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Un golpe en la boca puede parecer un accidente menor pero sus consecuencias pueden ser importantes si no se actúa con rapidez. Son situaciones muy frecuentes, tanto en niñ@s como en adult@s, y pueden afectar a la estética y la funcionalidad de la sonrisa. 

Las causas más frecuentes de los traumatismos dentales son caídas, golpes y los deportes de contacto. El manejo inmediato (cómo controlar el sangrado o conservar los fragmentos del diente en leche o suero) es crucial para poder salvar la pieza. 

Como decimos, la reacción inicial es fundamental y debe ser rápida. Se puede basar en estos pasos:

-Mantener la calma y revisar si el diente está roto, desplazado o se ha desprendido completamente.

-Si el diente se ha caído, intenta recogerlo sujetándolo por la corona, nunca por la raíz. Enjuágalo con suero o agua sin frotarlo.

-Conserva el diente en un medio húmedo, preferentemente en leche, suero fisiológico o en la propia boca (con cuidado de no tragarlo).

-Coloca compresas frías en la zona afectada para reducir el dolor y la inflamación.

-Llama de inmediato al odontólogo. Se trata de una emergencia dental y es necesario acudir al especialista lo antes posible para buscar la solución más adecuada. Cuanto antes se trate, mayores serán las posibilidades de salvar el diente. 

Existen distintos tipos de traumatismo dental y se clasifican según el tejido afectado: tejido dental, tejido periodontal o ambos. Esta clasificación es fundamental para determinar el tratamiento más aconsejable. Variará según el tipo de lesión y contempla desde la reimplantación de la pieza hasta una férula, endodoncia o extracción. 

Como dato curioso, la edad con mayor prevalencia en estos casos es entre los 8 y los 12 años, afectando mayormente al sexo masculino. Las lesiones más frecuentes suelen ser fracturas coronarias no complicadas. La avulsión dental es la situación clínica más grave. El diente sale por completo de su alveolo tras un impacto traumático. El objetivo será reimplantar el diente siempre que sea posible y se trate de una pieza permanente. 

La caries dental se manifiesta como una afección progresiva que deteriora los tejidos duros del diente. Este proceso se origina por la actividad de bacterias específicas que se adhieren a la superficie de la pieza, formando una película conocida como placa dental. Es la patología que afecta a más personas en el mundo.

La causa de la caries está directamente vinculada a los ácidos producidos por la placa bacteriana, que progresivamente disuelven el esmalte y la dentina. Este proceso no sólo compromete la integridad estructural del diente, sino que también puede conducir a la necesidad de realizar empastes dentales o, en casos severos, a la extracción de la pieza. 

Las etapas de la caries progresan desde el esmalte hasta la pulpa y el hueso. Podríamos apuntar cinco fases: 

-Manchas blancas. Desmineralización: las bacterias atacan el esmalte, reversible y sin dolor.

-Deterioro del esmalte: éste se erosiona, creando porosidad. La caries avanza, pero puede ser reversible con un tratamiento temprano.

-Afectación de la dentina: la caries llega a esta capa más blanda, causando sensibilidad o dolor al frío/calor. Requiere un empaste. 

-Afectación de la pulpa: la infección alcanza los nervios y vasos sanguíneos, provocando dolor intenso y espontáneo. El tratamiento común es la endodoncia.

-Absceso y pérdida dental: la infección se extiende al hueso, formando un absceso o flemón y dolor intenso al masticar. Puede llevar a la pérdida del diente y requiere intervención urgente. 

Por lo tanto, la caries no aparece de la noche a la mañana y es crucial detectarla y tratarla en sus fases iniciales. Así, evitaremos el dolor, tratamientos más complejos e, incluso, la pérdida del diente. Además, debemos tener en cuenta que es posible no experimentar ningún síntoma si la caries está en esas primeras etapas. 

Mantener una buena higiene oral, visitar al dentista regularmente y considerar tratamientos preventivos como selladores y fluoruro, pueden ayudar a mantener los dientes sanos.

Es importante recordar que la caries dental es una de las afecciones infantiles crónicas más comunes. Los niñ@s tienen más probabilidades de sufrir esta patología ya que el esmalte de los dientes de leche es más delgado y más sensible que el esmalte de un adulto. Por eso, es importante asegurarnos de que no consumademasiados alimentos o bebidas azucaradas y de que se cepille los dientes con regularidad. 

