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El término anamnesis procede del griego y significa “recuerdo”. Se trata de recuperar la información registrada en épocas pretéritas. Por lo tanto, en Odontología supone recoger los datos que el propio paciente le detalla al dentista en una primera visita. Esto le permite al especialista conformar la historia clínica. 

Es un paso muy importante ya que sienta las bases de todo el diagnóstico y tratamiento posterior: nos permite identificar factores de salud general o bucodental que pueden influir a la hora de planificar un tratamiento seguro y eficaz. Una anamnesis completa es la clave para prevenir sorpresas y ofrecer la mejor calidad asistencial. No es un simple trámite burocrático, es una herramienta que puede marcar la diferencia. 

El dentista comienza la relación con el paciente con una charla dirigida a conocer los motivos que le llevan a visitar la consulta y su historial clínico. Al conocer sus antecedentes médicos generales, sus hábitos de vida e higiene oral, medicación actual y síntomas, el especialista puede:

-prevenir complicaciones: por ejemplo, si el paciente es alérgico a ciertos fármacos, el dentista podrá elegir alternativas seguras y evitar reacciones adversas. 

-personalizar el plan de tratamiento: adaptaremos los tratamientos a las necesidades y circunstancias individuales.

-mejorar la relación dentista-paciente: nos gusta dedicar tiempo a escuchar y fortalecer la confianza y la comunicación. Así, mejoramos la experiencia en clínica. 

-detectar problemas de salud general: la boca es una parte fundamental del cuerpo y muchas enfermedades sistémicas se manifiestan en la cavidad oral. El paciente puede referir durante la anamnesis síntomas que nos hagan pensar en diabetes, trastornos autoinmunes u otras patologías. Detectaremos estas pistas y podremos aconsejarle a tiempo una visita al especialista que corresponda. 

Normalmente, en una anamnesis odontológica se piden los datos personales y de contacto, los motivos de la consulta, las posibles enfermedades sistémicas a tener en cuenta y un breve historial dental y de hábitos bucales. También será importante conocer el estilo de vida y los factores de riesgo: tabaquismo, consumo de alcohol, dieta o nivel de estrés. 

Toda esta información recopilada forma parte de la historia clínica dental del paciente y queda registrada junto con los resultados de laprimera exploración bucodental.

El día 1 de diciembre es la fecha perfecta para reivindicar la figura del dentista como aliado en la lucha contra esta enfermedad. También es necesario recordar la importancia del cuidado bucodental en personas afectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Esta fecha conmemorativa pretende concienciar sobre esta patología y apoyar a quienes viven con el virus. Se trata también de movilizar a la sociedad para combatir mediante la prevención y un mejor acceso a los tratamientos. El lema de este año es: “Superar las interrupciones, transformar la respuesta al sida”. Y es que hay una crisis de financiación histórica en el estudio y tratamiento de esta enfermedad que amenaza con deshacer los logros alcanzados en décadas. 

Más de 39 millones de personas viven con VIH en el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En lo que respecta a la salud bucodental de las personas que tienen esta infección, suele ser un indicador precoz de que el virus está activo. La candidiasis oral suele ser la primera señal de que el sistema inmunológico no está funcionando adecuadamente. Por ello, los odontólogos desempeñan un importante papel tanto en la salud bucal como en el bienestar general de est@s pacientes. 

En la boca, las infecciones relacionadas con este virus afectan a los tejidos blandos, es decir, los labios, las mejillas, la lengua, las encías y la piel que cubre el paladar. No afecta a los dientes en sí. Cuando la infección está muy avanzada, a veces se destruyen las encías y el hueso de la mandíbula que sostiene los dientes en su lugar. Además, puede causar xerostomía, especialmente en personas que toman fármacos antirretrovirales. Tener “boca seca”, a su vez, aumenta el riesgo de caries dental. 

Una tercera parte de los portadores del VIH tiene infecciones en la boca, así como úlceras causadas por la bajada de defensas. Además, entre el 30 y el 50 por ciento de personas con SIDA desarrolla periodontitis, una enfermedad bucodental que compromete la existencia y funcionalidad de los dientes.

La higiene oral es básica en estos casos para evitar un empeoramiento de las infecciones. El cepillo dental debe ser blando, si es demasiado duro se podrían dañar las encías. También es crucial la revisión periódica con el dentista, que marcará las pautas y tiempos a seguir. El especialista puede considerar la prescripción de suplementos de fluoruro o aplicaciones tópicas en estos pacientes. 

Gracias a los avances en los tratamientos, hoy en día, el VIH se considera una enfermedad crónica controlable, aunque todavía queda mucho por hacer para erradicarlo.

