Según diversos estudios, una de cada cuatro personas descuida el cuidado bucodental en la época de vacaciones. Durante el verano, se hacen muchas más comidas fuera de casa y no siempre se tiene a mano la pasta y el cepillo dental.

Al disminuir la frecuencia del cepillado, puede aumentar la acumulación de placa bacteriana y empeorar la salud gingival. Además, si a esto le sumamos un aumento de la ingesta de bebidas alcohólicas y del consumo de tabaco, probablemente añadiremos otro problema: aparecerá o empeorará la halitosis. El mal aliento requiere de una buena higiene oral y también es muy importante beber frecuentemente agua para mantener el flujo salival y la hidratación de la mucosa oral.

Añadimos otra situación: estos meses de calor suele aparecer o empeorar la hipersensibilidad dental. Normalmente, consumimos más alimentos y bebidas frías o azucaradas. Éstas generan una serie de ácidos en la boca que pueden llegar a desmineralizar los dientes y dañar el esmalte. La dentadura queda más desprotegida ante las bacterias que causan la caries y, como decimos, aumenta la hipersensibilidad, que nos puede provocar una sensación molesta o incluso dolorosa. Suele ser intensa y breve.

Beber mucha agua y tomar alimentos con alto contenido hídrico como las verduras, la fruta y las hortalizas o productos de temporada nos ayudará a tener un mayor nivel de hidratación y una mejor salud.

Por otro lado, con la llegada del buen tiempo, aumentan las actividades al aire libre y con ello el riesgo de golpes y traumatismos dentales, especialmente en niños. Si hay pérdida de una pieza, el Consejo General de Dentistas recomienda actuar lo más rápido posible, conservando el diente en suero salino o, en su defecto, agua, agua con sal o leche. Después, acudir de forma urgente a un dentista.

Si practicas natación de manera profesional o pasas mucho tiempo en las piscinas, debes tener en cuenta que el cloro altera el pH de la boca y favorece la desmineralización de los dientes. Para evitarlo, hay que cepillarse con pasta con flúor y tu dentista también puede recomendarte un colutorio específico.

Otro punto a tener en cuenta es la protección solar. No hay que olvidarse de los labios. Debemos usar un buen fotoprotector para que la exposición al sol no sea excesiva y prevenir el cáncer.

Y un punto más a valorar para aquellas personas que utilizan férulas de ortodoncia o descarga. No hay que dejarlas en casa. A la vuelta puede ocurrir que ya no ajusten.

Lo ideal sería hacer una revisión con nuestro dentista justo antes de comenzar el verano para que éste pueda realizar un análisis completo de la situación de nuestra dentadura.

El segundo paso tendría que ser mantener una rutina diaria de higiene, al menos, como la que hacemos en invierno: cepillado tres veces al día, pasta dentífrica con flúor y, si queremos nota, usar el hilo dental a diario y un colutorio dos o tres veces a la semana.

En nuestro kit de playa o chiringuito, sería ideal incluir pasta y un cepillo de dientes, para así cumplir correctamente con nuestros hábitos de higiene.

Está claro que en verano relajamos nuestra rutina pero sería muy interesante no hacerlo en salud bucodental porque con tan sólo unos minutos evitamos muchos problemas en otoño.

En ALAIA creemos que el mejor complemento para el verano es tu sonrisa: ¡cuídala!