El sellador dental es un tratamiento preventivo que está diseñado para proteger los dientes contra la caries. El Consejo General de Dentistas lo recomienda como barrera protectora para la población infantil. 

Está indicado para proteger las superficies oclusales, generalmente, de los molares y premolares. Colocamos una capa de resina en áreas que son más propensas a acumular alimentos y bacterias y que son difíciles de eliminar sólo con el cepillado. De esta manera, sellamos esas fisuras, impidiendo que se forme la placa. 

La aplicación del sellado dental es simple, rápida y no requiere de anestesia, lo que la convierte en una opción cómoda y sin estrés para l@s niñ@s. Además, puede proteger los dientes durante varios años antes de ser necesaria una reaplicación. Las visitas regulares al centro odontológico son esenciales para verificar la integridad de los selladores y reponerlos, si es necesario.

Es importante saber que la recomendación es aplicar el tratamiento poco después de que los molares permanentes hayan erupcionado completamente, lo cual suele ocurrir entre los 6 y los 12 años. Aunque los selladores son altamente efectivos en la prevención de la caries, será vital enseñar a l@s más pequeñ@s buenos hábitos de higiene oral, incluyendo el cepillado y el uso de hilo dental. Dentro de las rutinas saludables a seguir, debemos incluir una dieta equilibrada y acudir a las revisiones periódicas con el especialista.

El Consejo de Dentistas señala que los selladores dentales previenen el 80 por ciento de las caries. Esto es especialmente importante durante los primeros años, después de que los molares permanentes hayan salido, cuando son más vulnerables. Al prevenir la caries, se puede evitar a futuro la necesidad de tratamientos más costosos y complejos, como empastes o coronas. Pero hay que tener claro que no sustituyen una higiene dental adecuada, simplemente proporcionan una capa adicional de protección. 

Es necesario considerar el sellado dental cuando hay un historial familiar de caries, si el niñ@ consume muchas bebidas azucaradas o dulces o si tiene dificultad para mantener los molares limpios debido a la profundidad de las fisuras o a la alineación de los dientes. 

Contacta con ALAIA si quieres proteger la sonrisa de tus hij@s. 

La Radiología dental es una rama de la Odontología que utiliza rayos X para capturar imágenes del interior de la boca, huesos maxilares y estructuras adyacentes. Esto permite al dentista detectar problemas ocultos como caries interdental, infecciones en las raíces, anomalías en el hueso, quistes o incluso tumores.

Sin radiografías, muchos diagnósticos serían imposibles y tratamientos como la implantología o la ortodoncia no podrían planificarse con la misma exactitud. El avance tecnológico ha permitido que los equipos actuales emitan dosis mínimas de radiación y obtengan resultados en cuestión de segundos. 

No todas las radiografías son iguales. Dependerá de lo que el especialista quiera examinar:

-radiografías intraorales: se capturan dentro de la boca para detalles específicos de pequeños sectores.

-radiografías extraorales: fuera de la boca y muestran estructuras más amplias, como la mandíbula o el cráneo.

Las radiografías dentales se pueden realizar en cualquier parte de la boca, incluyendo las mandíbulas, los dientes frontales y los molares. También en las encías. Cada radiografía se realiza en una posición específica para obtener la mejor imagen posible. El odontólogo se ayudará de ella para detectar afecciones en etapas tempranas. Esto permitirá iniciar tratamientos preventivos, evitando problemas más graves en el futuro. De esta manera, se mantendrá una salud oral óptima. 

Las radiografías dentales son seguras. Las dosis de radiación son mínimas y los equipos actuales están diseñados para minimizar la exposición del paciente, haciendo que el riesgo sea extremadamente bajo. Se usan delantales de plomo y protectores tiroideos para garantizar aún más la seguridad. Con niñ@s, se emplean técnicas adaptadas con menor dosis de radiación y en el caso de mujeres embarazadas, se evalúa cuidadosamente la necesidad del estudio.

En el Centro Odontológico ALAIA entendemos que la radiología dental es la piedra angular de un buen diagnóstico. Por eso, invertimos en equipos digitales de última generación y seguimos estrictamente los protocolos para ofrecerte un servicio seguro y eficiente. 

