Lejos de ser una pieza dental inútil, las muelas del juicio esconden un valioso secreto: en su interior existe una población de células madre que, según los últimos estudios científicos, podría tener un papel muy importante en la medicina regenerativa. 

Las células madre han adquirido un creciente interés como terapia para el tratamiento de enfermedades. Por una parte, liberan factores de crecimiento que pueden ayudar a regenerar y curar un tejido dañado. Por otra, son capaces de convertirse en otros tipos de célula y realizar funciones específicas. 

Las células madre derivadas de la pulpa dental se descubrieron relativamente tarde. Los estudios han demostrado que son una alternativa eficiente y segura ya que son capaces de diferenciarse hacia múltiples linajes celulares del cerebro, se obtienen mediante técnicas mínimamente invasivas y no se han reportado casos de desarrollo de tumores asociados a su implantación. De ahí que varios grupos de investigación, a nivel internacional, estén estudiando su potencial para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas y accidentes cerebrovasculares (ictus), que afectan a un creciente porcentaje de nuestra población, cada vez más envejecida. 

Durante décadas, las muelas del juicio han sido objeto de incógnitas y se han considerado reliquias de un pasado evolutivo en el que nuestros ancestros necesitaban triturar raíces y carne cruda con una mandíbula más grande. Actualmente, la muela del juicio extraída se considera un desecho biológico: el paciente puede llevársela y guardarla como un trofeo en su propia casa.

Con los resultados de los últimos estudios esto podría cambiar. El rol de la muela del juicio podría ser completamente distinto y sorprendentemente valioso en las terapias regenerativas personalizadas. Su tejido pulpar contiene células madre con capacidad para convertirse en distintos tipos de tejido humano (neuronas, cartílago o hueso). Además, el riesgo de rechazo inmunológico es mínimo, lo que las convierte en una opción atractiva para tratamientos futuros en enfermedades como el Parkinson, Alzheimer o la insuficiencia cardíaca crónica, al ser una fuente de material biológico. 

Aunque se requieren más estudios clínicos para validar su eficacia y seguridad, este descubrimiento podría transformar el aprovechamiento de estas piezas dentales e, incluso, su fama. 

Este enfoque se alinea con una tendencia creciente en la medicina personalizada: almacenar células propias en bancos especializados. De esta manera, se conservan para ser usadas en el futuro, cuando el paciente necesite un tratamiento de regeneración de tejidos o de recuperación funcional. 

Quizá esta pequeña parte de nosotr@s se convierta, de ahora en adelante, si la evidencia científica así lo indica, en un verdadero tesoro para la Humanidad. 

Más apoyo a la investigación y a la Ciencia. Es nuestro futuro. 

La capa más dura y mineralizada del cuerpo humano es el esmalte dental. Aunque su resistencia es increíble, este escudo natural de los dientes puede verse comprometido por una higiene oral deficiente, el consumo excesivo de azúcares y/o ácidos o el desgaste natural con el paso de los años. 

El esmalte dental es la capa externa que recubre los dientes y les proporciona dureza. Está compuesto principalmente de minerales, como la hidroxiapatita, que lo hacen altamente resistente. Su función principal es proteger los dientes contra el desgaste, las bacterias y los ácidos presentes en los alimentos. 

Cuando se debilita, las piezas dentales quedan más vulnerables a la caries. Por eso, es crucial protegerlo y remineralizarlo para mantener los dientes fuertes y prevenir la formación de patologías desde sus etapas iniciales. Las primeras señales de debilitamiento pueden ser la sensibilidad dental, dientes astillados o fracturados y un cambio de color a un tono amarillento u opaco. 

Estos son algunos consejos a seguir:

-Evita el cepillado agresivo: utiliza un cepillo de cerdas suaves y una técnica y movimientos adecuados.

-Recurre a productos con flúor para remineralizar el esmalte: se trata de un mineral natural que desempeña un papel muy notorio en la prevención de la caries. 

