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Somos patrocinadores del Club de baloncesto Askatuak, el Club Deportivo Hernani y el Club de Balonmano de nuestro municipio.

El Consejo General de Dentistas promueve una nueva campaña de concienciación dirigida, en esta ocasión, al mundo del deporte. Se trata de una herramienta útil para ayudar a compaginar el deporte con una boca en estado óptimo de salud. 

La actividad física proporciona muchos beneficios para la salud: el ejercicio reduce el área de infarto de miocardio, promueve una mejor salud mental y reduce el estrés. Es algo que tenemos claro, así como que deporte y salud oral están relacionados de forma bidireccional. La práctica deportiva puede afectar, positiva o negativamente, en la salud de nuestra boca y, por otro lado, los problemas bucodentales también afectan al rendimiento deportivo.

En esta ocasión, el lema de la jornada es “Tu rendimiento, nuestra experiencia”. Es fundamental que los deportistas profesionales y toda aquella persona que siga una práctica deportiva habitual, revise su boca de manera periódica. 

La caries en deportistas es algo habitual debido a diversas causas, como el incremento de la respiración por la boca durante la práctica, el estrés asociado a una próxima competición o la deshidratación, lo que reduce la producción de saliva que protege la cavidad bucal de la aparición de caries y otros problemas. 

Hacer deporte de forma inadecuada puede ocasionar fracturas, tanto dentarias como de los maxilares. El uso de protectores bucales en los deportes de contacto es imprescindible para prevenirlas. Tu odontólogo te puede hacer uno a medida que, a diferencia del estándar, cubrirá bien todos los dientes y se ajustará a la perfección. Son más resistentes e incluso más cómodos, ya que tienen menor volumen.

Además, el abuso de bebidas energéticas, ricas en azúcares y ácidos, puede generar una erosión del esmalte y facilitar la aparición de caries o hipersensibilidad. 

La maloclusión puede ser el origen de determinados problemas posturales, lo que incrementa el riesgo de sufrir lesiones. Asimismo, determinadas tendinitis y mialgias en deportistas tienen su origen en infecciones bucodentales. Un flemón, una infección o la erupción de las muelas del juicio antes de una competición pueden disminuir el rendimiento del atleta y provocar problemas en articulaciones y musculatura. Las personas que practican deportes acuáticos suelen ser más propensas a padecer lo que se denomina como sarro del nadador. Esto es debido al cloro utilizado para mantener el pH del agua.

Cada vez son más los entrenadores de deportistas profesionales que hacen hincapié en las revisiones dentales y en la importancia de una boca sana para asegurar el máximo rendimiento. 

Desde ALAIA recomendamos la práctica deportiva habitual para llevar un estilo de vida saludable.

La detección temprana puede marcar la diferencia en el pronóstico y la supervivencia.

El cáncer oral se sitúa entre los diez cánceres más frecuentes. Su diagnóstico se hace de forma tardía en el 75 por ciento de los casos, por lo que destaca su alta tasa de mortalidad.

El 12 de junio se celebra el Día Europeo contra esta enfermedad con la idea de concienciar a la población de la necesidad de llevar a cabo revisiones bucodentales que puedan detectar esta patología. El papel del dentista es fundamental a la hora de identificar los síntomas. Cuando un paciente acude a una revisión odontológica, el especialista realiza una evaluación exhaustiva de su cavidad oral, lo que incluye mejillas, labios, lengua, paladar y encías. Si detecta anomalías como úlceras, bultos, manchas rojas o blancas, puede recomendar pruebas adicionales, como una biopsia, para obtener un diagnóstico definitivo. 

Es importante tener presentes los factores de riesgo asociados al cáncer oral y fomentar hábitos de vida saludables.

En cuanto a los factores de riesgo tenemos:

-consumo de tabaco y alcohol.

-exposición excesiva al sol y sin protección (labios).

-virus del papiloma humano.

-alimentación poco saludable.

-mala higiene bucodental.