Somos muy conscientes de la importancia de nuestro Ortopantomógrafo y Escáner 3D. Es uno de nuestros grandes aliados a la hora de diseñar sonrisas. Con la radiografía panorámica dental el diagnóstico es mucho más seguro y fiable ya que se obtiene una impresión tridimensional de las estructuras faciales en una imagen única. Este estudio de la boca resulta fácil y cómodo para el paciente ya que es rápido, indoloro, no invasivo y el nivel de radiación que recibe es mínimo. 

Confía en la tecnología.

La caries muy profunda o los traumatismos dentales pueden afectar a la pulpa del diente de forma irreversible. En esos casos, se hace necesario realizar una endodoncia, que es un procedimiento que trata el interior del diente para preservar su salud e integridad.

La endodoncia elimina la pulpa infectada o dañada y sella el espacio. Se trata de conservar la pieza natural y que ésta pueda durar como el resto de dientes sanos. La endodoncia se indica en casos en los que la pulpa o nervio del diente está afectada de manera irreversible: 

-caries profundas, cuando las bacterias traspasan la dentina.

-después de un traumatismo dental que interrumpa el riego sanguíneo del diente.

-cuando hay un desgaste dental severo.

-cuando se forman lesiones en el hueso.

Los síntomas que pueden indicar la necesidad del tratamiento son un dolor intenso, hipersensibilidad, un flemón o cambios de coloración del diente. Una infección dental puede causar la pérdida de la pieza afectada, así como propagar la patología a otras partes de la boca, los senos nasales o incluso al resto del organismo. 

Para este tratamiento, utilizamos una anestesia local muy eficaz y de larga duración. Durante los primeros días después de realizar la endodoncia, puede aparecer cierta sensibilidad o molestia en el diente intervenido, debido a la inflamación postoperatoria de los tejidos. Se puede solventar con la medicación adecuada. 

El diente queda totalmente insensibilizado, ya que hemos eliminado por completo el nervio. Llevaremos a cabo las revisiones pertinentes para comprobar la evolución. El cepillado dental puede y debe realizarse de forma habitual. 

No dudes en consultar a tu dentista. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden salvar tu diente y prevenir complicaciones futuras. No ignores las señales de advertencia. 

Una revisión dental consiste en una exploración periódica de la boca que realiza un dentista para evaluar la salud oral del paciente y prevenir posibles patologías futuras. 

La frecuencia recomendada para una revisión puede variar en función de la edad, la salud bucal y otros factores de riesgo. En general, se aconseja realizar una cada año, salvo que el odontólogo paute otro calendario. El especialista examinará la boca, los dientes y los tejidos buscando signos de caries, enfermedad de las encías, lesiones u otros problemas. 

Las revisiones dentales regulares pueden ayudar a detectar patologías antes de que sean más complejas o irreversibles, ahorrando tiempo, dinero y dolor a largo plazo. Si nos saltamos una revisión dental puede haber un deterioro de la salud bucal, incluyendo caries, enfermedad de las encías y pérdida de dientes. Si se dejan sin tratar, las patologías orales pueden empeorar y requerir de tratamientos más costosos en el futuro. 

En ocasiones, la exploración que un dentista realiza en la boca permite detectar otros problemas de salud general. Estos especialistas pueden identificar señales tempranas de enfermedades sistémicas como la diabetes, el cáncer oral o incluso problemas cardíacos.

Algunas personas pueden creer que no necesitan una revisión dental porque no tienen ningún dolor ni perciben ningún problema. Sin embargo, muchas enfermedades dentales pueden estar presentes sin síntomas visibles, de ahí la importancia de estas exploraciones regulares.

Además de prevenir enfermedades, las visitas al dentista ayudan a mantener una sonrisa sana y bonita. El especialista podrá asesorarte sobre productos de higiene oral y técnicas para mejorar tus cuidados, adaptándolos a tus necesidades específicas.

La prevención no es sólo importante en adultos. L@s niñ@stambién deben acudir al dentista con regularidad para asegurar un desarrollo adecuado de los dientes y prevenir la caries desde una edad temprana. 

Recuerda que una sonrisa sana es sinónimo de bienestar y calidad de vida. En ALAIA te espera un cuidado dental adaptado a ti.

Un blanqueamiento dental logra que nuestra sonrisa rejuvenezca y sea más bonita. Para conseguir un resultado duradero y efectivo, nuestro dentista nos dará una serie de recomendaciones para seguir tras el tratamiento.