Las prótesis dentales son estructuras artificiales que sustituyen los dientes perdidos y pueden ser fijas o removibles. En ambos casos, permiten restablecer aspectos tan importantes para la calidad de vida de una persona como el habla, la masticación y deglución, la oclusión y la estética. 

Las prótesis fijas se limpian como si se tratara de una pieza dental natural, mientras que las removibles requieren de una higienemucho más exhaustiva. Con esto, evitaremos la proliferación de microorganismos, la acumulación de placa y restos de alimentos, así como el deterioro de la propia prótesis. De esta manera, además, podrá durarnos mucho más tiempo en buenas condiciones, tanto funcionales como estéticas. 

En cuanto a la técnica para la higiene diaria, es muy sencilla y se realiza con productos que se adquieren fácilmente en farmacias. Después de cada comida, te recomendamos hacer lo siguiente:

-Retira la prótesis con cuidado.

-Utiliza un cepillo especial para prótesis dentales, así como agua y jabón neutro.

-Dedica tiempo para que sea un cepillado a conciencia.

-Seca bien la prótesis. Ten en cuenta que, si se guarda húmeda, se favorece el crecimiento de microorganismos.

-Cepíllate los dientes con normalidad, independientemente del número de piezas dentales que tengas. 

-Usa el irrigador dental para ayudar a eliminar restos de alimentos y placa.

En cuanto a las precauciones a tener en cuenta, hay que evitar utilizar productos no indicados para la limpieza de la prótesis como pastas dentales o agua oxigenada, ya que crean rugosidades y pueden deteriorarla. 

Siempre que no la estés usando, recuerda guardarla en un vaso de agua (que no sea caliente para que no se deforme). De esa manera, estará a salvo de golpes y caídas y se mantendrá más limpia. En esto último, pueden ayudarte las pastillas desinfectantes que se comercializan en las farmacias. 

Si no realizamos una correcta y estricta limpieza de la prótesis dental puede aparecer mal aliento o estomatitis protésica (infección de la mucosa oral).

También queremos reseñar que es importante ponerse la prótesis dental todos los días, para que los tejidos en los que se apoya y los dientes naturales puedan acostumbrarse a ella. De esta manera, también se ralentiza de forma considerable el retroceso que se produce en encías y mandíbula cuando hay pocos o ningún diente. 

Si tienes dudas, consulta con tu dentista y acude a las revisiones periódicas.

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sistema sanitario en las próximas décadas es el manejo de las enfermedades crónicas. Ponemos el caso de la diabetes, de la que se espera que tenga una incidencia todavía mayor en el futuro, debido a los cambios en el estilo de vida y a una población cada vez más envejecida. 

Se trata de una patología que está asociada con infecciones y problemas de salud bucodental, principalmente la enfermedad periodontal. La evidencia científica confirma que tener diabetes multiplica por tres el riesgo de sufrir periodontitis y que ésta evolucione con más rapidez. Esto es así porque la enfermedad provoca una importante respuesta inflamatoria frente a las bacterias patógenas presentes en la encía, lo que acelera la destrucción de los tejidos de soporte periodontales.

A su vez, la periodontitis puede agravar la diabetes, dificultando el control de la glucemia debido a que puede hacer aumentar la resistencia a la insulina de una manera similar a como lo hace la obesidad. 

Subrayamos, por lo tanto, la relación de bidireccionalidad. L@spacientes deben entender que la salud bucodental debe formar parte del control y manejo diario de su patología crónica. 

Otros problemas asociados a la diabetes a nivel de salud bucodental son la sequedad bucal, la candidiasis oral o una cicatrización complicada. También una sensación de ardor o escozor en la boca, relacionado, sobre todo, con la medicación parala diabetes. 

Los dentistas pueden ayudar a la detección precoz de la enfermedad gracias a las alteraciones orales que se pueden observar en la práctica clínica. Es importante aconsejar un estilo de vida saludable: mantener una alimentación sana y equilibrada, practicar actividad física diaria y evitar el tabaco, así como el consumo de alcohol en exceso. 

El Consejo General de Dentistas recomienda al paciente diabético acudir al odontólogo, al menos, dos veces al año y siempre que haya una lesión o alteración en la boca. Son personas que deben extremar la higiene oral, cepillándose los dientes después de cada comida con un cepillo de cerdas suaves y pasta dentífrica fluorada. La recomendación es usar también seda o un cepillo interdental para la limpieza diaria. 

Tener la diabetes controlada es la mejor prevención para las enfermedades bucodentales. 