A partir de los 40 años es importante realizarse una autoexploración de la cavidad bucal cada cierto tiempo para detectar posibles anomalías. Aunque esto nunca puede sustituir las visitas periódicas al dentista ya que, en sus primeras etapas, el cáncer oral puede pasar desapercibido. Este tipo de cáncer tiene una mayor incidencia en hombres respecto a mujeres, aunque esta diferencia se está reduciendo en los últimos años. Su localización más frecuente suele ser en el borde lateral de la lengua y suelo de la boca. 

Terminamos con un apunte interesante: según datos del Atlas de Salud Bucodental en España, está comprobado científicamente que un alto consumo de frutas y verduras tiene un efecto protector frente al cáncer oral. Ingerir, al menos, una pieza de fruta diaria y/o verdura ayuda a reducir el riesgo de esta patología en un 50 por ciento.

ALAIA, siempre buscando una sonrisa cómoda y funcional.

Es una condición que afecta a la articulación temporomandibular (ATM), donde la mandíbula se desplaza de su posición normal. Esta dislocación puede causar molestias importantes y afectar al paciente a la hora de hablar, comer y realizar otras funciones bucales. También genera dolor, chasquidos al abrir o cerrar la boca, limitación en la apertura oral y, en algunos casos, bloqueo de la mandíbula. 

La luxación mandibular puede originarse por diversas razones. Hay que comprender las causas para lograr un diagnóstico y tratamiento efectivos. Algunos factores que pueden influir son:

-Traumatismos: golpes fuertes o accidentes pueden originar la luxación al afectar la posición normal de la mandíbula.

-Hábitos parafuncionales: actividades como morder objetos duros, apretar los dientes excesivamente (bruxismo) o realizar movimientos mandibulares inusuales pueden aumentar el riesgo.

-Hiperlaxitud ligamentosa: algunas personas tienen ligamentos más laxos en la ATM, lo que puede predisponer a la mandíbula a desplazarse de su posición normal.

-Anomalías estructurales: malformaciones anatómicas en la articulación o en las estructuras circundantes pueden aumentar la susceptibilidad a la luxación. 

En cuanto a las soluciones disponibles, pueden utilizarse férulas personalizadas para estabilizar la mandíbula y prevenir futuros desplazamientos. También es interesante la rehabilitación física, ya que existen programas que fortalecen los músculos mandibulares y mejoran la movilidad. Con el tratamiento precoz, intentamos no llegar a la fase de la cirugía articular, que se plantea en casos muy graves y avanzados. En algunos casos, el especialista realizará un trabajo manual para reposicionar la mandíbula en su lugar correcto. La pauta médica dependerá siempre de la causa del problema y la gravedad de los síntomas. 

Si hay episodios de dolor o molestias en la mandíbula, será importante programar consultas regulares con el dentista para evaluar y prevenir problemas en la ATM. 

Agenesia es un término que significa “sin nacimiento”. Aplicado a la Odontología, se refiere a la falta de alguna pieza dental por no haberse desarrollado. Se trata de un problema de origen congénitoque, con mayor frecuencia, afecta a las llamadas muelas del juicio.

La ausencia de piezas dentales conlleva una serie de consecuencias que van mucho más allá de la estética. Normalmente, los problemas más comunes están relacionados con una maloclusión, provocada por el desplazamiento de los dientes contiguos a las ausencias. Además, el hueso maxilar también puede desarrollarse en menor medida. Pueden originarse alteraciones funcionales de masticación, salivación o pronunciación. Cuando la agenesia se da en las muelas del juicio no suele suponer un problema puesto que son piezas sin mucha utilidad.

Sin lugar a dudas, la cuestión estética es la que más afectapsicológicamente y a nivel de autoestima a los pacientes que sufren esta situación. La falta de piezas dentales en la zona más interna pasa más desapercibida, pero cuando esta ausencia se produce en la parte frontal de la boca, al paciente le cuesta sonreír ya que queda patente su problema estético. 