Los días posteriores al blanqueamiento es muy importante consumir alimentos que no manchen los dientes ya que, tras el proceso, será más fácil que las manchas se puedan adherir. Es normal notar una mayor sensibilidad, por lo que se recomienda evitar bebidas o productos muy fríos o muy calientes. Si esta sensibilidad persiste, consulta con tu especialista.

Tampoco es recomendable consumir refrescos azucarados, ya que manchan la dentadura y afectan al esmalte. Después de cada comida, mantendremos una correcta higiene oral. Además, si quieres que tu blanqueamiento dure el máximo tiempo posible, es importante evitar el tabaco. Los resultados de este tratamiento son menos estables en las personas fumadoras. Hay que tener en cuenta que el vapeo tiñe los dientes igual que cualquier otro tabaco. También será necesario reducir el consumo de café, té, vino tinto o frutos rojos. 

El agua será tu mejor aliado. Beber después de las comidas ayuda a eliminar los restos de alimentos y las sustancias que podrían manchar tu dentición. Mantener tu cavidad oral hidratada estimula la producción de saliva y neutraliza los ácidos que hay en ella, evitando así el desgaste dental. 

Tras el blanqueamiento, los dientes pueden estar más sensibles por lo que se aconseja utilizar una pasta dental específica para este tipo de tratamientos. Existen algunos enjuagues bucales que ayudan a mantener el color conseguido y que serán de ayuda si los usamos de manera constante durante un minuto cada mañana y cada noche. 

Dependiendo de cada paciente, sus hábitos de consumo, cualidades dentarias y por supuesto también las exigencias estéticas, la periodicidad con la que se realice un blanqueamiento dental puede variar. La recomendación es esperar un mínimo de dos años antes de realizar el siguiente. Y, como decimos, es muy importante seguir estos pequeños consejos de mantenimiento. El efecto del tratamiento será más prolongado en el tiempo. Podrás disfrutar de una sonrisa limpia y brillante, además de sana. Acude puntualmente a las citas de seguimiento para evaluar los resultados.

El compromiso de l@s profesionales de ALAIA es con la salud y la estética de tu sonrisa.

La movilidad dental tiene origen multifactorial y está muy relacionadcon la enfermedad periodontal. En la fase más severa lleva a la morbidez de los tejidos de soporte, comprometiendo la salud de la boca.

Aunque la enfermedad periodontal es el origen más habitual de la movilidad, también puede existir un estrés inusual mientras se mastica, por exceso de fuerza o presión sobre la pieza, que termina moviéndose. En estos casos, puede haber un daño previo en el periodonto, es decir, el tejido que rodea la raíz del diente y lo fija a la encía. 

El desplazamiento o movimiento dental también puede deberse a un trauma oclusal sobre dicho tejido sano, es decir, puede aparecer tras sufrir un fuerte golpe o traumatismo, por maloclusión, desplazamiento de las piezas dentales o bruxismo. 

Existen otras causas que, al menos temporalmente, pueden provocar este fenómeno tan incómodo, como por ejemplo un embarazo. Cuando la paciente presenta gingivitis o periodontitis, los cambios hormonales del embarazo hacen que el tejido periodontal sea más delgado y, por tanto, más frágil. También las enfermedades sistémicas, como la diabetes, pueden ocasionar movilidad severa en los dientes. 

En cualquiera de los casos, es necesario ponerse en manos de un especialista. Si no lo tratamos cuanto antes, las encías se retraen y migran hasta dejar al descubierto las raíces de una o varias piezas. Durante la exploración, el odontólogo comprobará el origen de la patología y actuará en consecuencia. Además, será de manera inmediata para evitar lo que nadie desea: la pérdida del diente. 

El tratamiento se puede dar a través de tres técnicas:

-Mediante el método de la tartrectomía supragingival y subgingival se evitará que la enfermedad avance. 

-Realizando una regeneración de la zona, se rellena el espacio necesario para parar la movilidad.

-Si los dientes tienen un contacto defectuoso, se realiza un reajuste de las piezas afectadas y la fuerza se reparte por igual.

Si sientes que padeces movilidad dental o el principio de una enfermedad infecciosa que pueda afectar a tus encías y/o dientes, no dudes en pedir cita para que evaluemos tu caso. Es fundamental el seguimiento clínico continuado por parte del dentista, mediante pruebas radiográficas y diagnósticas que nos garanticen el éxito del tratamiento. No pongas la salud y la estética de tu boca en riesgo.

