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Los efectos bucodentales que se producen cuando un niñ@ se chupa el dedo van a depender de la posición, intensidad, frecuencia y duración del hábito de succión. Si se prolonga más allá de los 3 años, puede dar lugar a una serie de alteraciones bucales. 

La presión continua altera la alineación de la dentadura y el desarrollo de los huesos maxilares. Las consecuencias más comunes incluyen: 

-Mordida abierta anterior: los dientes frontales superiores e inferiores no se tocan al cerrar la boca, dejando un espacio entre ellos.

-Deformidad del paladar: puede volverse más estrecho y profundo (conocido como paladar ojival o alto), afectando a la respiración y al habla.

-Maloclusión dental: los dientes superiores se desplazan hacia adelante y los inferiores hacia atrás.

-Deglución atípica: la lengua cambia su posición natural y se empuja hacia adelante. 

Este comportamiento, que de primeras puede parecer inofensivo, tiene implicaciones que van más allá de lo estético. Afecta al desarrollo facial y puede influir incluso en la forma de hablar y masticar. Además, hay que tener en cuenta que la succión del dedo expone a bacterias y virus dañinos, lo que aumenta el riesgo de infecciones. La boca, al estar cálida y húmeda, proporciona un entorno favorable para la reproducción de estos patógenos. Estos microorganismos dañinos causan múltiples enfermedades en las encías, los dientes y la boca. 

Por eso, es importante la prevención y la intervención temprana. El objetivo es motivar al niñ@ para que deje de chuparse el dedo por decisión propia, utilizando recompensas y dinámicas lúdicas. En casos más persistentes y severos, existen unos dispositivos intraorales que impiden la colocación del dedo sin causar molestias y favorecen que el hábito desaparezca. 

Este enfoque preventivo no sólo evita futuros tratamientos complejos, sino que también fomenta una relación positiva del pequeñ@ con el dentista desde edades tempranas. 

Un mal uso tanto del biberón como del chupete también afectará a la salud oral. Será fundamental utilizar refuerzos positivos que motiven al niñ@ a abandonar las malas costumbres. Una visita a tiempo al dentista será esencial para mantener su salud bucal.

Es la/el profesional sanitario encargado de la prevención de enfermedades bucodentales y la promoción de la higiene oral. Su labor principal es mejorar tu salud mediante la educación, el diagnóstico preventivo y el mantenimiento de tus dientes y encías. 

El higienista dental se ha consolidado como una pieza clave en las clínicas odontológicas modernas. Pueden actuar como ayudantes y colaboradores de los facultativos médicos y odontólogos, realizando funciones técnico-asistenciales. Entre sus funciones diarias están:

-aplicar tratamientos de periodoncia.

-dar consejos de higiene oral a l@s pacientes.

-aplicar flúor y sellar fosas y fisuras.

-controlar y prevenir las enfermedades bucodentales.

-ayudar al odontólogo en distintos procesos y tratamientos, como la realización de exámenes radiológicos o el registro de los datos clínicos del paciente.

Una de las tareas más conocidas de l@s higienistas es la realización de limpiezas dentales profesionales, también conocidas como profilaxis dental. Se llevan a cabo con el objetivo de eliminar el sarro y la placa bacteriana que se acumula en los dientes y que puede provocar problemas como la caries o la enfermedad periodontal. 

Por otro lado, pueden explicar al paciente la forma correcta de cepillarse, usar el hilo dental y otros productos de higiene bucal. Esto es especialmente importante en el caso de niñ@s y adolescentes, que a menudo necesitan una mayor orientación para mantener una buene higiene oral. 

Asimismo, pueden asesorar sobre los alimentos beneficiosos y perjudiciales para la salud dental y transmitir la importancia de las revisiones periódicas con el dentista. 

El Centro Odontológico ALAIA tiene un equipo de higienistas dentales que te asesorarán y solucionarán todas tus dudas sobre salud bucodental. Su enfoque en la educación y la atención preventiva ayudará a reducir la incidencia de patologías, mejorando así tu calidad de vida. Son grandes profesionales a tu servicio. La primera línea de defensa ante los problemas de salud oral.

La clave es la relación bidireccional entre ambos conceptos. Una mala salud bucodental dificulta el control de la tensión arterial mientras que la hipertensión y sus medicamentos pueden causar sequedad bucal y encías inflamadas. 