El diagnóstico de la agenesia se produce, normalmente, a partir de la observación de que los dientes de leche se mantienen más tiempo del habitual. Al no haber reemplazo que fuerce la caída del diente de leche, éste permanecerá más tiempo. Será el primer indicio de que podemos estar ante una agenesia dental. Para confirmar esta sospecha, el especialista realizará una radiografía que le proporcione una visión completa de lo que sucede en el interior.

A la hora de evaluar el tratamiento, tendremos en cuenta factores como la edad del paciente, el estado general de su dentadura, cuántas piezas faltan y en qué lugar. Las opciones son:

-Tratamiento de ortodoncia. Puede ser una solución idónea cuando falta una única pieza. Se emplea para reducir los espacios que se han generado ante la ausencia de esta o bien para fijarlos si lo que se pretende es aplicar un implante dental.

-Implantes dentales. Cuando la ausencia de piezas es más numerosa y faltan en la parte frontal, solemos recurrir a esta solución. Habrá que asegurarse, eso sí, de que la agenesia no ha afectado a la calidad del hueso.

-Prótesis. Aquí también entra en juego el número de dientes ausentes. Se pueden colocar prótesis parciales o completas. 

-Mantenedores de espacio. Para evitar que otras piezas dentales ocupen el lugar de la pieza faltante, logrando así que el maxilar se desarrolle con normalidad y que más adelante se pueda recurrir a un implante para cubrir ese hueco. 

Busca tu mejor opción en ALAIA.

Unas encías sanas están perfectamente ajustadas alrededor de los dientes, tienen un color rosado, son firmes y no sangran. Cuando esto no es así y el tejido gingival comienza a sangrar tenemos una primera señal de alerta que indicará la existencia de una inflamación en esa parte de la cavidad oral.

Lo que se denomina gingivitis es una etapa temprana de la enfermedad periodontal y, detectada a tiempo, es reversible. En la mayoría de las ocasiones, es debida a la presencia de placa bacteriana que se acumula alrededor de los dientes y que no ha sido eliminada correctamente con el cepillado dental. Además, existe una fuerte relación entre la patología periodontal y determinadas enfermedades sistémicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las respiratorias. Si la gingivitis no se detecta y no se pone freno a tiempo es cuando ésta podría desembocar en una periodontitis, donde encías, hueso y ligamento se ven afectados. La gingivitis y el posible sangrado de encías también puede ser debido a un virus, un hongo o una lesión.

Por otro lado, durante el embarazo puede darse el sangrado de encías. Sobre todo, durante el segundo y tercer trimestre, ya que se dan una serie de cambios hormonales que provocan que algunas mujeres desarrollen la conocida como “gingivitis estacional”. 

Algunos medicamentos, especialmente anticoagulantes, también pueden provocar que las encías sangren con mayor facilidad. En caso de que ocurra, se recomienda consultar con el médico para comprobar que la medicación y dosis sean las adecuadas. 

Otro de los motivos es un déficit de vitaminas. Siempre es aconsejable seguir una dieta equilibrada que incluya alimentos ricos en vitamina C. Nos ayudarán en el caso de padecer problemas en las encías.

Otras causas de encías sangrantes son: tener mal ajustada la prótesis o la ortodoncia, cambios hormonales, que haya una infección, fumar habitualmente o factores genéticos, entre otros. 

Cuando se da esta situación es importante reforzar la higiene bucal diaria con productos específicos y un cepillo de cerdas suaves o de dureza media. Y, antes de nada, hay que buscar el origen del problema. Aquí es donde juega un papel primordial tu dentista, que realizará el diagnóstico y te marcará una pauta de actuación. 

Pon tu sonrisa en buenas manos.

Una de las funciones esenciales del paladar es la de permitir y contribuir a la fonación, aunque también interviene en otras acciones como la deglución de alimentos. Cuando un paladar está completamente sano no genera molestias y tiene un color rosáceo uniforme. La mayoría de sus afecciones no suelen ser peligrosas o complicadas de tratar. Pero es importante saber que esta zona puede inflamarse o irritarse debido a diferentes razones: 

-Inflamación y rojez por quemadura momentánea. Por ejemplo, por la ingesta de alimentos picantes o muy calientes. Suele desaparecer sin necesidad de aplicar ninguna solución concreta.

