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La ortodoncia con alineadores Invisalign es efectiva, cómoda y muy discreta. Las férulas son transparentes y prácticamente imperceptibles. Tan importante como utilizarlas es limpiarlas y mantenerlas en correcto estado. 

Los alineadores se deben limpiar diariamente con agua tibia, jabón neutro y un cepillo suave, evitando agua caliente y pasta dental. Es necesario quitárselos para comer y guardarlos siempre en su estuche para evitar pérdidas y deformaciones. 

Para la limpieza diaria hay que utilizar un cepillo de cerdas suaves, diferente al que usamos para la dentadura. Hay que evitar la pasta de dientes o los enjuagues bucales, ya que pueden rayar o teñir el material. Para eliminar los restos de comida y la placa bacteriana que se queda acumulada en las férulas, también es recomendable usar pastillas efervescentes que ayudan a desinfectarlas. Este proceso se puede realizar una o dos veces a la semana.

Antes de quitar o poner los alineadores, es muy importante lavarse las manos con agua y jabón. De esta manera, se eliminan todos los microorganismos y podemos prevenir infecciones o enfermedades de carácter respiratorio o gastrointestinal. Tampoco debemos olvidar la limpieza del estuche o cajita donde guardamos la ortodoncia. También acumula bacterias. Lo ideal es lavarlo al menos una vez por semana con agua tibia y jabón neutro. Después, quitar el exceso de agua y dejar que se seque al aire antes de guardar las férulas. De esta forma, se evitan los malos olores y el riesgo de contaminación. 

Por otro lado, hay que subrayar que el especialista no recomienda fumar con los alineadores, ya que las férulas pueden teñirse y adquirir un aspecto sucio. Al seguir estas recomendaciones, los alineadores se mantendrán transparentes y discretos y se asegura el correcto desarrollo del tratamiento. 

Recuerda también cepillarte bien la dentadura. De poco sirve limpiar los alineadores si descuidamos los dientes. Una de las ventajas más importantes de la ortodoncia con Invisalign es que nos permite mantener una excelente higiene oral. 

Si tienes alguna duda, consulta en Clínica. Te realizaremos un estudio previo con nuestro escáner 3D y te ofreceremos la mejor solución de ortodoncia invisible. 

Salud no es solo ausencia de enfermedad, también es un estado de completo bienestar físico, mental y social. Cuidarla requiere un compromiso constante con unos hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio físico, descanso adecuado y prevención médica. 

Normalmente, la salud se valora cuando se pierde, reconociendo entonces que es la base para una vida plena. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuidarnos es un acto de amor propio que implica protegernos a nosotr@s mismos y a quienes nos rodean de las enfermedades crónicas no transmisibles. En ese sentido, la salud mental también es crucial. El bienestar emocional implica cuidar de uno mismo y buscar ayuda cuando sea necesario. Desde 1950, cada 7 de abril, la OMS conmemora el “Día Mundial de la Salud”, con el propósito de recordar y poner sobre la mesa los temas más urgentes a este nivel. Principalmente, se pide que los líderes mundiales se comprometan a adoptar medidas concretas para promover la salud de todas las personas. De hecho, algunos países ya han logrado importantes avances hacia la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, la mitad de la población mundial no puede acceder a los servicios de salud que necesita. 

Como no puede ser de otra manera, en ALAIA nos fijamos especialmente en la salud oral, pilar fundamental del bienestar general. Una buena higiene bucodental previene caries, periodontitis y enfermedades graves relacionadas con el organismo, como problemas cardíacos o diabetes. 

Al igual que otras áreas del cuerpo, la boca está llena de gérmenes. Estos son, en su mayoría, inofensivos. Sin embargo, en ocasiones, pueden causar patologías. En la mayoría de los casos, las defensas del organismo y un buen cuidado oral les mantienen bajo control. No obstante, hay estudios científicos que demuestran la relación entre salud oral y diversas afecciones cardíacas, la diabetes, neumonía, complicaciones durante el embarazo y el parto o la enfermedad de Alzheimer. 

Por lo tanto, un primer nivel a la hora de cuidar nuestra salud general es cuidar nuestra boca. Además, desde la psicología, la sonrisa es una forma de expresar facialmente un sentimiento de satisfacción. Está más que demostrado que sonreír alivia tensiones, mejora el ánimo y nos acerca a los demás. El valor de la sonrisa está en auge hoy en día. La sociedad tiende a buscar la belleza estética y, por lo tanto, una sonrisa sana y cuidada será nuestra mejor carta de presentación. 

