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El dolor suele ser intenso, pero de duración muy corta y actuando sólo cuando está en contacto con el estímulo que provoca ese dolor. 

La sensibilidad dental es una de las molestias bucales más comunes entre la población adulta.  Para poder tratarla, es importante conocer las causas. Una de las situaciones que pueden darse es la exposición de la dentina. Esta es la parte más blanda del diente, situada bajo el esmalte dental. La dentina contiene unos tubos microscópicos que, cuando hay desgaste del esmalte y el cemento que la cubren, quedan expuestos. A través de estos tubos, el calor, el frío y otros elementos externos, encuentran un acceso fácil hasta los nervios y las células interiores del diente. Es ahí cuando se activa la sensación de dolor por hipersensibilidad. 

Las molestias que ocasiona pueden condicionar nuestra vida, nuestros hábitos y costumbres. El porcentaje de población afectada por la sensibilidad dental es bastante superior al que pudiéramos pensar. En los últimos años, incluso, está haciendo acto de presencia en edades muy tempranas, tal vez por problemas de una alimentación incorrecta o el uso de tratamientos blanqueantes no supervisados por un profesional.

Hay una serie de recomendaciones para calmar el dolor de los dientes sensibles:

-Buenos hábitos alimenticios: evita el consumo de comidas y bebidas ácidas que pueden desgastar el esmalte.

-Evita el uso de palillos de madera y no utilices tus dientes como si fueran herramientas para, por ejemplo, abrir un envase o sujetar una percha.

-Evita el tabaco y el alcohol en exceso.

-Sigue una rutina de higiene exhaustiva: no olvides la seda dental, que te ayudará a prevenir problemas de encías y a evitar su retracción. No te cepilles de forma agresiva y usa un cepillo con cerdas suaves, así como una pasta dentífrica específica. 

-Si sufres bruxismo, no olvides usar tu protector bucal por la noche. Esta patología desgasta el esmalte de los dientes, dejándolos vulnerables a la sensibilidad y el dolor. 

-Acude a tu odontólogo. A través de una exploración, podrá determinar las causas de la sensibilidad y encontrará una solución para ti. Aunque en sus inicios, la hipersensibilidad no es un problema grave, si no se trata a tiempo puede repercutir en la aparición de patologías bucales como caries o inflamaciones pulpares. Además, hay que confirmar que el dolor lo genera un tipo de sensibilidad dental y no una enfermedad bucal. 

Unas pinceladas del sector odontológico.

-Europa tiene la mayor prevalencia de enfermedades bucodentales del mundo, que afectan al 50,1 por ciento de la población adulta. 

-Una mala salud oral está directamente relacionada con 23 enfermedades sistémicas, entre ellas las referidas al corazón o la diabetes. 

-La caries dental no tratada sigue siendo la enfermedad no transmisible más común en todo el planeta. 

-Una salud bucodental comprometida es la causa de cinco tipos de cáncer.

-En Europa, el gasto en servicios odontológicos representa una media del 5,1 por ciento del gasto sanitario total, una media inferior a la de los productos farmacéuticos y sanitarios.

-En Europa hay, de media, 76 dentistas por cada 100 mil habitantes.

-En España existen 87 dentistas por cada 100 mil habitantes. 

-De media, los europeos realizan 1,3 consultas odontológicas al año.

-En España, el 48 por ciento de los adultos no ha visitado al dentista en el último año.

-En 2022, el 4,8 por ciento de la población europea con 16 o más años presentaba necesidades de consulta o tratamiento dental no satisfecho.

-En España, la brecha en las visitas al dentista, en función del nivel de ingresos, alcanza los 28 puntos.

Además, según reseña el Consejo General de Dentistas, los odontólogos desempeñan un papel importante en la detección precoz de diversas enfermedades, por lo que deben integrarse en los servicios de salud pública. Las enfermedades no transmisibles afectan especialmente a Europa, con importantes repercusiones en la salud, la economía y la sociedad.

Las vitaminas son nuestras aliadas para mantener una salud bucodental adecuada. 

Proteger las encías de enfermedades periodontales o prevenir la caries son algunas de las funciones de las vitaminas con respecto a la salud oral. La vitamina que hoy centra nuestra atención, la D, cuida la boca de factores externos que pudieran dañar nuestros dientes y encías debido a la absorción de calcio y fósforo. 