-Usa hilo dental: varias investigaciones demuestran que la seda dental elimina el 73 por ciento de la placa, mientras que el cepillado elimina aproximadamente el 65 por ciento. 

-Mantén una dieta equilibrada: es recomendable limitar el consumo de alimentos y bebidas ácidas, como los refrescos o los cítricos. Cuando cepillemos los dientes, tras las comidas, es mejor esperar alrededor de 20 minutos. De esta manera, reduciremos el riesgo de erosión provocado por la ingesta de estos alimentos.

-Vigila el estado de tu cepillo dental: es importante cuidar nuestra herramienta de limpieza oral. Se recomienda reemplazarlo cada 3 meses, evitando así la acumulación de bacterias. 

-Añade un colutorio para completar la rutina diaria.

Padecer bruxismo, boca seca o fumar también son factores que pueden afectar al esmalte dental. Ocurre lo mismo si consumimos alcohol en exceso o mordemos objetos muy duros. Visita al dentista regularmente. Un control profesional puede detectar problemas a tiempo y aplicar tratamientos de refuerzo. 

El esmalte es clave para una sonrisa saludable. 

Recuperar la dentadura supone una mejora de la calidad de vida del paciente ya que no sólo ayuda a masticar y hablar bien, sino que también mejora la estética y con ello la confianza en sí mism@.  

Los implantes se recomiendan cuando es necesario reemplazar la pérdida de una pieza dental. En el caso de las personas mayores resulta especialmente útil a la hora de servir de fijación para las prótesis dentales, si se opta por esta solución. 

Hoy en día, la limitación depende más del estado de salud del paciente que de la edad. No obstante, hay ciertos factores cruciales que el implantólogo deberá tener en cuenta cuando haga el diagnóstico personal. Por ejemplo, con un escáner 3D podrá observar no solo el largo del hueso, donde colocará el tornillo, sino también el ancho. De esta manera, confirmará que hay hueso suficiente para alojar el implante. Esta prueba, además, deja ver la densidad ósea, que será fundamental para la viabilidad del proceso. 

Otro de los puntos a tener en cuenta es estar libre de enfermedades periodontales activas y controlar cualquier condición médica que pueda afectar a la cicatrización o el éxito del implante. 

Como decimos, hay que analizar el estado de salud general de la persona: si padece otras enfermedades, si toma algún tipo de medicación, si hay riesgo en la cirugía o si es fumador/a. Es una información que siempre debe conocer el odontólogo. Mantener una buena higiene oral será también esencial para el éxito de los implantes a largo plazo. 

Por lo tanto, podemos concluir que no hay límite de edad. De hecho, en pacientes de edad avanzada, esta solución les ayuda a vivir mejor durante la última etapa. 

Las ventajas de un implante oral son muchas:

-son altamente estables, no se deslizan ni se mueven.

-se sienten y funcionan como dientes naturales.

-estimulan el hueso y previenen la pérdida ósea.

-mejoran la salud oral y general al distribuir la fuerza masticatoria de manera natural.

-requieren cuidados similares a los dientes naturales.

-mejoran la estética de la sonrisa.

-con el cuidado adecuado pueden durar muchos años.

En ALAIA utilizamos tecnología avanzada para evaluar tu situación y ofrecerte las mejores opciones disponibles. Nos aseguramos de que el tratamiento se adapte tanto a tus necesidades de salud oral como a tu estilo de vida. Te ofrecemos soluciones dentales innovadoras y personalizadas.

La Radiología dental es una rama de la Odontología que utiliza rayos X para capturar imágenes del interior de la boca, huesos maxilares y estructuras adyacentes. Esto permite al dentista detectar problemas ocultos como caries interdental, infecciones en las raíces, anomalías en el hueso, quistes o incluso tumores.

Sin radiografías, muchos diagnósticos serían imposibles y tratamientos como la implantología o la ortodoncia no podrían planificarse con la misma exactitud. El avance tecnológico ha permitido que los equipos actuales emitan dosis mínimas de radiación y obtengan resultados en cuestión de segundos. 