Acabamos con un viejo proverbio árabe: “aquel que tenga salud tiene esperanza, y aquel con esperanza, lo tiene todo”. 

Una de las opciones más demandadas para realizar un blanqueamiento dental es el supervisado en casa. El odontólogo nos suministra el producto, que se coloca en una férula transparente, junto con las indicaciones de uso.

Con un blanqueamiento dental en casa se pueden aclarar varios tonos de forma gradual. El resultado final depende del color de partida y de la constancia en el tratamiento. Antes de empezar, es fundamental hacer una revisión en clínica para confirmar que la boca está sana y ajustar la pauta que se deberá seguir. 

Este tratamiento utiliza un gel blanqueador en concentraciones pensadas para uso domiciliario. Normalmente, las férulas se utilizan por la noche, para dormir, durante varias semanas. Se colocan pequeñas gotas de gel, concretamente en la cara frontal de cada diente. El agente activo libera oxígeno que penetra en el esmalte y descompone los pigmentos responsables del oscurecimiento. Dado que se usa durante varios días, se logra un cambio gradual y controlable. 

Aunque el grueso del proceso se lleve a cabo desde casa, será necesario acudir a una cita de valoración en la clínica, donde se explicarán los detalles a seguir y se entregará el kit de blanqueamiento. Para que el efecto dure más, hay que cuidar la higiene oral y limitar el tabaco y las bebidas o alimentos que tintan la dentadura. En este tipo de tratamiento, la sensibilidad dental transitoria es uno de los efectos secundarios más habituales. Es una reacción reversible del esmalte y la dentina a la penetración del gel, y suele controlarse ajustando los tiempos del proceso. 

No se recomienda durante el embarazo o la lactancia, en menores de 18 años o cuando hay manchas intrínsecas complejas (por medicamentos o traumatismos) que pueden precisar otras alternativas estéticas como carillas o reconstrucciones. 

Y cuidado con realizarse tratamientos sin control facultativo. Se publicitan continuamente en redes sociales y están disponibles en diversas páginas web. En muchos casos podría tratarse de publicidad engañosa. Su uso puede llegar a ser nocivo debido a la posible falta de regulación de los productos adquiridos. Llevar a cabo un blanqueamiento dental en casa sin control del especialista puede originar inflamación de encías, deterioro del esmalte, sensibilidad dental aguda e incluso pérdida de piezas dentales. Nuestro consejo es acudir siempre a un profesional de la Odontología. Somos expertos en estética dental. 

La extracción de las muelas del juicio es un procedimiento odontológico común, realizado normalmente bajo anestesia local. Es una cirugía necesaria cuando hay dolor, infecciones, caries o falta de espacio. 

El objetivo es prevenir daños en las piezas dentales adyacentes o problemas en las encías, aunque debemos dejar claro que las muelas del juicio tienen mala fama, pero no siempre dan problemas. Generalmente, aparecen entre los 17 y los 25 años. Tenemos cuatro muelas del juicio: dos en la arcada superior y dos en la arcada inferior de la boca. 

La cirugía de cordales se requiere, por ejemplo, cuando el especialista observa una pericoronaritis o inflamación alrededor de la corona. También puede ocurrir que la muela no termine de salir, es decir, quede “retenida” y esto provoque dolor e hinchazón. La extracción será la mejor opción ya que, en ocasiones, esto puede derivar en infecciones. La cirugía puede ser necesaria por un apiñamiento dental, el daño a un diente contiguo o la imposibilidad de una higiene adecuada que acabará generando problemas mayores. 

La recuperación completa suele llevar unos días, siendo crucial seguir las indicaciones del especialista para evitar infecciones o complicaciones como la alveolitis (cuando el coágulo sanguíneo no se forma, se desprende o se disuelve y deja expuestos el hueso y los nervios). Las molestias ocasionadas por la intervención son inflamación e hinchazón en la zona, quizá algo de sangrado, e irán remitiendo durante los días siguientes hasta desaparecer completamente. Lo importante es seguir los consejos del odontólogo y respetar la rutina de medicación pautada, que consistirá básicamente en antiinflamatorios y analgésicos para mitigar las molestias de la cicatrización. Hay que subrayar que la tecnología odontológica actual facilita un procedimiento de extracción rápido y sin complicaciones. 

En algunos casos, será necesario que el paciente acuda a la clínica dental unos días después de la cirugía para retirar los puntos de sutura y revisar que el postoperatorio transcurre satisfactoriamente.