La vitamina D es una vitamina liposoluble que se encuentra en algunos alimentos y se sintetiza en la piel cuando se expone a la luz solar. Es importante para la salud ósea pero también tiene una relación notoria con la salud bucodental. Ayuda al cuerpo a absorber el calcio y el fósforo, minerales valiosos para la formación y mantenimiento de los dientes y huesos. La ciencia demuestra que los niveles bajos de esta vitamina se asocian con un mayor riesgo de padecer afecciones como la enfermedad periodontal, caries o pérdida de piezas dentales.

Y cada vez es mayor el porcentaje de personas que necesitan suplementar esta vitamina crucial. Algo que debe hacerse siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. Los médicos recomiendan, no obstante, exponerse al sol diariamente unos 10-15 minutos, de forma segura y siempre con protección. En cuanto a los alimentos, la encontramos en pescados grasos (como el salmón, el atún y la caballa) o en la yema de huevo, el hígado y la leche. También hay algunos alimentos de origen vegetal que son ricos en vitamina D, como los champiñones o las setas.

En definitiva:

-ayuda a fortalecer los dientes porque mejora la absorción de calcio.

-estimula la creación de colágeno, el principal componente de las encías.

-reduce el riesgo de caries dental porque ayuda a mantener los niveles adecuados de calcio en la boca. 

-en los fumadores, reduce los efectos dañinos que el tabaco genera en dientes y encías.

-controla los niveles de serotonina y dopamina, lo que nos hace estar más felices y refuerza el sistema inmunológico, reduciendo el riesgo de contraer enfermedades. 

Aprovecha la llegada del verano para tomar el sol y llenarte de energía y vitalidad. Siempre de forma prudente y saludable. 

Es un líquido transparente formado mayoritariamente por agua y en un 1% por otros componentes orgánicos e inorgánicos. 

Diariamente producimos entre 500 y 700 ml de saliva, es decir, unos 230 litros al año. Las glándulas salivales segregan esta sustancia para proteger mecánica y químicamente a la cavidad oral de muchas infecciones. Además, ayuda a elaborar el bolo digestivo, permitiendo que los alimentos pasen de la boca al estómago sin dañar el esófago y creando una segregación viscosa que inicia el proceso de digestión. 

La saliva también es importante para la fonación y el habla al lubricar todas las mucosas, el esófago y la laringe. Sin ella, los sonidos que emitimos no serían los mismos. Ahora se está estudiando de qué manera ayuda a la percepción de los sabores y olores. Se ha comprobado cómo su composición varía de una persona a otra y está muy relacionada con las preferencias alimentarias. 

A nivel oral, la saliva es imprescindible para una adecuada salud bucodental. Tiene una función inmunológica, antiinflamatoria, cicatrizante y antiinfecciosa. Asimismo, regula el pH oral, haciendo que los ácidos que se producen sean neutralizados y el esmalte quede protegido de una posible desmineralización. Uno de los mayores factores de riesgo, tanto de caries como de enfermedad periodontal, es precisamente la disminución de la producción de saliva (xerostomía). 

Durante la noche, se reduce esa producción debido a la menor utilización de la boca, por lo que su capacidad protectora se ve también disminuida. Este hecho convierte la higiene oral nocturna en un aspecto fundamental para todas las personas. 

Por otro lado, hay que reseñar que la saliva es una alternativa para el diagnóstico de algunas enfermedades y también un elemento que permite monitorizar la evolución de determinadas patologías o valorar la dosificación de medicamentos. Si se analiza la composición de la saliva en un determinado momento y se perciben cambios sustanciales, puede ser una señal de alerta ante esas posibles patologías. Un análisis bacteriano de su composición puede ayudar a diagnosticar diabetes, enfermedades periodontales o VIH. En un futuro cercano será posible detectar con la saliva el cáncer oral y algunas afecciones genéticas. También es un indicador ante una posible deshidratación. Su producción depende, en gran medida, del agua que consumimos. Una boca seca nos estará señalando que no hemos tomado suficiente líquido y que, por tanto, corremos riesgo de deshidratación. 

Pequeños gestos, grandes resultados.

Siempre hemos pensado que el mejor sitio para guardar el cepillo de dientes es el cuarto de baño. Sin embargo, los estudios demuestran que muchos de los gérmenes que se encuentran en este punto de nuestros hogares, también se localizan luego en las cerdas de los cepillos dentales. Son bacterias que pueden causar distintas enfermedades estomacales o intestinales si nuestro sistema inmunológico no está fuerte y tenemos las defensas bajas. 