Una tensión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, sobre todo, la enfermedad coronaria y cerebrovascular. También incide en patologías renales crónicas, insuficiencia cardíaca y la demencia. 

Veamos primero el impacto de la hipertensión en la boca:

-Periodontitis: la inflamación crónica de la tensión alta afecta a los tejidos periodontales.

-Sequedad bucal: muchos fármacos, como los diuréticos, disminuyen el flujo salival, aumentando el riesgo de caries e infecciones.

-Hiperplasia gingival: algunos medicamentos también pueden provocar un crecimiento excesivo de las encías y su sangrado.

-Problemas vasculares: la reducción del flujo sanguíneo a las encías debilita los tejidos, facilitando la enfermedad periodontal.

Veamos ahora el impacto de la salud oral en la hipertensión:

-Infección periodontal: las bacterias de las encías enfermas pueden entrar al torrente sanguíneo, aumentando la inflamación sistémica y elevando la presión arterial.

-Según recientes estudios, una mala salud oral hace que los medicamentos para tratar la hipertensión sean menos efectivos. 

-Riesgo duplicado: la presencia de periodontitis severa duplica el riesgo de padecer hipertensión arterial. El tratamiento odontológico de esta patología contribuye significativamente a mejorar el control de la tensión.

En cuanto a las primeras medidas que podemos adoptar para reducir riesgos, será fundamental dejar el tabaco y no tomar alcohol de manera habitual. Con una buena higiene oral, una alimentación equilibrada y la práctica deportiva, lograremos grandes resultados. La colaboración entre el médico de atención primaria y el odontólogo será vital para un tratamiento integral.

Si tienes hipertensión, no dudes en comentarlo con l@sprofesionales de ALAIA. De esa manera, podrán brindarte una atención dental adecuada y ajustada a tus necesidades. 

Se trata de una comunidad de microorganismos, principalmente bacterias, que se adhieren a las superficies de la boca (dientes, encías y lengua) creando una capa pegajosa que les protege de los agentes externos. Más conocida como placa bacteriana, es la causa principal de caries, gingivitis y enfermedades periodontales. 

Incluso teniendo un buen estado de salud, es normal encontrar diversidad de microorganismos en la boca. Estos pueden estar de forma libre, moviéndose independientemente, o depositados sobre las diferentes estructuras en forma de colonias. El proceso de formación del biofilm dental, por lo tanto, se inicia de forma espontánea y es continuo y progresivo. Hay una gran cantidad de bacterias que viven en nuestra cavidad oral de manera natural. Sin embargo, no todas son perjudiciales, algunas cumplen una función reguladora. 

El problema surge cuando se produce una proliferación excesiva, lo que tiene su origen en la alimentación y la falta de cepillado. Cada vez que ingerimos alimentos y bebidas, hay bacterias que se acumulan en los dientes. En un primer momento, el biofilm es una película fina y blanda que se puede retirar fácilmente con un buen cepillado. Sin embargo, si no hay esa higiene oral adecuada, la placa bacteriana va adquiriendo más dureza y se convierte en sarro, que ya no se puede eliminar con el cepillado. 

Hay que acudir a la clínica dental para que la higienista realice una limpieza profesional y retire así el sarro acumulado. Si no realizamos este tratamiento, pueden aparecer enfermedades bucodentales más serias como la gingivitis o la periodontitis. 

No siempre es claramente visible. Tiende a formarse en los espacios interdentales y cerca de la encía, es decir, en los lugaresmás difíciles de limpiar. Si no se interrumpe en una fase temprana manteniendo una higiene adecuada, pronto se convierte en el responsable de las patologías orales más comunes. Las únicas herramientas de prevención son: cepillarse los dientes, usar hilo dental, utilización de los colutorios adecuados y una limpieza bucal profesional cuando así corresponda. 

La visita anual al dentista para una revisión permitirá controlar el biofilm oral y se pautará la frecuencia idónea de esa limpieza bucodental. El profesional podrá detectar y tratar cualquier problema en una etapa temprana. 

También será importante mantener una dieta equilibrada que limite el consumo de azúcares y carbohidratos refinados, ya que éstos alimentan las bacterias que causan la placa. Siempre ayuda beber agua suficiente para mantener la boca hidratada. También evitar el tabaco. 

Recuerda: la mejor estrategia es la prevención.