Los cambios evolutivos han provocado que estas piezas carezcan de utilidad funcional, por lo que pueden extraerse sin afectar a la capacidad de masticación. De hecho, algunas personas no llegan a desarrollarlas. 

La trombosis es una de las enfermedades más comunes y con mayor morbilidad en occidente. Es importante que el abordaje de esta patología sea multidisciplinar para evitar los riesgos derivados del uso de fármacos anticoagulantes. 

Estos fármacos están desarrollados para que la sangre sea más líquida y así evitar que pueda coagular dentro del vaso sanguíneo, taponándolo y evitando el flujo normal de sangre. Los pacientes con riesgo de trombosis sí pueden recibir tratamientos dentales (incluidas extracciones) de forma segura, pero siempre informando a su dentista de su circunstancia.

Las enfermedades periodontales (de las encías) son una de las condiciones bucales más vinculadas con el aumento del riesgo de trombosis y otras enfermedades cardiovasculares. La inflamación crónica causada por la periodontitis puede liberar bacterias dañinas en el torrente sanguíneo, lo que activa una respuesta inflamatoria en todo el cuerpo. Esta inflamación sistémica puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos, promoviendo la formación de coágulos.

L@s pacientes que ya tienen un riesgo elevado de enfermedad cardíaca o están tratados con anticoagulantes, deben prestar especial atención a su salud oral. Las infecciones o inflamaciones orales pueden agravar el riesgo de complicaciones trombóticas. Es importante monitorear el estado de su boca y, por eso, hay que realizar revisiones periódicas enfocadas a prevenir patologías severas. 

Cuando una persona tiene riesgo de trombosis o está bajo tratamiento anticoagulante, es vital mantener una buena higiene bucodental para prevenir la acumulación de placa y la inflamación de las encías. La boca es una puerta de entrada para muchas afecciones sistémicas y mantenerla en óptimas condiciones es crucial para prevenir problemas mayores. Si tienes dudas o necesitas más información, no dudes en contactarnos. Para l@s profesionales del Centro Odontológico ALAIA, la seguridad del paciente es siempre lo primero. Estamos comprometidos con tu bienestar general.

Con la llegada de la primavera y el aumento de los niveles de polen, muchas personas empiezan a experimentar síntomas típicos de las alergias estacionales, como la congestión nasal, estornudos o el picor de ojos. Estos procesos también pueden comprometer la salud bucodental. 

Existe una relación directa entre los mecanismos inflamatorios propios de las alergias y una mayor vulnerabilidad a problemas dentales y encías. 

Uno de los efectos más frecuentes es la boca seca o xerostomía. Las personas alérgicas suelen respirar por la boca ante la dificultad para hacerlo por la nariz, lo que reduce la humedad natural de la cavidad oral. Esto se ve agravado por el uso habitual de antihistamínicos, que disminuyen la producción de saliva. Otro síntoma que puede derivarse de las alergias es el dolor dental inespecífico. Se debe a que la inflamación de los senos paranasales genera presión en las raíces de los dientes, especialmente los molares superiores. Por otro lado, las encías pueden resentirse ya que las reacciones inflamatorias no sólo afectan a la nariz o a los ojos, sino también a los tejidos blandos de la boca. 

Además, el goteo posnasal, la acumulación de mucosidad que cae desde la nariz hacia la garganta, puede generar un entorno propicio para la proliferación de bacterias en la boca y la faringe. Esto contribuye al mal aliento o halitosis y puede tener un impacto significativo en el bienestar diario. Algunas personas pueden experimentar aftas o llagas en la boca debido a la reacción del sistema inmunológico ante los alérgenos. Estas pequeñas heridas pueden ser muy dolorosas y tardan varios días en sanar. Como consejo, hay que evitar los alimentos irritantes como los ácidos o picantes y utilizar el gel cicatrizante que te recomiende tu dentista para aliviar las molestias. 

Hay varias pautas que evitan que las alergias pasen factura a la salud oral: 

-Beber agua de forma frecuente.

-Evitar enjuagues con alcohol.

-Refuerzo de la higiene oral en los periodos alérgicos.

-Uso de soluciones salinas, que reducen la mucosidad.

-Revisión dental estacional, al inicio de la primavera o el otoño.