La capa más dura y mineralizada del cuerpo humano es el esmalte dental. Aunque su resistencia es increíble, este escudo natural de los dientes puede verse comprometido por una higiene oral deficiente, el consumo excesivo de azúcares y/o ácidos o el desgaste natural con el paso de los años. 

El esmalte dental es la capa externa que recubre los dientes y les proporciona dureza. Está compuesto principalmente de minerales, como la hidroxiapatita, que lo hacen altamente resistente. Su función principal es proteger los dientes contra el desgaste, las bacterias y los ácidos presentes en los alimentos. 

Cuando se debilita, las piezas dentales quedan más vulnerables a la caries. Por eso, es crucial protegerlo y remineralizarlo para mantener los dientes fuertes y prevenir la formación de patologías desde sus etapas iniciales. Las primeras señales de debilitamiento pueden ser la sensibilidad dental, dientes astillados o fracturados y un cambio de color a un tono amarillento u opaco. 

Estos son algunos consejos a seguir:

-Evita el cepillado agresivo: utiliza un cepillo de cerdas suaves y una técnica y movimientos adecuados.

-Recurre a productos con flúor para remineralizar el esmalte: se trata de un mineral natural que desempeña un papel muy notorio en la prevención de la caries. 

-Usa hilo dental: varias investigaciones demuestran que la seda dental elimina el 73 por ciento de la placa, mientras que el cepillado elimina aproximadamente el 65 por ciento. 

-Mantén una dieta equilibrada: es recomendable limitar el consumo de alimentos y bebidas ácidas, como los refrescos o los cítricos. Cuando cepillemos los dientes, tras las comidas, es mejor esperar alrededor de 20 minutos. De esta manera, reduciremos el riesgo de erosión provocado por la ingesta de estos alimentos.

-Vigila el estado de tu cepillo dental: es importante cuidar nuestra herramienta de limpieza oral. Se recomienda reemplazarlo cada 3 meses, evitando así la acumulación de bacterias. 

-Añade un colutorio para completar la rutina diaria.

Padecer bruxismo, boca seca o fumar también son factores que pueden afectar al esmalte dental. Ocurre lo mismo si consumimos alcohol en exceso o mordemos objetos muy duros. Visita al dentista regularmente. Un control profesional puede detectar problemas a tiempo y aplicar tratamientos de refuerzo. 

El esmalte es clave para una sonrisa saludable. 

Recuperar la dentadura supone una mejora de la calidad de vida del paciente ya que no sólo ayuda a masticar y hablar bien, sino que también mejora la estética y con ello la confianza en sí mism@.  

Los implantes se recomiendan cuando es necesario reemplazar la pérdida de una pieza dental. En el caso de las personas mayores resulta especialmente útil a la hora de servir de fijación para las prótesis dentales, si se opta por esta solución. 

Hoy en día, la limitación depende más del estado de salud del paciente que de la edad. No obstante, hay ciertos factores cruciales que el implantólogo deberá tener en cuenta cuando haga el diagnóstico personal. Por ejemplo, con un escáner 3D podrá observar no solo el largo del hueso, donde colocará el tornillo, sino también el ancho. De esta manera, confirmará que hay hueso suficiente para alojar el implante. Esta prueba, además, deja ver la densidad ósea, que será fundamental para la viabilidad del proceso. 

Otro de los puntos a tener en cuenta es estar libre de enfermedades periodontales activas y controlar cualquier condición médica que pueda afectar a la cicatrización o el éxito del implante. 

Como decimos, hay que analizar el estado de salud general de la persona: si padece otras enfermedades, si toma algún tipo de medicación, si hay riesgo en la cirugía o si es fumador/a. Es una información que siempre debe conocer el odontólogo. Mantener una buena higiene oral será también esencial para el éxito de los implantes a largo plazo. 

Por lo tanto, podemos concluir que no hay límite de edad. De hecho, en pacientes de edad avanzada, esta solución les ayuda a vivir mejor durante la última etapa. 

Las ventajas de un implante oral son muchas:

-son altamente estables, no se deslizan ni se mueven.

-se sienten y funcionan como dientes naturales.

-estimulan el hueso y previenen la pérdida ósea.

-mejoran la salud oral y general al distribuir la fuerza masticatoria de manera natural.

-requieren cuidados similares a los dientes naturales.

-mejoran la estética de la sonrisa.

-con el cuidado adecuado pueden durar muchos años.