L@s dentistas sabemos que el verano es una etapa en la que nuestros pacientes bajan un tanto la guardia con respecto a los cuidados bucodentales. Los tiempos son otros y también las costumbres diarias. Sin embargo, no hay que descuidar aspectos fundamentales de la higiene oral. 

Estas son nuestras recomendaciones: 

-Intensifica tu higiene bucodental. Que no falte ese kit en tu bolsa de playa. Ante un olvido, procura tener aliados como las manzanas y las uvas que ayudan, de manera natural, a limpiar y mantener un buen nivel de salud en la boca. 

-Aprovecha que entran mucho mejor los alimentos frescos y con alto contenido hídrico como las verduras, frutas y hortalizas. Evitarán la sequedad bucal y te mantendrán hidratad@.

-Será esencial beber agua. Ayudará a generar saliva, que posee agentes antibacterianos que protegen los dientes y encías. 

-Recuerda que el azúcar y las bebidas carbonatadas son muy perjudiciales para el esmalte. No abuses de ellas. 

-Si te vas de viaje y usas algún tipo de férula, no la olvides en casa. Si no te la pones, puede que a la vuelta ya no encaje correctamente. 

-Evita el denominado “sarro del nadador”, al estar demasiado tiempo en contacto con el cloro de la piscina. Para ello, será necesaria una buena y constante higiene dental.

-Ten cuidado al practicar deportes, especialmente, si son de riesgo. Utiliza un protector bucal.

-En caso de fractura dental, conviene guardar el fragmento y acudir lo antes posible al dentista para aplicar el tratamiento adecuado. Así, evitaremos el dolor y la infección de la pulpa. 

-La protección solar en los labios es fundamental para prevenir el cáncer en esta parte de la boca.

Por último, el Consejo General de Dentistas recomienda realizar una revisión tras las vacaciones. Así, podremos detectar posibles patologías y actuar de cara al otoño.

Como siempre, os deseamos lo mejor para esta temporada estival. 

¡¡¡A descansar y disfrutar!!!

Ir al dentista durante el embarazo es totalmente seguro y muy recomendable. En esta etapa, es importante mantener una buena salud bucodental ya que las infecciones o la inflamación pueden derivar en complicaciones gestacionales. El especialista debe conocer tu estado para ajustar el tratamiento. 

Entre otras cosas, el odontólogo evitará los medicamentos y procedimientos que están contraindicados durante este periodo. 

El cuerpo de la mujer experimenta muchas alteraciones que pueden afectar de manera directa a la dentadura. Los cambios hormonales hacen que las encías estén más sensibles y sangren con mayor facilidad. La salud periodontal se relaciona con diferentes factores de riesgo como: bajo peso del recién nacido, parto prematuro o preeclampsia. 

Además, los posibles vómitos matutinos aumentan el ácido en la boca, lo que eleva el riesgo de caries. Esto también puede causar erosión dental, tanto del esmalte como de la dentina. El desgaste del diente favorece la sensibilidad al frío o al calor. 

Durante los meses de gestación, se recomienda realizar visitas trimestrales. En caso de tener que hacer un tratamiento, el odontólogo valorará la urgencia de la afección y la posibilidad de adaptarlo a la situación. Por lo general, se pueden realizar procedimientos como un empaste o una endodoncia y también se puede extraer una muela. Los temas que generan más dudas son el uso de anestesia y la toma de radiografías. 

En cuanto a lo primero, sí se puede recibir anestesia local si la paciente requiere un tratamiento de urgencia. Se usarán anestésicos específicos, en cantidades muy pequeñas. En cuanto a las radiografías, se consideran un procedimiento seguro con un riesgo extremadamente bajo. No obstante, las evitaremos en el primer trimestre del embarazo. A partir de ahí, el dentista determinará cuándo son necesarias y se seguirán los protocolos pertinentes para limitar la radiación lo máximo posible (colocaremos un delantal y un collarín de plomo a modo de protección).

Por lo general, el segundo trimestre del embarazo se considera el más seguro para realizar los tratamientos dentales no urgentes. Esto se debe a que en dicho periodo ya se ha completado el desarrollo de los principales órganos vitales del feto, lo que reduce notablemente los riesgos asociados a determinados procedimientos o medicamentos. Además, en esta etapa, la paciente suele encontrarse mejor físicamente.

La prevención será la clave para mantener una buena salud oral en esta etapa de la vida. Y, para ello, no hay que olvidar la higiene diaria y contar siempre con el consejo de nuestro dentista.