En el caso de las personas mayores, el cuidado bucodental durante los periodos de alergia cobra aún más importancia. A medida que envejecemos, la producción natural de saliva tiende a disminuir y muchos tratamientos farmacológicos, habituales en esta etapa vital, también favorecen la sequedad bucal. El riesgo de sufrir caries, infecciones orales o problemas en las encías se incrementa notablemente. 

Consulta en ALAIA. Cuidamos tu salud oral también en primavera. 

La periodontitis severa afecta a más de mil millones de personas en el mundo y se espera un aumento significativo de casos para los próximos años debido al envejecimiento de la población. 

El aumento de casos, tanto de gingivitis como de periodontitis, representa uno de los grandes desafíos de la comunidad sanitaria a nivel mundial. No sólo por el hecho de que estas patologías, en su vertiente severa, pueden conllevar la pérdida de piezas dentales, sino por su estrecha relación con enfermedades sistémicas graves. 

La inflamación crónica provocada por las bacterias periodontales no se limita a la boca, sino que se extiende por todo el cuerpo, elevando el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes o enfermedades neurodegenerativas. Además del envejecimiento poblacional, hay estilos de vida que actúan como factores de riesgo: aumento del tabaquismo, obesidad o hábitos de higiene bucal deficientes. 

El abordaje de la enfermedad periodontal requiere un enfoque de prevención temprana, ya que es una condición evitable con una buena rutina de higiene oral y visitas regulares al dentista. Los antisépticos bucales (generalmente colutorios o enjuagues antimicrobianos) pueden desempeñar un papel clave en esa prevención, dada su capacidad para reducir la formación de biofilm dental. Son un complemento en las prácticas diarias de limpieza bucal. Ayudan a reducir los índices de placa e inflamación. No sustituyen el cepillado dental, pero pueden ser valiosos complementos para apoyar la salud periodontal. 

El objetivo de los profesionales es no llegar a una enfermedad periodontal grave y actuar sobre la patología cuando está en un estadio inicial, la gingivitis. Según los últimos estudios, el impacto socioeconómico actual de la periodontitis es enorme y su prevalencia e incidencia se relacionan fuertemente con las desigualdades en salud. Los más desfavorecidos son los más expuestos: un bajo nivel educativo se asocia con un 86 por ciento más de riesgo de periodontitis. 

No dudes en consultarnos ante una enfermedad periodontal. Nuestra responsabilidad es cuidar de ti. En ALAIA apostamos por la formación continua de nuestr@s profesionales como compromiso con la excelencia. Tu salud es nuestra prioridad. 

La placa dental es una sustancia que se forma debido al crecimiento bacteriano y la acumulación de residuos de alimentos y se adhiere a la superficie de los dientes. Si no se elimina a tiempo con el cepillado, puede calcificarse y convertirse en sarro. 

Está compuesto en su mayor parte (del 70 al 90%) por elementos inorgánicos -sales minerales-, que se combinan con sustancias orgánicas como proteínas, carbohidratos y, en menor medida, lípidos.

La causa principal por la que se acumula es la falta de higiene oral o el uso de una técnica incorrecta. Pero también puede aparecer al fumar, cuando hay sequedad bucal o con la existencia de malposiciones o apiñamiento dental, pues se hace más complicado acceder con el cepillo a ciertos puntos. Factores genéticos, hormonales o ciertos medicamentos también pueden favorecer la aparición de esta sustancia. 

Hay sarro supragingival, que se ve a simple vista porque está por encima de la encía y siempre es más fácil de eliminar. Pero también hay sarro subgingival, por debajo de la encía, extendiéndose en la raíz del diente, por lo que puede llegar a formar bolsas periodontales, caries y mal aliento. 

Cuando la placa dental se ha calcificado y ha formado el sarro, la única manera de eliminarlo es en consulta. Tras el diagnóstico, el dentista realizará, en base a la profundidad a la que se encuentre, uno de estos tres tratamientos: 

-Una limpieza profesional.

-Un raspado y alisado radicular.

-Una cirugía en casos de enfermedad periodontal avanzada. 

Lo importante es prevenir y, para eso, además del cepillado dental, debemos recurrir al hilo dental o incluso los cepillos interproximales. También hay que acordarse de limpiar la lengua. Se recomienda el uso de dentífrico con flúor ya que éste incrementa la resistencia del esmalte dental ante los ácidos derivados del crecimiento bacteriano y de los restos de alimentos que forman la placa. No fumar y mantener una dieta saludable, disminuyendo el consumo de azúcar, también será de ayuda. 

