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Agenesia es un término que significa “sin nacimiento”. Aplicado a la Odontología, se refiere a la falta de alguna pieza dental por no haberse desarrollado. Se trata de un problema de origen congénitoque, con mayor frecuencia, afecta a las llamadas muelas del juicio.

La ausencia de piezas dentales conlleva una serie de consecuencias que van mucho más allá de la estética. Normalmente, los problemas más comunes están relacionados con una maloclusión, provocada por el desplazamiento de los dientes contiguos a las ausencias. Además, el hueso maxilar también puede desarrollarse en menor medida. Pueden originarse alteraciones funcionales de masticación, salivación o pronunciación. Cuando la agenesia se da en las muelas del juicio no suele suponer un problema puesto que son piezas sin mucha utilidad.

Sin lugar a dudas, la cuestión estética es la que más afectapsicológicamente y a nivel de autoestima a los pacientes que sufren esta situación. La falta de piezas dentales en la zona más interna pasa más desapercibida, pero cuando esta ausencia se produce en la parte frontal de la boca, al paciente le cuesta sonreír ya que queda patente su problema estético. 

El diagnóstico de la agenesia se produce, normalmente, a partir de la observación de que los dientes de leche se mantienen más tiempo del habitual. Al no haber reemplazo que fuerce la caída del diente de leche, éste permanecerá más tiempo. Será el primer indicio de que podemos estar ante una agenesia dental. Para confirmar esta sospecha, el especialista realizará una radiografía que le proporcione una visión completa de lo que sucede en el interior.

A la hora de evaluar el tratamiento, tendremos en cuenta factores como la edad del paciente, el estado general de su dentadura, cuántas piezas faltan y en qué lugar. Las opciones son:

-Tratamiento de ortodoncia. Puede ser una solución idónea cuando falta una única pieza. Se emplea para reducir los espacios que se han generado ante la ausencia de esta o bien para fijarlos si lo que se pretende es aplicar un implante dental.

-Implantes dentales. Cuando la ausencia de piezas es más numerosa y faltan en la parte frontal, solemos recurrir a esta solución. Habrá que asegurarse, eso sí, de que la agenesia no ha afectado a la calidad del hueso.

-Prótesis. Aquí también entra en juego el número de dientes ausentes. Se pueden colocar prótesis parciales o completas. 

-Mantenedores de espacio. Para evitar que otras piezas dentales ocupen el lugar de la pieza faltante, logrando así que el maxilar se desarrolle con normalidad y que más adelante se pueda recurrir a un implante para cubrir ese hueco. 

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Unas encías sanas están perfectamente ajustadas alrededor de los dientes, tienen un color rosado, son firmes y no sangran. Cuando esto no es así y el tejido gingival comienza a sangrar tenemos una primera señal de alerta que indicará la existencia de una inflamación en esa parte de la cavidad oral.

Lo que se denomina gingivitis es una etapa temprana de la enfermedad periodontal y, detectada a tiempo, es reversible. En la mayoría de las ocasiones, es debida a la presencia de placa bacteriana que se acumula alrededor de los dientes y que no ha sido eliminada correctamente con el cepillado dental. Además, existe una fuerte relación entre la patología periodontal y determinadas enfermedades sistémicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las respiratorias. Si la gingivitis no se detecta y no se pone freno a tiempo es cuando ésta podría desembocar en una periodontitis, donde encías, hueso y ligamento se ven afectados. La gingivitis y el posible sangrado de encías también puede ser debido a un virus, un hongo o una lesión.

Por otro lado, durante el embarazo puede darse el sangrado de encías. Sobre todo, durante el segundo y tercer trimestre, ya que se dan una serie de cambios hormonales que provocan que algunas mujeres desarrollen la conocida como “gingivitis estacional”. 

Algunos medicamentos, especialmente anticoagulantes, también pueden provocar que las encías sangren con mayor facilidad. En caso de que ocurra, se recomienda consultar con el médico para comprobar que la medicación y dosis sean las adecuadas. 

Otro de los motivos es un déficit de vitaminas. Siempre es aconsejable seguir una dieta equilibrada que incluya alimentos ricos en vitamina C. Nos ayudarán en el caso de padecer problemas en las encías.

Otras causas de encías sangrantes son: tener mal ajustada la prótesis o la ortodoncia, cambios hormonales, que haya una infección, fumar habitualmente o factores genéticos, entre otros. 

Cuando se da esta situación es importante reforzar la higiene bucal diaria con productos específicos y un cepillo de cerdas suaves o de dureza media. Y, antes de nada, hay que buscar el origen del problema. Aquí es donde juega un papel primordial tu dentista, que realizará el diagnóstico y te marcará una pauta de actuación. 