Las carillas dentales son finas láminas de porcelana o composite que se adhieren a la parte frontal de los dientes para corregir alteraciones de forma, color y tamaño. Además, se trata de una solución mínimamente invasiva. 

Se han convertido en un interesante tratamiento odontológico ya que logramos solucionar problemas estéticos o funcionales leves que nos llevan a una sonrisa más atractiva y armónica. 

Distintas imperfecciones con una misma solución, las carillas:

-Tinción y manchas: cubren manchas profundas o dientes oscurecidos que no responden a un blanqueamiento dental. 

-Ligeros apiñamientos: pueden disimular pequeñas desviaciones o dientes ligeramente torcidos sin necesidad de usar ortodoncia.

-Diastemas: cierran de forma rápida los pequeños espacios o huecos que hay entre diente y diente.

-Fracturas y astillas: restauran la apariencia de dientes rotos o desgastados por traumatismos, bruxismo o por el paso del tiempo.

-Malformaciones dentales: modifican el tamaño o la forma de los dientes demasiado pequeños, puntiagudos o irregulares para hacerlos más armónicos. 

Aunque son una excelente solución estética, hay que tener claro que no corrigen problemas graves de mordida (maloclusión), enfermedades periodontales o caries activas. Para estos casos, será necesario realizar tratamientos previos. 

El Centro Odontológico ALAIA ofrece un procedimiento con carillas estéticas guiadas que logra un resultado extraordinario, con un proceso rápido y cómodo para el paciente. Es la última generación de carillas dentales y supone una revolución en el sector odontológico. Podemos planificar la sonrisa ideal del paciente y mostrársela antes de iniciar todo el protocolo. Además, no hay provisionales. Se evitan numerosas citas y es absolutamente seguro y preciso. 

Transformamos tu sonrisa en tiempo récord con la tecnología más vanguardista que ofrece el sector. Nuestros profesionales ya están preparados para recibirte, escuchar tus ideas y ofrecerte el mejor consejo. El objetivo no será cambiar tu sonrisa sino mejorar la que ya tienes, respetando la armonía facial y la naturalidad. 

La mucositis es la inflamación de la mucosa de la cavidad oral, que puede extenderse a toda la mucosa del tracto gastrointestinal y es una complicación observada frecuentemente durante los tratamientos contra el cáncer. Afecta a más del 40 por ciento de pacientes oncológicos. 

Estas terapias bloquean la capacidad reproductiva de las células epiteliales basales. La ausencia de células nuevas provoca una disminución de la mucosa, que se vuelve atrófica y propensa a la ulceración. Es una patología dolorosa y debilitante, con riesgo de infección, que afecta a la masticación, la deglución y, en ocasiones, a la capacidad de hablar. Es decir, deteriora significativamente la calidad de vida del paciente. Incluso, suele ser causa frecuente de interrupción o retraso del tratamiento oncológico.

Además de la quimio y la radioterapia, hay otros factores que pueden favorecer la aparición de la mucositis o influir en su extensión. Entre ellos se encuentran la desnutrición, la deshidratación, una higiene oral deficiente, el tabaquismo, el deterioro del sistema inmunitario o una predisposición genética. También existe la mucositis periimplantaria, es decir, una inflamación reversible de los tejidos blandos que rodean un implante dental. Aunque comparte signos inflamatorios, su origen está relacionado con la respuesta local al implante y no con terapias sistémicas. 

El tratamiento de la mucositis está dirigido a aliviar los síntomas. Para controlar el dolor, generalmente, se recomiendan enjuagues con soluciones antiinflamatorias, anestésicos locales y antimicóticos, para evitar la sobreinfección. Para mejorar los síntomas, el consejo es mantener una buena higiene bucal en casa y, si es necesario, aumentar la frecuencia del cepillado utilizando un cepillo de cerdas suaves que debe cambiarse a menudo para evitar infecciones. Será recomendable tomar alimentos refrescantes, beber pequeñas cantidades de agua con frecuencia y evitar el tabaco y el alcohol. 

El abordaje de la mucositis requiere una estrategia multidisciplinar que combine la prevención, el alivio de los síntomas y el control de las infecciones que puedan surgir. 

Con un tratamiento adecuado, la recuperación de esta patología puede durar entre dos y cuatro semanas, aproximadamente. No obstante, esto puede variar en función de la terapia específica contra el cáncer a la que se someta el paciente. Una vez curada, la mucositis no deja síntomas residuales ni otras consecuencias. 

