Hay cifras más alarmantes: un preocupante 20 por ciento sólo lo hace una vez al día. Estos datos demuestran que todavía hay mucho que hacer para concienciar a la sociedad sobre los hábitos higiénicos. Son un claro indicativo de la necesidad de reforzar la educación y la cultura de la salud. 

El biofilm oral, una amplia variedad de organismos que conviven en la boca, está claramente reconocido como un factor causal de muchas enfermedades infecciosas orales. La remoción periódica y constante de este biofilm es la mejor prevención existente en la actualidad. Se realiza mediante cepillo eléctrico o manual, seda dental, irrigador y raspador lingual. El control se completa con sustancias químicas, sobre todo el flúor y, en determinados casos, con agentes antisépticos. 

El cepillado es, sin lugar a dudas, el método más importante. Mediante ese barrido se logra romper la estructura de la placa bacteriana, impidiendo periódicamente que las bacterias orales crezcan y el biofilm se vaya consolidando. 

Para completar la higiene que nos proporciona el cepillado, es importante acceder en profundidad a las bacterias que se acumulan entre un diente y otro. Para realizar esa limpieza se puede utilizar seda dental o cepillos interdentales. Si queremos una higiene oral de matrícula de honor tendremos que añadir el irrigador para zonas complicadas y el raspador lingual. 

En cuanto a las pastas dentífricas, el mercado nos proporciona una gran variedad de tipos. Evidentemente, todas sirven para cepillarse los dientes, pero algunas tienen indicaciones mas específicas y concretas. No es lo mismo tener una boca sana que sufrir de gingivitis o presentar sensibilidad. Para la prevención de la caries es imprescindible usar un dentífrico fluorado. Ayuda a remineralizar el esmalte y combatir la placa. Hay estudios que han demostrado que el flúor de las pastas dentales llega a prevenir hasta el 30 por ciento de las lesiones de caries. Para obtener los mejores resultados, se recomienda no enjuagarse por la noche, sino solo escupir la pasta. 

Finalmente, los enjuagues bucales, técnicamente llamados colutorios, son una herramienta complementaria pero no esencial. Nunca sustituyen al cepillado. Tienen muchos beneficios, pero deben ser utilizados bajo prescripción del dentista.