Pon tu sonrisa en buenas manos.

El esmalte dental es uno de los materiales más duros y resistentes del cuerpo. Pero eso no impide que pueda agrietarse o incluso romperse, dando lugar a fisuras o fracturas. Además, es un material “inerte”, que no contiene ningún tejido vivo en su interior, por lo que no tiene capacidad para regenerarse y debe ser tratado en función del origen del problema. 

No es lo mismo una fisura que una fractura. En el primer caso, el diente se agrieta, pero no se desprende ninguna parte del mismo o su estructura. En la fractura, además de fisura, hay separación de fragmentos y la pieza puede, finalmente, partirse. En ambos casos, la pulpa dental puede resultar dañada por lo que, si no se pone remedio, el diente puede terminar seriamente perjudicado o incluso puede llegar a caerse. 

Hay varias circunstancias que pueden originar la fractura dental: 

-por un golpe o al morder un alimento duro de manera inesperada.

-un traumatismo reiterado: por ejemplo, cuando se rechinan o aprietan los dientes de forma habitual, es decir, el bruxismo. 

-cuando no se ha tratado una caries, ya que el diente se debilita.

-debido a la pérdida de superficie del diente cervical (la parte que supone la unión entre la corona y la raíz).

-la forma de la mordida u oclusión dental: cómo encajan los dientes superiores e inferiores al morder.

-cambios en la temperatura: consumir alimentos o bebidas extremadamente frías, seguidos de alimentos muy calientes, puede hacer que el esmalte se expanda y contraiga, lo que podría provocar fracturas. 

En cuanto al tratamiento, vendrá determinado por la posición y extensión de la fisura, lo que señalará si se puede salvar alguna parte del diente.

Si la fractura afecta solamente a la corona, se puede llevar a cabo una reconstrucción. Sin embargo, si se extiende por debajo de la línea de la encía, puede ser más difícil de restaurar y podría acabar en una extracción. Aun así, a veces es posible retirar el fragmento y realizar un alargamiento coronal y reconstruir la pieza. Cuando la fractura afecta a la punta de la raíz, el tratamiento puede ser conservador, vigilando su evolución y pudiendo realizar un tratamiento de conductos si existe dolor. Si llegamos al punto en el que la fractura afecta a la pulpa, pero se mantiene la estructura dental y no se extiende de forma profunda, se podría tratar con una endodoncia y una reconstrucción. 

Para prevenir esta situación: 

-si realizas deporte de contacto, recomendamos el uso de protectores bucales.

-si padeces bruxismo, es recomendable usar una férula para minimizar riesgos.

-se debe evitar morder cosas duras, incluso es perjudicial morderse las uñas. 

Además, es fundamental buscar atención dental inmediata si hay una fractura, para que se pueda evaluar la lesión y se recomiende el tratamiento adecuado. Esta atención inmediata puede ayudar a prevenir complicaciones. 

Odontología conservadora y reparadora.

La obesidad y la enfermedad periodontal son dos problemas de salud que afectan a la población mundial, están estrechamente relacionados y tienen un impacto significativo en la calidad de vida de las personas. La sociedad debe tomar conciencia porque la obesidad es una patología, cada vez más extendida y con síntomas silenciosos, pero muy perjudiciales.

Aparentemente, se trata de dos enfermedades independientes, pero los últimos estudios científicos han demostrado un vínculo sorprendente. Se ha descubierto que ambos trastornos comparten factores de riesgo comunes, como una mala alimentación, sedentarismo y tabaquismo. 

La obesidad se caracteriza por el exceso de grasa corporal, mientras que la enfermedad periodontal es una infección de las estructuras que rodean y soportan los dientes. Además, la primerase ha relacionado con cambios en el sistema inmunológico y una mayor inflamación del cuerpo y estos factores influyen directamente en la salud oral, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades de las encías. Las personas que sufren obesidad están más expuestas a padecer caries y halitosis. Por lo tanto, la interrelación está clara. 

Una dieta inadecuada, rica en grasas y azúcares y pobre en frutas, verduras y pescados, es la principal causa del desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Y ese mismo tipo de dieta es el que puede dañar nuestra salud bucodental, favoreciendo la aparición de caries, placa, gingivitis y periodontitis. Una dieta desequilibrada no aporta al organismo los nutrientes esenciales que necesita para defenderse de las agresiones externas, como las vitaminas, los minerales y los antioxidantes. Esto hace que las defensas bajen y que las bacterias tengan más facilidad para atacar la cavidad oral. 

Mantener un peso correcto y hacer ejercicio de manera regular también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios generales que esto conlleva para el organismo.