-Falta de vitaminas. Si el organismo necesita ciertas vitaminas que no está obteniendo, las defensas bajan y pueden aparecer aftas o llagas en el paladar. 

-Deshidratación. No consumir las cantidades de líquido necesarias para el buen funcionamiento del organismo ocasiona sequedad en la boca que, si no es solucionada a tiempo, puede originar inflamación en las encías y el paladar. El consumo de alcohol y tabaco aumenta la deshidratación.

-Placa bacteriana. Se forma debido a una acumulación de bacterias procedentes tanto de la comida como de la propia saliva y mucosa de la boca. Se elimina con unos hábitos correctos de higiene oral. Cuando no es así, puede provocar infecciones.

-Herpes. Aunque normalmente afecta a los labios, también puede aparecer en el paladar y causar hinchazón. Se presenta en forma de llagas o úlceras rojizas en la boca. Son bastante dolorosas y se generan por un virus muy contagioso.

-Candidiasis. Es una infección provocada por una clase de hongos propios de la mucosa de la boca. No tiene un origen concreto por lo que se tiene que estudiar cada caso. Los síntomas son la aparición de pequeñas manchas y que el paladar se vuelve blanquecino.

-Alergias. Algunos alimentos y medicamentos pueden desencadenar una respuesta alérgica que inflame la cavidad oral.

-Enfermedades de otros órganos. La inflamación del paladar puede indicar que otros órganos como el hígado, el páncreas o los intestinos no se encuentran en óptimas condiciones

-Síntomas cancerígenos. El cáncer de paladar se manifiesta con inflamación, lesiones en la zona y dolores bucales. Se pueden crear manchas blancas de un tamaño considerable. 

Una ayuda inicial en casa puede ser tomar líquidos fríos (que no sean cítricos), tomar un antiinflamatorio, usar cepillo dental con cerdas suaves y cuidar la dieta. También existen enjuagues bucales que pueden ser útiles, en especial, los que tienen sal y bicarbonato de sodio. 

Si las molestias no remiten, pide cita en ALAIA y realizaremos un estudio de tu boca. Hay que buscar el origen del problema.

Trabajamos por tu bienestar.

El consumo de tabaco es la causa más común de muerte prevenible en el mundo. Muchas veces, tendemos a pensar que sus efectos sobre la cavidad oral se limitan a simples tinciones de los dientes o a la aparición de halitosis. Sin embargo, podríamos decir que éstas son las consecuencias más leves. El verdadero problema está en lo que no vemos. 

Fumar multiplica por tres las posibilidades de padecer cáncer oral y por siete las de padecer cáncer faríngeo. Es una de las posibles causas del fracaso de los implantes y también predispone a la enfermedad periodontal. En los fumadores se retrasa la cicatrización de las heridas y tienen más posibilidades de sufrir una infección por hongos. Otro dato curioso: según la Asociación Dental Americana (ADA), la acción del tabaco limita la percepción de sabores y olores, especialmente, el salado. Esto hace que los fumadores tiendan a abusar inconscientemente de la sal, lo que puede provocar subidas de tensión arterial. 

Tener una buena higiene bucal puede ayudar a prevenir enfermedades, pero no implica que seamos inmunes a los efectos del tabaco. La cavidad oral es una de las localizaciones donde más claramente se manifiestan los efectos nocivos, lógicamente, ya que constituye el principal canal de entrada del humo, junto con las vías respiratorias.

En cuanto a los conocidos vapeadores o cigarros electrónicos, se han promocionado los últimos años como una alternativa más segura al tabaco convencional y gran parte de la población los considera inocuos. Sin embargo, estudios recientes muestran evidencias de que también tienen consecuencias negativas para la salud bucodental. Los datos científicos aportados apuntan a un posible efecto sobre el aumento de riesgo de cáncer oral y a un claro impacto sobre las enfermedades periodontales. 