No todas las radiografías son iguales. Dependerá de lo que el especialista quiera examinar:

-radiografías intraorales: se capturan dentro de la boca para detalles específicos de pequeños sectores.

-radiografías extraorales: fuera de la boca y muestran estructuras más amplias, como la mandíbula o el cráneo.

Las radiografías dentales se pueden realizar en cualquier parte de la boca, incluyendo las mandíbulas, los dientes frontales y los molares. También en las encías. Cada radiografía se realiza en una posición específica para obtener la mejor imagen posible. El odontólogo se ayudará de ella para detectar afecciones en etapas tempranas. Esto permitirá iniciar tratamientos preventivos, evitando problemas más graves en el futuro. De esta manera, se mantendrá una salud oral óptima. 

Las radiografías dentales son seguras. Las dosis de radiación son mínimas y los equipos actuales están diseñados para minimizar la exposición del paciente, haciendo que el riesgo sea extremadamente bajo. Se usan delantales de plomo y protectores tiroideos para garantizar aún más la seguridad. Con niñ@s, se emplean técnicas adaptadas con menor dosis de radiación y en el caso de mujeres embarazadas, se evalúa cuidadosamente la necesidad del estudio.

En el Centro Odontológico ALAIA entendemos que la radiología dental es la piedra angular de un buen diagnóstico. Por eso, invertimos en equipos digitales de última generación y seguimos estrictamente los protocolos para ofrecerte un servicio seguro y eficiente. 

Somos muy conscientes de la importancia de nuestro Ortopantomógrafo y Escáner 3D. Es uno de nuestros grandes aliados a la hora de diseñar sonrisas. Con la radiografía panorámica dental el diagnóstico es mucho más seguro y fiable ya que se obtiene una impresión tridimensional de las estructuras faciales en una imagen única. Este estudio de la boca resulta fácil y cómodo para el paciente ya que es rápido, indoloro, no invasivo y el nivel de radiación que recibe es mínimo. 

Confía en la tecnología.

Tener manchas en los dientes es una de las preocupaciones estéticas que más desagrada a l@s pacientes. La sonrisa pierde el tono blanco original y provoca un aspecto poco saludable que preocupa en la era del culto a la imagen. 

La alta demanda de productos para blanquear los dientes y eliminar manchas nos demuestra que es un problema generalizado entre la población. Sin embargo, estos productos suelen tener poca efectividad e incluso son altamente abrasivos y, por lo tanto, perjudiciales para nuestro esmalte dental. Por eso, la recomendación es acudir a un especialista que te ofrezca asesoramiento profesional según el tipo de tinción.

Las manchas pueden ser extrínsecas, si afectan a la estructura externa del diente, o intrínsecas, si están en el interior de la pieza. A su vez, las hay congénitas (asociadas a alteraciones en el momento de la formación del diente antes del nacimiento) o adquiridas (si se producen después del nacimiento).

Según el color, éstas se pueden clasificar en:

-manchas blancas: signo de la desmineralización del diente.

-manchas marrones: suelen producirse por factores extrínsecos que manchan la superficie de la pieza dental, como alimentos, bebidas o el tabaco.

-manchas amarillas: debido a un deterioro del esmalte, la capa más superficial del diente.

-manchas negras: por bacterias que están presentes en la saliva o por una caries no tratada que continúa avanzando. 

-manchas grises: por el consumo de ciertos medicamentos o por necrosis dental.

-manchas naranjas: típicas en los más pequeñ@s debido a un cepillado dental poco frecuente o incorrecto. Suelen producirse por un depósito de bacterias junto a las encías. 

-manchas verdes: también aparecen por una mala higienebucodental.

En conclusión, las manchas dentales, además de afectar a la estética e imagen del paciente, pueden relacionarse con un problema de salud oral. Para prevenirlas, una vez más, es aconsejable mantener una estricta higiene bucal, usar hilo dental para eliminar la placa bacteriana y realizarse la limpieza profesional una vez al año o cuando el especialista lo vea necesario.