A pesar de su frecuencia, sigue siendo una afección poco conocida. Detectarla a tiempo y aplicar un manejo correcto puede acortar su evolución y disminuir su gravedad.

Un golpe en la boca puede parecer un accidente menor pero sus consecuencias pueden ser importantes si no se actúa con rapidez. Son situaciones muy frecuentes, tanto en niñ@s como en adult@s, y pueden afectar a la estética y la funcionalidad de la sonrisa. 

Las causas más frecuentes de los traumatismos dentales son caídas, golpes y los deportes de contacto. El manejo inmediato (cómo controlar el sangrado o conservar los fragmentos del diente en leche o suero) es crucial para poder salvar la pieza. 

Como decimos, la reacción inicial es fundamental y debe ser rápida. Se puede basar en estos pasos:

-Mantener la calma y revisar si el diente está roto, desplazado o se ha desprendido completamente.

-Si el diente se ha caído, intenta recogerlo sujetándolo por la corona, nunca por la raíz. Enjuágalo con suero o agua sin frotarlo.

-Conserva el diente en un medio húmedo, preferentemente en leche, suero fisiológico o en la propia boca (con cuidado de no tragarlo).

-Coloca compresas frías en la zona afectada para reducir el dolor y la inflamación.

-Llama de inmediato al odontólogo. Se trata de una emergencia dental y es necesario acudir al especialista lo antes posible para buscar la solución más adecuada. Cuanto antes se trate, mayores serán las posibilidades de salvar el diente. 

Existen distintos tipos de traumatismo dental y se clasifican según el tejido afectado: tejido dental, tejido periodontal o ambos. Esta clasificación es fundamental para determinar el tratamiento más aconsejable. Variará según el tipo de lesión y contempla desde la reimplantación de la pieza hasta una férula, endodoncia o extracción. 

Como dato curioso, la edad con mayor prevalencia en estos casos es entre los 8 y los 12 años, afectando mayormente al sexo masculino. Las lesiones más frecuentes suelen ser fracturas coronarias no complicadas. La avulsión dental es la situación clínica más grave. El diente sale por completo de su alveolo tras un impacto traumático. El objetivo será reimplantar el diente siempre que sea posible y se trate de una pieza permanente. 

Las encías son fundamentales para la salud bucodental ya que sostienen los dientes, protegen el hueso maxilar contra las bacterias y absorben la presión masticatoria. Unas encías sanas previenen infecciones como la gingivitis y periodontitis, evitando la pérdida de piezas dentales y enfermedades sistémicas. 

A menudo pensamos en los dientes cuando hablamos de la salud oral. Sin embargo, las encías pueden darnos muchas pistas sobre lo que está ocurriendo en nuestra boca, e incluso en nuestro organismo.

La enfermedad de las encías, generalmente, es indolora y el signo más frecuente de una patología es el sangrado. Tanto la gingivitis como la periodontitis son enfermedades crónicas inflamatorias que afectan a cientos de millones de adultos en todo el mundo. Desafortunadamente, todavía son poco reconocidas por la población general. Todo comienza con la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. Si no se trata, puede progresar hasta convertirse en una infección más grave que daña los tejidos blandos y óseos que sostienen los dientes. 

Las primeras señales pueden ser: encías rojas e inflamadas, sangrado al cepillarnos o pasarnos el hilo dental, mal aliento persistente, retracción que hace que los dientes parezcan más largos de lo normal o sensibilidad dental. Si notas alguno de estos signos de enfermedad de las encías, es importante actuar de inmediato para prevenir problemas más graves. Programa una cita con tu dentista para una exploración que nos servirá para valorar la gravedad de la patología. 

Es importante también evitar aquellos alimentos que sean proinflamatorios, como los azúcares refinados. Si mejoramos la dieta, podría optimizarse la respuesta de nuestro sistema inmune frente al biofilm bacteriano y mejorar la salud gingival. También es incuestionable el abandono del hábito tabáquico, así como llevar un estilo de vida saludable. 

Los expertos refieren que es fundamental seguir trabajando en estrategias de prevención y cuidado de los tejidos periodontales que, a su vez, sabemos que contribuyen a mejorar la calidad de vida y la salud general. Actualmente, la enfermedad de las encías es la sexta patología más frecuente a nivel mundial.