Según el Consejo General de Dentistas, es fundamental implementar acciones preventivas y educativas, dirigidas a los jóvenes, que aborden los riesgos asociados al tabaquismo y que fomenten un estilo de vida saludable.

Los dentistas somos facultativos que podemos ofrecer asesoramiento y ayuda a todas aquellas personas que quieran superar esta adicción. De momento, y hasta dejar este hábito nocivo, les recomendaremos aumentar la frecuencia de cepillado, usar un buen colutorio y tener a mano el hilo dental. Y, desde luego, visitarnos con mayor regularidad para hacer un seguimiento más exhaustivo de la salud bucodental. 

La única forma de paliar los efectos negativos del tabaco es dejarlo.

El esmalte dental es uno de los materiales más duros y resistentes del cuerpo. Pero eso no impide que pueda agrietarse o incluso romperse, dando lugar a fisuras o fracturas. Además, es un material “inerte”, que no contiene ningún tejido vivo en su interior, por lo que no tiene capacidad para regenerarse y debe ser tratado en función del origen del problema. 

No es lo mismo una fisura que una fractura. En el primer caso, el diente se agrieta, pero no se desprende ninguna parte del mismo o su estructura. En la fractura, además de fisura, hay separación de fragmentos y la pieza puede, finalmente, partirse. En ambos casos, la pulpa dental puede resultar dañada por lo que, si no se pone remedio, el diente puede terminar seriamente perjudicado o incluso puede llegar a caerse. 

Hay varias circunstancias que pueden originar la fractura dental: 

-por un golpe o al morder un alimento duro de manera inesperada.

-un traumatismo reiterado: por ejemplo, cuando se rechinan o aprietan los dientes de forma habitual, es decir, el bruxismo. 

-cuando no se ha tratado una caries, ya que el diente se debilita.

-debido a la pérdida de superficie del diente cervical (la parte que supone la unión entre la corona y la raíz).

-la forma de la mordida u oclusión dental: cómo encajan los dientes superiores e inferiores al morder.

-cambios en la temperatura: consumir alimentos o bebidas extremadamente frías, seguidos de alimentos muy calientes, puede hacer que el esmalte se expanda y contraiga, lo que podría provocar fracturas. 

En cuanto al tratamiento, vendrá determinado por la posición y extensión de la fisura, lo que señalará si se puede salvar alguna parte del diente.

Si la fractura afecta solamente a la corona, se puede llevar a cabo una reconstrucción. Sin embargo, si se extiende por debajo de la línea de la encía, puede ser más difícil de restaurar y podría acabar en una extracción. Aun así, a veces es posible retirar el fragmento y realizar un alargamiento coronal y reconstruir la pieza. Cuando la fractura afecta a la punta de la raíz, el tratamiento puede ser conservador, vigilando su evolución y pudiendo realizar un tratamiento de conductos si existe dolor. Si llegamos al punto en el que la fractura afecta a la pulpa, pero se mantiene la estructura dental y no se extiende de forma profunda, se podría tratar con una endodoncia y una reconstrucción. 

Para prevenir esta situación: 

-si realizas deporte de contacto, recomendamos el uso de protectores bucales.

-si padeces bruxismo, es recomendable usar una férula para minimizar riesgos.

-se debe evitar morder cosas duras, incluso es perjudicial morderse las uñas. 

Además, es fundamental buscar atención dental inmediata si hay una fractura, para que se pueda evaluar la lesión y se recomiende el tratamiento adecuado. Esta atención inmediata puede ayudar a prevenir complicaciones. 

Odontología conservadora y reparadora.

La obesidad y la enfermedad periodontal son dos problemas de salud que afectan a la población mundial, están estrechamente relacionados y tienen un impacto significativo en la calidad de vida de las personas. La sociedad debe tomar conciencia porque la obesidad es una patología, cada vez más extendida y con síntomas silenciosos, pero muy perjudiciales.