También será importante eliminar el tabaco de nuestro día a día y evitar el consumo abusivo de alimentos y bebidas que tiñan los dientes, como el café, el vino o los frutos rojos. 

Recupera el blanco de tus dientes en nuestro Centro Odontológico. Tu sonrisa lucirá radiante y saludable.

Es el cuadro sintomático derivado de una respiración oral habitual. En muchas ocasiones, tiene un origen físico obstructivo de las vías aéreas superiores. Se da de manera temporal o puede permanecer en el paciente de forma crónica. 

La respiración nasal tiene una función de defensa. Cuando el aireentra por la nariz, los vellos nasales lo filtran y detienen la entrada al organismo de partículas de polvo, virus, bacterias y hongos. Además, las fosas nasales calientan y humidifican el aire, evitando que entre demasiado frío. Asimismo, se estimula la producción de óxido nítrico, sustancia que facilita la distribución y la absorción de oxígeno por los pulmones. En la respiración bucal no se produce ninguna de estas funciones.

Las consecuencias para la salud bucodental son claras y muy perjudiciales. Entre otras:

-problemas de maloclusión y mordida.

-xerostomía o sequedad bucal, lo que aumenta la posibilidad de sufrir caries o gingivitis.

-infecciones orales.

-halitosis

-alteraciones en la deglución y la dicción, para poder mantener la respiración durante la acción. 

Especialmente, hay que fijarse en l@s más pequeñ@s. El Consejo General de Dentistas señala que la respiración bucal a edades tempranas puede llegar a generar problemas en el desarrollo bucodental. Por ejemplo, cambios en el rostro por la alteración del crecimiento de los maxilares, mordida abierta, dientes mal alineados, deshidratación oral y apnea del sueño. 

La insuficiencia respiratoria nasal es muy común. Aproximadamente, un 30 por ciento de l@s niñ@s presentan este hábito. Diagnosticar esta patología a tiempo, con un abordaje multidisciplinar, ayudará en su tratamiento, evitando el desarrollo de problemas más severos para la salud. 

Además de la afección oral, también puede provocar alteraciones en la postura, problemas de insomnio, tos frecuente o un aumento del cansancio físico y falta de concentración. 

Consúltanos. Te ayudaremos a entender cómo este hábito te puede afectar y qué podemos hacer para prevenir sus efectos negativos. 

La salud bucodental y las enfermedades del corazón están conectadas por la propagación de bacterias y otros gérmenes desde la boca a otras partes del cuerpo mediante el torrente sanguíneo.

Cuando estas bacterias llegan al corazón, pueden adherirse a cualquier área y causar una inflamación. Esto puede derivar en enfermedades como la endocarditis, arteriosclerosis o la apoplejía.

Gracias a los últimos estudios llevados a cabo, sabemos que hay un vínculo entre el estado de la boca y el estado del corazón. Pacientes que sufren enfermedades de las encías, como gingivitis o periodontitis, tienen casi el doble de posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular. El vínculo es bidireccional ya que otras investigaciones señalan que l@s adult@s con patologías cardíacas son más proclives a padecer alguna enfermedad periodontal. Las encías enfermas son la principal causa de pérdida de dientes en pacientes de más de 35 años. El riesgo de sufrir esta enfermedad aumenta con el paso de los años. 

Hay que vigilar si las encías están rojas, inflamadas o duelen al tacto. También si sangran al comer o al realizar la limpieza bucodental o notamos mal sabor de boca.

Para ayudar a cuidar la salud oral y también el corazón, hay que seguir las recomendaciones del dentista, cepillarse los dientes diariamente y usar hilo dental. También hay que controlar los factores de riesgo, por eso, es necesario adoptar un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular, control del estrés y evitar el consumo de tabaco. Según el Colegio de Dentistas, el tabaco es un conocido factor agravante de la enfermedad periodontal, por lo que fumar conlleva una peor respuesta a los tratamientos y un mayor riesgo en el proceso.

