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Es la/el profesional sanitario encargado de la prevención de enfermedades bucodentales y la promoción de la higiene oral. Su labor principal es mejorar tu salud mediante la educación, el diagnóstico preventivo y el mantenimiento de tus dientes y encías. 

El higienista dental se ha consolidado como una pieza clave en las clínicas odontológicas modernas. Pueden actuar como ayudantes y colaboradores de los facultativos médicos y odontólogos, realizando funciones técnico-asistenciales. Entre sus funciones diarias están:

-aplicar tratamientos de periodoncia.

-dar consejos de higiene oral a l@s pacientes.

-aplicar flúor y sellar fosas y fisuras.

-controlar y prevenir las enfermedades bucodentales.

-ayudar al odontólogo en distintos procesos y tratamientos, como la realización de exámenes radiológicos o el registro de los datos clínicos del paciente.

Una de las tareas más conocidas de l@s higienistas es la realización de limpiezas dentales profesionales, también conocidas como profilaxis dental. Se llevan a cabo con el objetivo de eliminar el sarro y la placa bacteriana que se acumula en los dientes y que puede provocar problemas como la caries o la enfermedad periodontal. 

Por otro lado, pueden explicar al paciente la forma correcta de cepillarse, usar el hilo dental y otros productos de higiene bucal. Esto es especialmente importante en el caso de niñ@s y adolescentes, que a menudo necesitan una mayor orientación para mantener una buene higiene oral. 

Asimismo, pueden asesorar sobre los alimentos beneficiosos y perjudiciales para la salud dental y transmitir la importancia de las revisiones periódicas con el dentista. 

El Centro Odontológico ALAIA tiene un equipo de higienistas dentales que te asesorarán y solucionarán todas tus dudas sobre salud bucodental. Su enfoque en la educación y la atención preventiva ayudará a reducir la incidencia de patologías, mejorando así tu calidad de vida. Son grandes profesionales a tu servicio. La primera línea de defensa ante los problemas de salud oral.

Se trata de una comunidad de microorganismos, principalmente bacterias, que se adhieren a las superficies de la boca (dientes, encías y lengua) creando una capa pegajosa que les protege de los agentes externos. Más conocida como placa bacteriana, es la causa principal de caries, gingivitis y enfermedades periodontales. 

Incluso teniendo un buen estado de salud, es normal encontrar diversidad de microorganismos en la boca. Estos pueden estar de forma libre, moviéndose independientemente, o depositados sobre las diferentes estructuras en forma de colonias. El proceso de formación del biofilm dental, por lo tanto, se inicia de forma espontánea y es continuo y progresivo. Hay una gran cantidad de bacterias que viven en nuestra cavidad oral de manera natural. Sin embargo, no todas son perjudiciales, algunas cumplen una función reguladora. 

El problema surge cuando se produce una proliferación excesiva, lo que tiene su origen en la alimentación y la falta de cepillado. Cada vez que ingerimos alimentos y bebidas, hay bacterias que se acumulan en los dientes. En un primer momento, el biofilm es una película fina y blanda que se puede retirar fácilmente con un buen cepillado. Sin embargo, si no hay esa higiene oral adecuada, la placa bacteriana va adquiriendo más dureza y se convierte en sarro, que ya no se puede eliminar con el cepillado. 

Hay que acudir a la clínica dental para que la higienista realice una limpieza profesional y retire así el sarro acumulado. Si no realizamos este tratamiento, pueden aparecer enfermedades bucodentales más serias como la gingivitis o la periodontitis. 

No siempre es claramente visible. Tiende a formarse en los espacios interdentales y cerca de la encía, es decir, en los lugaresmás difíciles de limpiar. Si no se interrumpe en una fase temprana manteniendo una higiene adecuada, pronto se convierte en el responsable de las patologías orales más comunes. Las únicas herramientas de prevención son: cepillarse los dientes, usar hilo dental, utilización de los colutorios adecuados y una limpieza bucal profesional cuando así corresponda. 

La visita anual al dentista para una revisión permitirá controlar el biofilm oral y se pautará la frecuencia idónea de esa limpieza bucodental. El profesional podrá detectar y tratar cualquier problema en una etapa temprana. 

También será importante mantener una dieta equilibrada que limite el consumo de azúcares y carbohidratos refinados, ya que éstos alimentan las bacterias que causan la placa. Siempre ayuda beber agua suficiente para mantener la boca hidratada. También evitar el tabaco. 

Recuerda: la mejor estrategia es la prevención.