Estos mismos estudios nos dicen que 7 de cada 10 personas dejan su cepillo en el baño, lugar donde normalmente realizamos la higiene bucodental. Aunque la mayoría de las personas mantiene esta herramienta de salud oral en posición vertical, hay otr@s que lo almacenan con estuches en cajones de manera horizontal. La condición ideal es verticalmente, en un ambiente seco y no cerca de otros cepillos. Así, se evita la transmisión de microorganismos. Además, se recomienda mantenerlo en un lugar alejado del WC. Así evitamos contaminación cruzada con otras bacterias más peligrosas y que no forman parte de la flora bacteriana oral. 

Es habitual que se use un capuchón para proteger las cerdas del exterior. Aunque hay expertos que aseguran que esto acaba teniendo menos beneficio del que parece ya que esta cobertura lo que causa es que se cree un ambiente de humedad que favorece la proliferación de microorganismos y aseguran que el capuchón debe usarse estrictamente para el transporte. 

No obstante, hay que recurrir al sentido común e intentar mantener siempre esta herramienta en un ambiente seco. También hay que tener claro que, por mucho que lo limpiemos después de cada uso, el cepillo dental tiene fecha de caducidad y tendríamos que cambiarlo cada 3 meses o cuando veamos que las cerdas están deformadas, ya que en ese momento pierden efectividad. También hay que tener en cuenta que después de pasar por una infección hay que desechar el cepillo y usar uno nuevo. La razón es clara: éste no sólo puede contaminarse por gérmenes de fuera, tus propias bacterias podrían quedar en él y volver a enfermarte. 

Aunque parezca una obviedad, no hay que compartir el cepillo dental. Incluso hay que enseñar a l@s más pequeños de la casa a no realizar esta práctica ya que conlleva un riesgo de contagio por infecciones cruzadas. Los usuarios de cepillos dentales eléctricos deben seguir unas instrucciones de cuidado muy similares.

Recuerda que lo adecuado es cepillarse los dientes durante 2 minutos, al menos, dos veces al día. Si sumas a tu rutina el hilo dental y la limpieza de la lengua es muy probable que tengas asegurada tu salud oral. 

Somos patrocinadores del Club de baloncesto Askatuak, el Club Deportivo Hernani y el Club de Balonmano de nuestro municipio.

El Consejo General de Dentistas promueve una nueva campaña de concienciación dirigida, en esta ocasión, al mundo del deporte. Se trata de una herramienta útil para ayudar a compaginar el deporte con una boca en estado óptimo de salud. 

La actividad física proporciona muchos beneficios para la salud: el ejercicio reduce el área de infarto de miocardio, promueve una mejor salud mental y reduce el estrés. Es algo que tenemos claro, así como que deporte y salud oral están relacionados de forma bidireccional. La práctica deportiva puede afectar, positiva o negativamente, en la salud de nuestra boca y, por otro lado, los problemas bucodentales también afectan al rendimiento deportivo.

En esta ocasión, el lema de la jornada es “Tu rendimiento, nuestra experiencia”. Es fundamental que los deportistas profesionales y toda aquella persona que siga una práctica deportiva habitual, revise su boca de manera periódica. 

La caries en deportistas es algo habitual debido a diversas causas, como el incremento de la respiración por la boca durante la práctica, el estrés asociado a una próxima competición o la deshidratación, lo que reduce la producción de saliva que protege la cavidad bucal de la aparición de caries y otros problemas. 

Hacer deporte de forma inadecuada puede ocasionar fracturas, tanto dentarias como de los maxilares. El uso de protectores bucales en los deportes de contacto es imprescindible para prevenirlas. Tu odontólogo te puede hacer uno a medida que, a diferencia del estándar, cubrirá bien todos los dientes y se ajustará a la perfección. Son más resistentes e incluso más cómodos, ya que tienen menor volumen.

Además, el abuso de bebidas energéticas, ricas en azúcares y ácidos, puede generar una erosión del esmalte y facilitar la aparición de caries o hipersensibilidad. 

La maloclusión puede ser el origen de determinados problemas posturales, lo que incrementa el riesgo de sufrir lesiones. Asimismo, determinadas tendinitis y mialgias en deportistas tienen su origen en infecciones bucodentales. Un flemón, una infección o la erupción de las muelas del juicio antes de una competición pueden disminuir el rendimiento del atleta y provocar problemas en articulaciones y musculatura. Las personas que practican deportes acuáticos suelen ser más propensas a padecer lo que se denomina como sarro del nadador. Esto es debido al cloro utilizado para mantener el pH del agua.