Adoptar un estilo de vida saludable, incluyendo una buena higiene bucal, una alimentación equilibrada y visitas regulares a la clínica dental, son pasos clave para mantener la sonrisa y prevenir complicaciones futuras. También evitar el tabaco y el alcohol, ya que favorecen la sequedad, la inflamación, la irritación y el riesgo de cáncer oral. 

Tener unos dientes sanos y un peso saludable está directamente relacionado con el bienestar general. El hecho de sentirnos mejor influye directamente en la salud mental y la autoestima.

Nos esforzamos a diario para preservar la salud de nuestr@spacientes.

Los dientes posteriores (muelas) tienen una superficie irregular. En esas grietas y pequeñas ranuras pueden depositarse restos de alimentos y gérmenes y permanecer allí mucho tiempo si la limpieza oral no es buena o el cepillo no llega a esos puntos. Los selladores dentales rellenan estas fisuras y no dejan entrar esos residuos.

Se trata de una fina capa de resina que se aplica a las superficies de masticación de los molares y premolares posteriores. Ayuda a proteger los dientes de la caries. El proceso de colocación es sencillo e indoloro. Se aplica “pintando” el diente con una capa líquida que se adhiere de manera rápida y forma ese recubrimiento protector del que hablamos. 

Se emplea una lámpara de luz ultravioleta para endurecer el material sellador. Se tarda apenas unos minutos y no es precisa la aplicación de anestesia. 

Este tratamiento suele usarse, especialmente, en la etapa infantil ya que sus piezas dentales son más propensas a desarrollar esta patología. Sin embargo, los adultos también pueden beneficiarse de los selladores si tienen ciertos factores de riesgo o su dentista lo ve necesario. Incluso son muy útiles para aquellas personas que tienen dificultades para cepillarse los dientes correctamente. 

Para asegurar un buen mantenimiento, es necesario seguir una correcta higiene oral y usar hilo y colutorios con regularidad. También es necesario evitar comer alimentos azucarados o ácidos en la medida de lo posible. Hay que tener claro que el sellador no es un empaste, es un tratamiento preventivo. Diversos estudios han confirmado que su colocación reduce la afección de caries en más de un 85 por ciento, por lo cual es altamente recomendable. 

Y lo que hay que recordar a nuestr@s hij@s: no hay nada como un buen cepillado dental, al menos dos veces al día, con una pasta dentífrica fluorada y la correspondiente visita periódica al dentista. 

¡¡Una sonrisa sana y feliz asegurada!!

La sonrisa es la expresión facial más básica y, seguramente, una de las que más comunican. En las relaciones entre personas, fomenta una interacción relajada y agradable. Sobre todo, si lo que vemos es una sonrisa sana y bonita.

Hoy en día, las nuevas técnicas digitales nos permiten diseñar nuestra sonrisa antes de comenzar el tratamiento. Junto con nuestro odontólogo, podemos evaluar las mejoras a realizar en la posición, el color, el tamaño o la forma de los dientes y encías. El diseño digital de la sonrisa es una de las herramientas de comunicación más valiosas de cara a nuestr@s pacientes, ya que nos permite profundizar en las expectativas y deseos antes de iniciar cualquier procedimiento. Lograremos así un rostro simétrico y armónico.

En el Centro Odontológico ALAIA, podemos recrear en 3D todas las figuras anatómicas de tu boca. Por un lado, contamos con el escáner intraoral ITERO, tecnología de alta precisión que ofrece una mejor experiencia al paciente. Simulamos los resultados en tiempo real, se planifican mejor las citas en el tratamiento y el control del equipo clínico es mucho más exhaustivo y preciso. Además, es un procedimiento más limpio y ecológico, en total armonía con nuestra política de sostenibilidad y respeto al medio ambiente. 

Otro de nuestros grandes aliados a la hora de diseñar una sonrisa es el Ortopantomógrafo. Con la radiografía panorámica dental el diagnóstico es mucho más seguro y fiable ya que se obtiene una impresión tridimensional de las estructuras faciales en una imagen única. Este estudio de la boca resulta fácil y cómodo para el paciente ya que es rápido, indoloro, no invasivo y el nivel de radiación que recibe es mínimo. 

Una vez acordadas las modificaciones estéticas, iniciaremos el plan de tratamiento que, dependiendo del caso clínico, puede desarrollarse mediante una intervención sencilla o través de la actuación coordinada de otros profesionales de diferentes especialidades, como la ortodoncia o la periodoncia. Según el caso de cada paciente, puede ser necesario recurrir a las carillas dentales, la realización de un implante, un blanqueamiento o una reconstrucción.