L@s dentistas sabemos que el verano es una etapa en la que nuestros pacientes bajan un tanto la guardia con respecto a los cuidados bucodentales. Los tiempos son otros y también las costumbres diarias. Sin embargo, no hay que descuidar aspectos fundamentales de la higiene oral. 

Estas son nuestras recomendaciones: 

-Intensifica tu higiene bucodental. Que no falte ese kit en tu bolsa de playa. Ante un olvido, procura tener aliados como las manzanas y las uvas que ayudan, de manera natural, a limpiar y mantener un buen nivel de salud en la boca. 

-Aprovecha que entran mucho mejor los alimentos frescos y con alto contenido hídrico como las verduras, frutas y hortalizas. Evitarán la sequedad bucal y te mantendrán hidratad@.

-Será esencial beber agua. Ayudará a generar saliva, que posee agentes antibacterianos que protegen los dientes y encías. 

-Recuerda que el azúcar y las bebidas carbonatadas son muy perjudiciales para el esmalte. No abuses de ellas. 

-Si te vas de viaje y usas algún tipo de férula, no la olvides en casa. Si no te la pones, puede que a la vuelta ya no encaje correctamente. 

-Evita el denominado “sarro del nadador”, al estar demasiado tiempo en contacto con el cloro de la piscina. Para ello, será necesaria una buena y constante higiene dental.

-Ten cuidado al practicar deportes, especialmente, si son de riesgo. Utiliza un protector bucal.

-En caso de fractura dental, conviene guardar el fragmento y acudir lo antes posible al dentista para aplicar el tratamiento adecuado. Así, evitaremos el dolor y la infección de la pulpa. 

-La protección solar en los labios es fundamental para prevenir el cáncer en esta parte de la boca.

Por último, el Consejo General de Dentistas recomienda realizar una revisión tras las vacaciones. Así, podremos detectar posibles patologías y actuar de cara al otoño.

Como siempre, os deseamos lo mejor para esta temporada estival. 

¡¡¡A descansar y disfrutar!!!

Ir al dentista durante el embarazo es totalmente seguro y muy recomendable. En esta etapa, es importante mantener una buena salud bucodental ya que las infecciones o la inflamación pueden derivar en complicaciones gestacionales. El especialista debe conocer tu estado para ajustar el tratamiento. 

Entre otras cosas, el odontólogo evitará los medicamentos y procedimientos que están contraindicados durante este periodo. 

El cuerpo de la mujer experimenta muchas alteraciones que pueden afectar de manera directa a la dentadura. Los cambios hormonales hacen que las encías estén más sensibles y sangren con mayor facilidad. La salud periodontal se relaciona con diferentes factores de riesgo como: bajo peso del recién nacido, parto prematuro o preeclampsia. 

Además, los posibles vómitos matutinos aumentan el ácido en la boca, lo que eleva el riesgo de caries. Esto también puede causar erosión dental, tanto del esmalte como de la dentina. El desgaste del diente favorece la sensibilidad al frío o al calor. 

Durante los meses de gestación, se recomienda realizar visitas trimestrales. En caso de tener que hacer un tratamiento, el odontólogo valorará la urgencia de la afección y la posibilidad de adaptarlo a la situación. Por lo general, se pueden realizar procedimientos como un empaste o una endodoncia y también se puede extraer una muela. Los temas que generan más dudas son el uso de anestesia y la toma de radiografías. 

En cuanto a lo primero, sí se puede recibir anestesia local si la paciente requiere un tratamiento de urgencia. Se usarán anestésicos específicos, en cantidades muy pequeñas. En cuanto a las radiografías, se consideran un procedimiento seguro con un riesgo extremadamente bajo. No obstante, las evitaremos en el primer trimestre del embarazo. A partir de ahí, el dentista determinará cuándo son necesarias y se seguirán los protocolos pertinentes para limitar la radiación lo máximo posible (colocaremos un delantal y un collarín de plomo a modo de protección).

Por lo general, el segundo trimestre del embarazo se considera el más seguro para realizar los tratamientos dentales no urgentes. Esto se debe a que en dicho periodo ya se ha completado el desarrollo de los principales órganos vitales del feto, lo que reduce notablemente los riesgos asociados a determinados procedimientos o medicamentos. Además, en esta etapa, la paciente suele encontrarse mejor físicamente.

La prevención será la clave para mantener una buena salud oral en esta etapa de la vida. Y, para ello, no hay que olvidar la higiene diaria y contar siempre con el consejo de nuestro dentista.