Recuerda que, si no se trata, el sarro puede debilitar las estructuras que sostienen los dientes, provocando su pérdida. 

La caries dental se manifiesta como una afección progresiva que deteriora los tejidos duros del diente. Este proceso se origina por la actividad de bacterias específicas que se adhieren a la superficie de la pieza, formando una película conocida como placa dental. Es la patología que afecta a más personas en el mundo.

La causa de la caries está directamente vinculada a los ácidos producidos por la placa bacteriana, que progresivamente disuelven el esmalte y la dentina. Este proceso no sólo compromete la integridad estructural del diente, sino que también puede conducir a la necesidad de realizar empastes dentales o, en casos severos, a la extracción de la pieza. 

Las etapas de la caries progresan desde el esmalte hasta la pulpa y el hueso. Podríamos apuntar cinco fases: 

-Manchas blancas. Desmineralización: las bacterias atacan el esmalte, reversible y sin dolor.

-Deterioro del esmalte: éste se erosiona, creando porosidad. La caries avanza, pero puede ser reversible con un tratamiento temprano.

-Afectación de la dentina: la caries llega a esta capa más blanda, causando sensibilidad o dolor al frío/calor. Requiere un empaste. 

-Afectación de la pulpa: la infección alcanza los nervios y vasos sanguíneos, provocando dolor intenso y espontáneo. El tratamiento común es la endodoncia.

-Absceso y pérdida dental: la infección se extiende al hueso, formando un absceso o flemón y dolor intenso al masticar. Puede llevar a la pérdida del diente y requiere intervención urgente. 

Por lo tanto, la caries no aparece de la noche a la mañana y es crucial detectarla y tratarla en sus fases iniciales. Así, evitaremos el dolor, tratamientos más complejos e, incluso, la pérdida del diente. Además, debemos tener en cuenta que es posible no experimentar ningún síntoma si la caries está en esas primeras etapas. 

Mantener una buena higiene oral, visitar al dentista regularmente y considerar tratamientos preventivos como selladores y fluoruro, pueden ayudar a mantener los dientes sanos.

Es importante recordar que la caries dental es una de las afecciones infantiles crónicas más comunes. Los niñ@s tienen más probabilidades de sufrir esta patología ya que el esmalte de los dientes de leche es más delgado y más sensible que el esmalte de un adulto. Por eso, es importante asegurarnos de que no consumademasiados alimentos o bebidas azucaradas y de que se cepille los dientes con regularidad. 

Una mala mordida puede estar detrás de un dolor de espalda, una digestión pesada o una fatiga exagerada. Así lo señala la Sociedad española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial(Sedo). 

Esta sociedad científica alerta de esta manera sobre los efectos reales de una mala oclusión en la salud general y el bienestar diario. Es una realidad ampliamente avalada por estudios científicos que han demostrado que puede generar trastornos en el descanso, en el rendimiento físico y en la salud musculoesquelética. Y ahí es donde se reivindica la ortodoncia como una herramienta terapéutica clave para mejorar la calidad de vida de las personas y no sólo para lograr una buena estética dental. 

Es decir, corregir una mordida no sólo mejora la sonrisa, también puede aliviar dolores cervicales, mejorar la respiración durante el sueño y favorecer una digestión adecuada. El desajuste de esa mordida también puede favorecer la tensión mandibular, el bruxismo y la fatiga física y mental. 

Es importante el diagnóstico temprano y el tratamiento personalizado, especialmente en niñ@s y adolescentes. Esto es debido a que muchas de estas alteraciones pueden abordarse mejor si se detectan a tiempo. La revisión ortodóncica temprana permite establecer un plan de actuación progresivo, adaptado al crecimiento y desarrollo del paciente. 

Tenemos más argumentos. Una mordida equilibrada previene dolores de cabeza y problemas de la articulación temporomandibular (ATM). Además, mejora el habla y la dicción y contribuye a la estética facial. Tampoco queremos olvidar este último punto ya que una sonrisa armónica contribuye a una mayor confianza y autoestima en la persona. 

Existen diferentes tratamientos dentales para corregir la mordida. Se personalizan según las necesidades individuales y pueden abordar tanto problemas estéticos como funcionales. Los más conocidos son la ortodoncia tradicional con brackets y la ortodoncia invisible con alineadores transparentes (Invisalign).

El dentista examinará tu dentadura y te orientará sobre el tratamiento más adecuado para lograr el objetivo. En algunos casos, puede ser preciso un abordaje multidisciplinar entre varios especialistas. 

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