Aparentemente, se trata de dos enfermedades independientes, pero los últimos estudios científicos han demostrado un vínculo sorprendente. Se ha descubierto que ambos trastornos comparten factores de riesgo comunes, como una mala alimentación, sedentarismo y tabaquismo. 

La obesidad se caracteriza por el exceso de grasa corporal, mientras que la enfermedad periodontal es una infección de las estructuras que rodean y soportan los dientes. Además, la primerase ha relacionado con cambios en el sistema inmunológico y una mayor inflamación del cuerpo y estos factores influyen directamente en la salud oral, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades de las encías. Las personas que sufren obesidad están más expuestas a padecer caries y halitosis. Por lo tanto, la interrelación está clara. 

Una dieta inadecuada, rica en grasas y azúcares y pobre en frutas, verduras y pescados, es la principal causa del desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Y ese mismo tipo de dieta es el que puede dañar nuestra salud bucodental, favoreciendo la aparición de caries, placa, gingivitis y periodontitis. Una dieta desequilibrada no aporta al organismo los nutrientes esenciales que necesita para defenderse de las agresiones externas, como las vitaminas, los minerales y los antioxidantes. Esto hace que las defensas bajen y que las bacterias tengan más facilidad para atacar la cavidad oral. 

Mantener un peso correcto y hacer ejercicio de manera regular también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios generales que esto conlleva para el organismo.

Adoptar un estilo de vida saludable, incluyendo una buena higiene bucal, una alimentación equilibrada y visitas regulares a la clínica dental, son pasos clave para mantener la sonrisa y prevenir complicaciones futuras. También evitar el tabaco y el alcohol, ya que favorecen la sequedad, la inflamación, la irritación y el riesgo de cáncer oral. 

Tener unos dientes sanos y un peso saludable está directamente relacionado con el bienestar general. El hecho de sentirnos mejor influye directamente en la salud mental y la autoestima.

Nos esforzamos a diario para preservar la salud de nuestr@spacientes.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en el mundo 17,9 millones de personas a causa de la enfermedad cardiovascular y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones en 2030. Además, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestro país. La hipertensión, el colesterol alto, la diabetes, la enfermedad periodontal, el sedentarismo, una dieta poco saludable y el binomio tabaco-alcohol, son los principales factores de riesgo. 

Hay una clara conexión entre boca y corazón. Las bacterias orales afectan a las paredes de los vasos sanguíneos, provocando una respuesta inflamatoria en el organismo. Esto es debido a que se liberan unas sustancias que pueden dañar la pared de las arterias, facilitando la formación de una placa que tapona esas vías y da lugar a una patología cardiovascular, como los infartos de miocardio. 

Las personas con enfermedad periodontal tienen el doble de riesgo de fallecer de un ataque cardiaco y tres veces más posibilidad de sufrir un derrame cerebral. Si la infección no es tratada a tiempo, puede extenderse al tejido y al hueso que sostienen los dientes y provocar la pérdida de la pieza, aumentando así el riesgo de sufrir algún problema cardiaco. Hay que tener en cuenta que las enfermedades orales no sólo afectan a las patologías cardiovasculares, también comparten factores de riesgo con enfermedades respiratorias, cáncer o diabetes, entre otras. 

Con un estilo de vida saludable se pueden prevenir entre el 80 y el 90 por ciento de los procesos cardiacos. Evitar el consumo de tabaco y alcohol, seguir una dieta sana y equilibrada, baja en azúcar, sal y grasas y alta en frutas y verduras, reduce la patología oral y contribuye a una buena salud general. 

Además, un estudio publicado por European Heart Journal señala que los adultos que se cepillan los dientes al menos dos veces al día experimentan una reducción del 9 por ciento en el riesgo de problemas cardiovasculares.

Si te preocupa tu salud dental, no dudes en pedir una cita y venir a visitarnos. Tu boca y tu corazón te lo agradecerán. 

Protege tu boca, es un escudo para el resto del organismo.