Las carillas dentales son finas láminas de porcelana o composite que se adhieren a la parte frontal de los dientes para corregir alteraciones de forma, color y tamaño. Además, se trata de una solución mínimamente invasiva. 

Se han convertido en un interesante tratamiento odontológico ya que logramos solucionar problemas estéticos o funcionales leves que nos llevan a una sonrisa más atractiva y armónica. 

Distintas imperfecciones con una misma solución, las carillas:

-Tinción y manchas: cubren manchas profundas o dientes oscurecidos que no responden a un blanqueamiento dental. 

-Ligeros apiñamientos: pueden disimular pequeñas desviaciones o dientes ligeramente torcidos sin necesidad de usar ortodoncia.

-Diastemas: cierran de forma rápida los pequeños espacios o huecos que hay entre diente y diente.

-Fracturas y astillas: restauran la apariencia de dientes rotos o desgastados por traumatismos, bruxismo o por el paso del tiempo.

-Malformaciones dentales: modifican el tamaño o la forma de los dientes demasiado pequeños, puntiagudos o irregulares para hacerlos más armónicos. 

Aunque son una excelente solución estética, hay que tener claro que no corrigen problemas graves de mordida (maloclusión), enfermedades periodontales o caries activas. Para estos casos, será necesario realizar tratamientos previos. 

El Centro Odontológico ALAIA ofrece un procedimiento con carillas estéticas guiadas que logra un resultado extraordinario, con un proceso rápido y cómodo para el paciente. Es la última generación de carillas dentales y supone una revolución en el sector odontológico. Podemos planificar la sonrisa ideal del paciente y mostrársela antes de iniciar todo el protocolo. Además, no hay provisionales. Se evitan numerosas citas y es absolutamente seguro y preciso. 

Transformamos tu sonrisa en tiempo récord con la tecnología más vanguardista que ofrece el sector. Nuestros profesionales ya están preparados para recibirte, escuchar tus ideas y ofrecerte el mejor consejo. El objetivo no será cambiar tu sonrisa sino mejorar la que ya tienes, respetando la armonía facial y la naturalidad. 

La mucositis es la inflamación de la mucosa de la cavidad oral, que puede extenderse a toda la mucosa del tracto gastrointestinal y es una complicación observada frecuentemente durante los tratamientos contra el cáncer. Afecta a más del 40 por ciento de pacientes oncológicos. 

Estas terapias bloquean la capacidad reproductiva de las células epiteliales basales. La ausencia de células nuevas provoca una disminución de la mucosa, que se vuelve atrófica y propensa a la ulceración. Es una patología dolorosa y debilitante, con riesgo de infección, que afecta a la masticación, la deglución y, en ocasiones, a la capacidad de hablar. Es decir, deteriora significativamente la calidad de vida del paciente. Incluso, suele ser causa frecuente de interrupción o retraso del tratamiento oncológico.

Además de la quimio y la radioterapia, hay otros factores que pueden favorecer la aparición de la mucositis o influir en su extensión. Entre ellos se encuentran la desnutrición, la deshidratación, una higiene oral deficiente, el tabaquismo, el deterioro del sistema inmunitario o una predisposición genética. También existe la mucositis periimplantaria, es decir, una inflamación reversible de los tejidos blandos que rodean un implante dental. Aunque comparte signos inflamatorios, su origen está relacionado con la respuesta local al implante y no con terapias sistémicas. 

El tratamiento de la mucositis está dirigido a aliviar los síntomas. Para controlar el dolor, generalmente, se recomiendan enjuagues con soluciones antiinflamatorias, anestésicos locales y antimicóticos, para evitar la sobreinfección. Para mejorar los síntomas, el consejo es mantener una buena higiene bucal en casa y, si es necesario, aumentar la frecuencia del cepillado utilizando un cepillo de cerdas suaves que debe cambiarse a menudo para evitar infecciones. Será recomendable tomar alimentos refrescantes, beber pequeñas cantidades de agua con frecuencia y evitar el tabaco y el alcohol. 

El abordaje de la mucositis requiere una estrategia multidisciplinar que combine la prevención, el alivio de los síntomas y el control de las infecciones que puedan surgir. 

Con un tratamiento adecuado, la recuperación de esta patología puede durar entre dos y cuatro semanas, aproximadamente. No obstante, esto puede variar en función de la terapia específica contra el cáncer a la que se someta el paciente. Una vez curada, la mucositis no deja síntomas residuales ni otras consecuencias. 