Cada vez son más los entrenadores de deportistas profesionales que hacen hincapié en las revisiones dentales y en la importancia de una boca sana para asegurar el máximo rendimiento. 

Desde ALAIA recomendamos la práctica deportiva habitual para llevar un estilo de vida saludable.

La detección temprana puede marcar la diferencia en el pronóstico y la supervivencia.

El cáncer oral se sitúa entre los diez cánceres más frecuentes. Su diagnóstico se hace de forma tardía en el 75 por ciento de los casos, por lo que destaca su alta tasa de mortalidad.

El 12 de junio se celebra el Día Europeo contra esta enfermedad con la idea de concienciar a la población de la necesidad de llevar a cabo revisiones bucodentales que puedan detectar esta patología. El papel del dentista es fundamental a la hora de identificar los síntomas. Cuando un paciente acude a una revisión odontológica, el especialista realiza una evaluación exhaustiva de su cavidad oral, lo que incluye mejillas, labios, lengua, paladar y encías. Si detecta anomalías como úlceras, bultos, manchas rojas o blancas, puede recomendar pruebas adicionales, como una biopsia, para obtener un diagnóstico definitivo. 

Es importante tener presentes los factores de riesgo asociados al cáncer oral y fomentar hábitos de vida saludables.

En cuanto a los factores de riesgo tenemos:

-consumo de tabaco y alcohol.

-exposición excesiva al sol y sin protección (labios).

-virus del papiloma humano.

-alimentación poco saludable.

-mala higiene bucodental.

A partir de los 40 años es importante realizarse una autoexploración de la cavidad bucal cada cierto tiempo para detectar posibles anomalías. Aunque esto nunca puede sustituir las visitas periódicas al dentista ya que, en sus primeras etapas, el cáncer oral puede pasar desapercibido. Este tipo de cáncer tiene una mayor incidencia en hombres respecto a mujeres, aunque esta diferencia se está reduciendo en los últimos años. Su localización más frecuente suele ser en el borde lateral de la lengua y suelo de la boca. 

Terminamos con un apunte interesante: según datos del Atlas de Salud Bucodental en España, está comprobado científicamente que un alto consumo de frutas y verduras tiene un efecto protector frente al cáncer oral. Ingerir, al menos, una pieza de fruta diaria y/o verdura ayuda a reducir el riesgo de esta patología en un 50 por ciento.

ALAIA, siempre buscando una sonrisa cómoda y funcional.

Es una condición que afecta a la articulación temporomandibular (ATM), donde la mandíbula se desplaza de su posición normal. Esta dislocación puede causar molestias importantes y afectar al paciente a la hora de hablar, comer y realizar otras funciones bucales. También genera dolor, chasquidos al abrir o cerrar la boca, limitación en la apertura oral y, en algunos casos, bloqueo de la mandíbula. 

La luxación mandibular puede originarse por diversas razones. Hay que comprender las causas para lograr un diagnóstico y tratamiento efectivos. Algunos factores que pueden influir son:

-Traumatismos: golpes fuertes o accidentes pueden originar la luxación al afectar la posición normal de la mandíbula.

-Hábitos parafuncionales: actividades como morder objetos duros, apretar los dientes excesivamente (bruxismo) o realizar movimientos mandibulares inusuales pueden aumentar el riesgo.

-Hiperlaxitud ligamentosa: algunas personas tienen ligamentos más laxos en la ATM, lo que puede predisponer a la mandíbula a desplazarse de su posición normal.

-Anomalías estructurales: malformaciones anatómicas en la articulación o en las estructuras circundantes pueden aumentar la susceptibilidad a la luxación. 

En cuanto a las soluciones disponibles, pueden utilizarse férulas personalizadas para estabilizar la mandíbula y prevenir futuros desplazamientos. También es interesante la rehabilitación física, ya que existen programas que fortalecen los músculos mandibulares y mejoran la movilidad. Con el tratamiento precoz, intentamos no llegar a la fase de la cirugía articular, que se plantea en casos muy graves y avanzados. En algunos casos, el especialista realizará un trabajo manual para reposicionar la mandíbula en su lugar correcto. La pauta médica dependerá siempre de la causa del problema y la gravedad de los síntomas. 

Si hay episodios de dolor o molestias en la mandíbula, será importante programar consultas regulares con el dentista para evaluar y prevenir problemas en la ATM. 

Agenesia es un término que significa “sin nacimiento”. Aplicado a la Odontología, se refiere a la falta de alguna pieza dental por no haberse desarrollado. Se trata de un problema de origen congénitoque, con mayor frecuencia, afecta a las llamadas muelas del juicio.