Se trata de la incapacidad de abrir la cavidad bucodental por completo debido a la contracción involuntaria de los músculos maxilofaciales. Esa sensación de bloqueo dificulta la realización de acciones tan esenciales como masticar, beber o la propia higiene oral. 

Por lo general, se trata de una afección leve y temporal. Sin embargo, puede ser el síntoma de otras patologías a las que conviene prestar atención. 

El trismus dental puede originarse por diversos factores:

-bruxismo

-traumatismos maxilofaciales

-infecciones orales

-enfermedades neurológicas o patologías en el sistema nervioso central

-tratamientos de quimioterapia o radioterapia en zona mandibular

-tratamientos antidepresivos

La gravedad puede variar, pero siempre aparece esa rigidez y dolor al intentar abrir la boca. En cuanto a la duración, está sujeta a la causa subyacente y al tratamiento recibido. En casos leves suele durar unos pocos días, como mucho, unas semanas. En los pacientes que presentan más complicaciones, el trismus puede persistir varios meses. Por eso, la importancia de contactar con el especialista para una evaluación completa y un diagnóstico acertado.

El objetivo del tratamiento para curar el trismus pasa por mejorar la calidad de vida del paciente, eliminando molestias y las dificultades que experimenta al abrir la boca. El tratamiento dependerá del origen del problema: férula de descarga, medicamentos, ejercicios para mejorar la movilidad de la mandíbula o una cirugía oral. 

También te recomendamos adaptar tu dieta e incluir alimentos más blandos para reducir la presión sobre la mandíbula al masticar.

El trismus dental es una condición que, aunque pueda parecer menor, influye negativamente en muchas acciones de nuestro día a día. Por eso, ante cualquier sintomatología, es fundamental acudir al dentista para prevenir dificultades futuras y tratamientos más complejos. No ignores las señales y deja que nos ocupemos de ti. Estamos comprometidos con tu salud. 

Estudios científicos demuestran la importancia de cuidar la dentadura temporal desde el primer momento. Será algo clave para que los problemas dentales no vayan a más en el futuro. Los cuidados deben empezar en cuanto aparezca el primer diente de leche.

Hay que mimar la higiene oral del bebé desde el principio, incluso cuando sólo hay una o dos piezas dentales. El momento más importante es a la hora de acostarse. Esta limpieza la realizaremos con un dedal de silicona humedecido, una gasa o un cepillo adaptado para lactantes. No hay mejor forma de educar a l@sniñ@s que empezando desde bebés. Hay pastas dentífricas específicas y, hasta los 6 años, usaremos una cantidad que no supere el tamaño de un grano de arroz. 

Además, la alimentación es un factor clave. El calcio es fundamental para prevenir la caries. Sin embargo, el azúcar es el enemigo número uno. Debemos evitar ofrecer el chupete mojado en miel o cualquier otro producto azucarado. Una vez erupcionado el primer diente, es recomendable que se evite el uso del biberón nocturno con cualquier líquido que no sea agua. Los azúcares refinados deben evitarse antes de los dos años. El uso del chupete debe limitarse a los 18-24 meses ya que puede producir una alteración en la posición de la lengua y ocasionar maloclusiones. 

Muchas madres y padres se preguntan cuándo llevar a sus hij@s al dentista por primera vez. Lo recomendable será una visita al brotar los primeros dientes, así el especialista tendrá todo controlado desde el primer momento y podrá hacer un buen seguimiento del proceso. Siempre va a ser mejor prevenir que curar. Además, de esta manera, el bebé se acostumbrará al ambiente de la Clínica, a las personas que formamos parte de ella y también a lo que supone una revisión oral. Evitaremos miedos futuros y la visita será cada vez más fluida y relajada. 

En estos primeros encuentros, nuestras higienistas dentales podránindicar a los padres todas las herramientas para prevenir que sus hij@s padezcan caries. Son las encargadas de preservar la salud bucodental del bebé a corto y largo plazo. Estas profesionales cuentan con una formación que ayuda y orienta en todo lo referido a los cuidados orales en las diferentes etapas de la vida. 

Cuenta con ellas y consulta todas tus dudas.