En ALAIA utilizamos tecnología avanzada para evaluar tu situación y ofrecerte las mejores opciones disponibles. Nos aseguramos de que el tratamiento se adapte tanto a tus necesidades de salud oral como a tu estilo de vida. Te ofrecemos soluciones dentales innovadoras y personalizadas.

La Radiología dental es una rama de la Odontología que utiliza rayos X para capturar imágenes del interior de la boca, huesos maxilares y estructuras adyacentes. Esto permite al dentista detectar problemas ocultos como caries interdental, infecciones en las raíces, anomalías en el hueso, quistes o incluso tumores.

Sin radiografías, muchos diagnósticos serían imposibles y tratamientos como la implantología o la ortodoncia no podrían planificarse con la misma exactitud. El avance tecnológico ha permitido que los equipos actuales emitan dosis mínimas de radiación y obtengan resultados en cuestión de segundos. 

No todas las radiografías son iguales. Dependerá de lo que el especialista quiera examinar:

-radiografías intraorales: se capturan dentro de la boca para detalles específicos de pequeños sectores.

-radiografías extraorales: fuera de la boca y muestran estructuras más amplias, como la mandíbula o el cráneo.

Las radiografías dentales se pueden realizar en cualquier parte de la boca, incluyendo las mandíbulas, los dientes frontales y los molares. También en las encías. Cada radiografía se realiza en una posición específica para obtener la mejor imagen posible. El odontólogo se ayudará de ella para detectar afecciones en etapas tempranas. Esto permitirá iniciar tratamientos preventivos, evitando problemas más graves en el futuro. De esta manera, se mantendrá una salud oral óptima. 

Las radiografías dentales son seguras. Las dosis de radiación son mínimas y los equipos actuales están diseñados para minimizar la exposición del paciente, haciendo que el riesgo sea extremadamente bajo. Se usan delantales de plomo y protectores tiroideos para garantizar aún más la seguridad. Con niñ@s, se emplean técnicas adaptadas con menor dosis de radiación y en el caso de mujeres embarazadas, se evalúa cuidadosamente la necesidad del estudio.

En el Centro Odontológico ALAIA entendemos que la radiología dental es la piedra angular de un buen diagnóstico. Por eso, invertimos en equipos digitales de última generación y seguimos estrictamente los protocolos para ofrecerte un servicio seguro y eficiente. 

Somos muy conscientes de la importancia de nuestro Ortopantomógrafo y Escáner 3D. Es uno de nuestros grandes aliados a la hora de diseñar sonrisas. Con la radiografía panorámica dental el diagnóstico es mucho más seguro y fiable ya que se obtiene una impresión tridimensional de las estructuras faciales en una imagen única. Este estudio de la boca resulta fácil y cómodo para el paciente ya que es rápido, indoloro, no invasivo y el nivel de radiación que recibe es mínimo. 

Confía en la tecnología.

Tener manchas en los dientes es una de las preocupaciones estéticas que más desagrada a l@s pacientes. La sonrisa pierde el tono blanco original y provoca un aspecto poco saludable que preocupa en la era del culto a la imagen. 

La alta demanda de productos para blanquear los dientes y eliminar manchas nos demuestra que es un problema generalizado entre la población. Sin embargo, estos productos suelen tener poca efectividad e incluso son altamente abrasivos y, por lo tanto, perjudiciales para nuestro esmalte dental. Por eso, la recomendación es acudir a un especialista que te ofrezca asesoramiento profesional según el tipo de tinción.

Las manchas pueden ser extrínsecas, si afectan a la estructura externa del diente, o intrínsecas, si están en el interior de la pieza. A su vez, las hay congénitas (asociadas a alteraciones en el momento de la formación del diente antes del nacimiento) o adquiridas (si se producen después del nacimiento).

Según el color, éstas se pueden clasificar en:

-manchas blancas: signo de la desmineralización del diente.

-manchas marrones: suelen producirse por factores extrínsecos que manchan la superficie de la pieza dental, como alimentos, bebidas o el tabaco.

-manchas amarillas: debido a un deterioro del esmalte, la capa más superficial del diente.

-manchas negras: por bacterias que están presentes en la saliva o por una caries no tratada que continúa avanzando. 

-manchas grises: por el consumo de ciertos medicamentos o por necrosis dental.

-manchas naranjas: típicas en los más pequeñ@s debido a un cepillado dental poco frecuente o incorrecto. Suelen producirse por un depósito de bacterias junto a las encías. 

-manchas verdes: también aparecen por una mala higienebucodental.