La ausencia de piezas dentales conlleva una serie de consecuencias que van mucho más allá de la estética. Normalmente, los problemas más comunes están relacionados con una maloclusión, provocada por el desplazamiento de los dientes contiguos a las ausencias. Además, el hueso maxilar también puede desarrollarse en menor medida. Pueden originarse alteraciones funcionales de masticación, salivación o pronunciación. Cuando la agenesia se da en las muelas del juicio no suele suponer un problema puesto que son piezas sin mucha utilidad.

Sin lugar a dudas, la cuestión estética es la que más afectapsicológicamente y a nivel de autoestima a los pacientes que sufren esta situación. La falta de piezas dentales en la zona más interna pasa más desapercibida, pero cuando esta ausencia se produce en la parte frontal de la boca, al paciente le cuesta sonreír ya que queda patente su problema estético. 

El diagnóstico de la agenesia se produce, normalmente, a partir de la observación de que los dientes de leche se mantienen más tiempo del habitual. Al no haber reemplazo que fuerce la caída del diente de leche, éste permanecerá más tiempo. Será el primer indicio de que podemos estar ante una agenesia dental. Para confirmar esta sospecha, el especialista realizará una radiografía que le proporcione una visión completa de lo que sucede en el interior.

A la hora de evaluar el tratamiento, tendremos en cuenta factores como la edad del paciente, el estado general de su dentadura, cuántas piezas faltan y en qué lugar. Las opciones son:

-Tratamiento de ortodoncia. Puede ser una solución idónea cuando falta una única pieza. Se emplea para reducir los espacios que se han generado ante la ausencia de esta o bien para fijarlos si lo que se pretende es aplicar un implante dental.

-Implantes dentales. Cuando la ausencia de piezas es más numerosa y faltan en la parte frontal, solemos recurrir a esta solución. Habrá que asegurarse, eso sí, de que la agenesia no ha afectado a la calidad del hueso.

-Prótesis. Aquí también entra en juego el número de dientes ausentes. Se pueden colocar prótesis parciales o completas. 

-Mantenedores de espacio. Para evitar que otras piezas dentales ocupen el lugar de la pieza faltante, logrando así que el maxilar se desarrolle con normalidad y que más adelante se pueda recurrir a un implante para cubrir ese hueco. 

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Unas encías sanas están perfectamente ajustadas alrededor de los dientes, tienen un color rosado, son firmes y no sangran. Cuando esto no es así y el tejido gingival comienza a sangrar tenemos una primera señal de alerta que indicará la existencia de una inflamación en esa parte de la cavidad oral.

Lo que se denomina gingivitis es una etapa temprana de la enfermedad periodontal y, detectada a tiempo, es reversible. En la mayoría de las ocasiones, es debida a la presencia de placa bacteriana que se acumula alrededor de los dientes y que no ha sido eliminada correctamente con el cepillado dental. Además, existe una fuerte relación entre la patología periodontal y determinadas enfermedades sistémicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las respiratorias. Si la gingivitis no se detecta y no se pone freno a tiempo es cuando ésta podría desembocar en una periodontitis, donde encías, hueso y ligamento se ven afectados. La gingivitis y el posible sangrado de encías también puede ser debido a un virus, un hongo o una lesión.

Por otro lado, durante el embarazo puede darse el sangrado de encías. Sobre todo, durante el segundo y tercer trimestre, ya que se dan una serie de cambios hormonales que provocan que algunas mujeres desarrollen la conocida como “gingivitis estacional”. 

Algunos medicamentos, especialmente anticoagulantes, también pueden provocar que las encías sangren con mayor facilidad. En caso de que ocurra, se recomienda consultar con el médico para comprobar que la medicación y dosis sean las adecuadas. 

Otro de los motivos es un déficit de vitaminas. Siempre es aconsejable seguir una dieta equilibrada que incluya alimentos ricos en vitamina C. Nos ayudarán en el caso de padecer problemas en las encías.

Otras causas de encías sangrantes son: tener mal ajustada la prótesis o la ortodoncia, cambios hormonales, que haya una infección, fumar habitualmente o factores genéticos, entre otros. 

Cuando se da esta situación es importante reforzar la higiene bucal diaria con productos específicos y un cepillo de cerdas suaves o de dureza media. Y, antes de nada, hay que buscar el origen del problema. Aquí es donde juega un papel primordial tu dentista, que realizará el diagnóstico y te marcará una pauta de actuación. 

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