Con el diseño de la sonrisa, no sólo mejoran los parámetros estéticos faciales sino también la salud del paciente. 

Usa tu sonrisa para cambiar el mundo.

Los dientes amarillos empeoran sustancialmente el aspecto de una persona y no sólo por un tema puramente estético, sino porque además denotan, en muchos casos, una mala higiene oral. Es relativamente habitual que, con el paso de los años y los malos hábitos, los dientes pierdan su blancura natural. No obstante, mantener un cuidado bucal constante y evitar malos hábitos nos ayudará a prevenir ese tono amarillento.

La erosión del esmalte es una de las principales causas de que los dientes pierdan esa blancura de la que hablamos, ya que la capa subyacente de la dentina, que es de color amarillo, queda más visible.

Estos son los principales consejos a seguir para intentar evitarlo:

-Cepíllate los dientes, al menos, dos veces al día, especialmente por la noche.

-Usa hilo dental y productos que protejan y fortalezcan el esmalte.

-Evita el tabaco, ya que mancha los dientes y les da esa tonalidad amarillenta que tanto nos disgusta. 

-También hay medicamentos que tintan las piezas dentales, aunque esto es algo que quizá no podamos evitar al ser necesarios en el tratamiento de una patología.

-Algunos alimentos como el curry, las bayas y algunas comidas azucaradas con mucho ácido pueden erosionar también el esmalte. Ocurre lo mismo con las bebidas carbonatadas y con el té o el caféen exceso.

-Seguir una dieta sana y equilibrada nos ayudará a mantener una sonrisa sana.

-Visita regularmente a tu dentista. Te recordará que es importante llevar a cabo una limpieza dental profesional cada año (o cuando el especialista lo crea necesario). 

Hay que tener en cuenta un tema importante: la blancura no siempre es sinónimo de buena salud bucodental. Por ello, debemos ponernos en manos de un profesional, que revisará el estado de nuestros dientes y encías y podrá aconsejarnos de manera personal. Además, también hay una componente genética que juega un papel importante. 

Para mejorar la tonalidad de nuestra dentadura, existen distintos procedimientos de blanqueamiento dental. Consúltanos, en ALAIA podemos asesorarte de manera profesional. No recurras a opciones dudosas que puedan conllevar riesgos para tu salud. 

La Odontología especializada te ofrece opciones como la limpieza profesional, el blanqueamiento dental y las carillas.

Tu bienestar nos preocupa y nos ocupa.

Los dientes de leche o primarios son aquellos que permanecen por un tiempo limitado en la boca, hasta que son reemplazados por los definitivos o permanentes. Esto ocurre, aproximadamente, entre los 7 y los 12 años. Constituyen un total de 20 piezas dentales, diez en la arcada superior o maxilar y diez en la arcada inferior o mandibular. 

A pesar de su temporalidad, son susceptibles de padecer caries, infecciones y problemas de encía. Por eso, debemos prestarles la debida atención. Desatender su cuidado e higiene implica muchos riesgos para la salud bucodental de l@s más pequeñ@s. Y aquí sí, es imprescindible que los padres se involucren desde que nace el bebé. Hay que promover una buena rutina de limpieza oral diaria, bajo la supervisión de un adulto. 

El niñ@ no deberá hacer uso de la pasta de dientes hasta que sea capaz de mantenerla en boca sin tragársela, aproximadamente a los 3 años de edad. Hay que utilizar productos específicos para uso infantil, tanto cepillo como dentífrico.

El cuidado de los dientes de leche es importante por los siguientes motivos:

-Guardan el espacio que ocuparán los dientes definitivos. 

-Facilitan la trituración de los alimentos.

-Juegan un papel fundamental en el habla y el desarrollo del lenguaje.

-Facilitan la formación de los dientes permanentes.

-Favorecen la correcta formación de las estructuras maxilares.

-Su cuidado disminuye la aparición de problemas de oclusión y mordida.

-Su cuidado ayuda a los niñ@s a adquirir hábitos de higiene bucodental que mantendrán a lo largo de su vida y, por lo tanto, tendrán una dentadura más sana en la edad adulta. 

En cuanto a la primera visita al odontólogo, los especialistas recomiendan que se realice durante el primer año de vida, ya que la caries y los problemas de oclusión pueden desarrollarse a edades tempranas. Además, así será más fácil que los padres tomen medidas preventivas y aprendan a cuidar los dientes de leche de sus hij@s. 

Para ello, será importante también evitar alimentos con exceso de azúcares, beber agua para estar hidratados y seguir una dieta sana y equilibrada. 

Los dientes de leche, pequeños pero importantes.