En conclusión, las manchas dentales, además de afectar a la estética e imagen del paciente, pueden relacionarse con un problema de salud oral. Para prevenirlas, una vez más, es aconsejable mantener una estricta higiene bucal, usar hilo dental para eliminar la placa bacteriana y realizarse la limpieza profesional una vez al año o cuando el especialista lo vea necesario.

También será importante eliminar el tabaco de nuestro día a día y evitar el consumo abusivo de alimentos y bebidas que tiñan los dientes, como el café, el vino o los frutos rojos. 

Recupera el blanco de tus dientes en nuestro Centro Odontológico. Tu sonrisa lucirá radiante y saludable.

Es el cuadro sintomático derivado de una respiración oral habitual. En muchas ocasiones, tiene un origen físico obstructivo de las vías aéreas superiores. Se da de manera temporal o puede permanecer en el paciente de forma crónica. 

La respiración nasal tiene una función de defensa. Cuando el aireentra por la nariz, los vellos nasales lo filtran y detienen la entrada al organismo de partículas de polvo, virus, bacterias y hongos. Además, las fosas nasales calientan y humidifican el aire, evitando que entre demasiado frío. Asimismo, se estimula la producción de óxido nítrico, sustancia que facilita la distribución y la absorción de oxígeno por los pulmones. En la respiración bucal no se produce ninguna de estas funciones.

Las consecuencias para la salud bucodental son claras y muy perjudiciales. Entre otras:

-problemas de maloclusión y mordida.

-xerostomía o sequedad bucal, lo que aumenta la posibilidad de sufrir caries o gingivitis.

-infecciones orales.

-halitosis

-alteraciones en la deglución y la dicción, para poder mantener la respiración durante la acción. 

Especialmente, hay que fijarse en l@s más pequeñ@s. El Consejo General de Dentistas señala que la respiración bucal a edades tempranas puede llegar a generar problemas en el desarrollo bucodental. Por ejemplo, cambios en el rostro por la alteración del crecimiento de los maxilares, mordida abierta, dientes mal alineados, deshidratación oral y apnea del sueño. 

La insuficiencia respiratoria nasal es muy común. Aproximadamente, un 30 por ciento de l@s niñ@s presentan este hábito. Diagnosticar esta patología a tiempo, con un abordaje multidisciplinar, ayudará en su tratamiento, evitando el desarrollo de problemas más severos para la salud. 

Además de la afección oral, también puede provocar alteraciones en la postura, problemas de insomnio, tos frecuente o un aumento del cansancio físico y falta de concentración. 

Consúltanos. Te ayudaremos a entender cómo este hábito te puede afectar y qué podemos hacer para prevenir sus efectos negativos. 

La salud bucodental y las enfermedades del corazón están conectadas por la propagación de bacterias y otros gérmenes desde la boca a otras partes del cuerpo mediante el torrente sanguíneo.

Cuando estas bacterias llegan al corazón, pueden adherirse a cualquier área y causar una inflamación. Esto puede derivar en enfermedades como la endocarditis, arteriosclerosis o la apoplejía.

Gracias a los últimos estudios llevados a cabo, sabemos que hay un vínculo entre el estado de la boca y el estado del corazón. Pacientes que sufren enfermedades de las encías, como gingivitis o periodontitis, tienen casi el doble de posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular. El vínculo es bidireccional ya que otras investigaciones señalan que l@s adult@s con patologías cardíacas son más proclives a padecer alguna enfermedad periodontal. Las encías enfermas son la principal causa de pérdida de dientes en pacientes de más de 35 años. El riesgo de sufrir esta enfermedad aumenta con el paso de los años. 

Hay que vigilar si las encías están rojas, inflamadas o duelen al tacto. También si sangran al comer o al realizar la limpieza bucodental o notamos mal sabor de boca.

Para ayudar a cuidar la salud oral y también el corazón, hay que seguir las recomendaciones del dentista, cepillarse los dientes diariamente y usar hilo dental. También hay que controlar los factores de riesgo, por eso, es necesario adoptar un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular, control del estrés y evitar el consumo de tabaco. Según el Colegio de Dentistas, el tabaco es un conocido factor agravante de la enfermedad periodontal, por lo que fumar conlleva una peor respuesta a los tratamientos y un mayor riesgo en el proceso.

Informa a tu dentista sobre cualquier afección cardíaca existente, como una patología, marcapasos o antecedentes de accidentes cerebrovasculares. Esto le permitirá adaptar los tratamientos dentales según tus necesidades y garantizar la seguridad durante las visitas. Cuidar tu salud bucal no solo te ayudará a mantener una sonrisa radiante, sino que también contribuirá a un corazón más saludable. Déjate aconsejar por nuestro equipo de profesionales.