A pesar de su frecuencia, sigue siendo una afección poco conocida. Detectarla a tiempo y aplicar un manejo correcto puede acortar su evolución y disminuir su gravedad.

Las encías son fundamentales para la salud bucodental ya que sostienen los dientes, protegen el hueso maxilar contra las bacterias y absorben la presión masticatoria. Unas encías sanas previenen infecciones como la gingivitis y periodontitis, evitando la pérdida de piezas dentales y enfermedades sistémicas. 

A menudo pensamos en los dientes cuando hablamos de la salud oral. Sin embargo, las encías pueden darnos muchas pistas sobre lo que está ocurriendo en nuestra boca, e incluso en nuestro organismo.

La enfermedad de las encías, generalmente, es indolora y el signo más frecuente de una patología es el sangrado. Tanto la gingivitis como la periodontitis son enfermedades crónicas inflamatorias que afectan a cientos de millones de adultos en todo el mundo. Desafortunadamente, todavía son poco reconocidas por la población general. Todo comienza con la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. Si no se trata, puede progresar hasta convertirse en una infección más grave que daña los tejidos blandos y óseos que sostienen los dientes. 

Las primeras señales pueden ser: encías rojas e inflamadas, sangrado al cepillarnos o pasarnos el hilo dental, mal aliento persistente, retracción que hace que los dientes parezcan más largos de lo normal o sensibilidad dental. Si notas alguno de estos signos de enfermedad de las encías, es importante actuar de inmediato para prevenir problemas más graves. Programa una cita con tu dentista para una exploración que nos servirá para valorar la gravedad de la patología. 

Es importante también evitar aquellos alimentos que sean proinflamatorios, como los azúcares refinados. Si mejoramos la dieta, podría optimizarse la respuesta de nuestro sistema inmune frente al biofilm bacteriano y mejorar la salud gingival. También es incuestionable el abandono del hábito tabáquico, así como llevar un estilo de vida saludable. 

Los expertos refieren que es fundamental seguir trabajando en estrategias de prevención y cuidado de los tejidos periodontales que, a su vez, sabemos que contribuyen a mejorar la calidad de vida y la salud general. Actualmente, la enfermedad de las encías es la sexta patología más frecuente a nivel mundial.

Salud no es solo ausencia de enfermedad, también es un estado de completo bienestar físico, mental y social. Cuidarla requiere un compromiso constante con unos hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio físico, descanso adecuado y prevención médica. 

Normalmente, la salud se valora cuando se pierde, reconociendo entonces que es la base para una vida plena. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuidarnos es un acto de amor propio que implica protegernos a nosotr@s mismos y a quienes nos rodean de las enfermedades crónicas no transmisibles. En ese sentido, la salud mental también es crucial. El bienestar emocional implica cuidar de uno mismo y buscar ayuda cuando sea necesario. Desde 1950, cada 7 de abril, la OMS conmemora el “Día Mundial de la Salud”, con el propósito de recordar y poner sobre la mesa los temas más urgentes a este nivel. Principalmente, se pide que los líderes mundiales se comprometan a adoptar medidas concretas para promover la salud de todas las personas. De hecho, algunos países ya han logrado importantes avances hacia la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, la mitad de la población mundial no puede acceder a los servicios de salud que necesita. 

Como no puede ser de otra manera, en ALAIA nos fijamos especialmente en la salud oral, pilar fundamental del bienestar general. Una buena higiene bucodental previene caries, periodontitis y enfermedades graves relacionadas con el organismo, como problemas cardíacos o diabetes. 

Al igual que otras áreas del cuerpo, la boca está llena de gérmenes. Estos son, en su mayoría, inofensivos. Sin embargo, en ocasiones, pueden causar patologías. En la mayoría de los casos, las defensas del organismo y un buen cuidado oral les mantienen bajo control. No obstante, hay estudios científicos que demuestran la relación entre salud oral y diversas afecciones cardíacas, la diabetes, neumonía, complicaciones durante el embarazo y el parto o la enfermedad de Alzheimer. 

Por lo tanto, un primer nivel a la hora de cuidar nuestra salud general es cuidar nuestra boca. Además, desde la psicología, la sonrisa es una forma de expresar facialmente un sentimiento de satisfacción. Está más que demostrado que sonreír alivia tensiones, mejora el ánimo y nos acerca a los demás. El valor de la sonrisa está en auge hoy en día. La sociedad tiende a buscar la belleza estética y, por lo tanto, una sonrisa sana y cuidada será nuestra mejor carta de presentación. 

Acabamos con un viejo proverbio árabe: “aquel que tenga salud tiene esperanza, y aquel con esperanza, lo tiene todo”. 

La extracción de las muelas del juicio es un procedimiento odontológico común, realizado normalmente bajo anestesia local. Es una cirugía necesaria cuando hay dolor, infecciones, caries o falta de espacio. 

El objetivo es prevenir daños en las piezas dentales adyacentes o problemas en las encías, aunque debemos dejar claro que las muelas del juicio tienen mala fama, pero no siempre dan problemas. Generalmente, aparecen entre los 17 y los 25 años. Tenemos cuatro muelas del juicio: dos en la arcada superior y dos en la arcada inferior de la boca. 

La cirugía de cordales se requiere, por ejemplo, cuando el especialista observa una pericoronaritis o inflamación alrededor de la corona. También puede ocurrir que la muela no termine de salir, es decir, quede “retenida” y esto provoque dolor e hinchazón. La extracción será la mejor opción ya que, en ocasiones, esto puede derivar en infecciones. La cirugía puede ser necesaria por un apiñamiento dental, el daño a un diente contiguo o la imposibilidad de una higiene adecuada que acabará generando problemas mayores. 

La recuperación completa suele llevar unos días, siendo crucial seguir las indicaciones del especialista para evitar infecciones o complicaciones como la alveolitis (cuando el coágulo sanguíneo no se forma, se desprende o se disuelve y deja expuestos el hueso y los nervios). Las molestias ocasionadas por la intervención son inflamación e hinchazón en la zona, quizá algo de sangrado, e irán remitiendo durante los días siguientes hasta desaparecer completamente. Lo importante es seguir los consejos del odontólogo y respetar la rutina de medicación pautada, que consistirá básicamente en antiinflamatorios y analgésicos para mitigar las molestias de la cicatrización. Hay que subrayar que la tecnología odontológica actual facilita un procedimiento de extracción rápido y sin complicaciones. 

En algunos casos, será necesario que el paciente acuda a la clínica dental unos días después de la cirugía para retirar los puntos de sutura y revisar que el postoperatorio transcurre satisfactoriamente.

Los cambios evolutivos han provocado que estas piezas carezcan de utilidad funcional, por lo que pueden extraerse sin afectar a la capacidad de masticación. De hecho, algunas personas no llegan a desarrollarlas. 

La periodontitis severa afecta a más de mil millones de personas en el mundo y se espera un aumento significativo de casos para los próximos años debido al envejecimiento de la población. 

El aumento de casos, tanto de gingivitis como de periodontitis, representa uno de los grandes desafíos de la comunidad sanitaria a nivel mundial. No sólo por el hecho de que estas patologías, en su vertiente severa, pueden conllevar la pérdida de piezas dentales, sino por su estrecha relación con enfermedades sistémicas graves. 

La inflamación crónica provocada por las bacterias periodontales no se limita a la boca, sino que se extiende por todo el cuerpo, elevando el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes o enfermedades neurodegenerativas. Además del envejecimiento poblacional, hay estilos de vida que actúan como factores de riesgo: aumento del tabaquismo, obesidad o hábitos de higiene bucal deficientes. 

El abordaje de la enfermedad periodontal requiere un enfoque de prevención temprana, ya que es una condición evitable con una buena rutina de higiene oral y visitas regulares al dentista. Los antisépticos bucales (generalmente colutorios o enjuagues antimicrobianos) pueden desempeñar un papel clave en esa prevención, dada su capacidad para reducir la formación de biofilm dental. Son un complemento en las prácticas diarias de limpieza bucal. Ayudan a reducir los índices de placa e inflamación. No sustituyen el cepillado dental, pero pueden ser valiosos complementos para apoyar la salud periodontal. 

El objetivo de los profesionales es no llegar a una enfermedad periodontal grave y actuar sobre la patología cuando está en un estadio inicial, la gingivitis. Según los últimos estudios, el impacto socioeconómico actual de la periodontitis es enorme y su prevalencia e incidencia se relacionan fuertemente con las desigualdades en salud. Los más desfavorecidos son los más expuestos: un bajo nivel educativo se asocia con un 86 por ciento más de riesgo de periodontitis. 

No dudes en consultarnos ante una enfermedad periodontal. Nuestra responsabilidad es cuidar de ti. En ALAIA apostamos por la formación continua de nuestr@s profesionales como compromiso con la excelencia. Tu salud es nuestra prioridad.