Informa a tu dentista sobre cualquier afección cardíaca existente, como una patología, marcapasos o antecedentes de accidentes cerebrovasculares. Esto le permitirá adaptar los tratamientos dentales según tus necesidades y garantizar la seguridad durante las visitas. Cuidar tu salud bucal no solo te ayudará a mantener una sonrisa radiante, sino que también contribuirá a un corazón más saludable. Déjate aconsejar por nuestro equipo de profesionales.

La caries muy profunda o los traumatismos dentales pueden afectar a la pulpa del diente de forma irreversible. En esos casos, se hace necesario realizar una endodoncia, que es un procedimiento que trata el interior del diente para preservar su salud e integridad.

La endodoncia elimina la pulpa infectada o dañada y sella el espacio. Se trata de conservar la pieza natural y que ésta pueda durar como el resto de dientes sanos. La endodoncia se indica en casos en los que la pulpa o nervio del diente está afectada de manera irreversible: 

-caries profundas, cuando las bacterias traspasan la dentina.

-después de un traumatismo dental que interrumpa el riego sanguíneo del diente.

-cuando hay un desgaste dental severo.

-cuando se forman lesiones en el hueso.

Los síntomas que pueden indicar la necesidad del tratamiento son un dolor intenso, hipersensibilidad, un flemón o cambios de coloración del diente. Una infección dental puede causar la pérdida de la pieza afectada, así como propagar la patología a otras partes de la boca, los senos nasales o incluso al resto del organismo. 

Para este tratamiento, utilizamos una anestesia local muy eficaz y de larga duración. Durante los primeros días después de realizar la endodoncia, puede aparecer cierta sensibilidad o molestia en el diente intervenido, debido a la inflamación postoperatoria de los tejidos. Se puede solventar con la medicación adecuada. 

El diente queda totalmente insensibilizado, ya que hemos eliminado por completo el nervio. Llevaremos a cabo las revisiones pertinentes para comprobar la evolución. El cepillado dental puede y debe realizarse de forma habitual. 

No dudes en consultar a tu dentista. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden salvar tu diente y prevenir complicaciones futuras. No ignores las señales de advertencia. 

Las muelas son los dientes más resistentes que tenemos ya que deben soportar la mayor parte de la fuerza de masticación. Sin embargo, su fractura es posible y se debe a diversas causas. Emuy importante que, ante cualquier síntoma de rotura, se acuda al odontólogo de inmediato. 

Si notas que se te acaba de romper una muela, lo primero que debes hacer es mantener la calma. Si hay sangrado, debes enjuagarte la boca con agua y, si persiste, puedes utilizar una gasa estéril para hacer presión. Posteriormente, tendrás que acudir a tu clínica dental para que el odontólogo evalúe qué tipo de rotura es y comenzar a elaborar un plan de actuación. 

En la mayoría de los casos, las fracturas dentales pueden corregirse mediante Odontología conservadora, pero para ello es imprescindible que el paciente acuda lo antes posible a consulta. 

Una muela puede romperse por diversas causas: 

-una salud bucodental deficiente.

-golpes o traumatismos graves.

-bruxismo.

-caries dental avanzada. 

-endodoncias o empastes dentales de gran tamaño que pueden debilitar con el tiempo y progresivamente las estructuras remanentes del diente. 

-morder alimentos duros.

-la edad, sobre todo, a partir de los 50 años.

Si una de nuestras muelas está rota, podremos notar un dolor intenso, inflamación de la encía, sangrado y/o sensibilidad dental al masticar o ingerir líquidos fríos. 

Para decantarse por un tratamiento u otro, el dentista analizará las características de la rotura y su severidad. Puede buscar la solución para restaurarla con una reconstrucción de composite, una incrustación o una corona. En algunos casos, no se podrá mantener o conservar y será necesario extraer y colocar un implante. 

En un primer momento, y hasta acudir al centro odontológico, aconsejamos aplicar compresas frías en la zona de la cara o la mandíbula donde aparece el dolor. También se puede tomar un analgésico como ayuda temporal. 

Y atención porque existe la rotura dental sin dolor, que puede ser engañosa, ya que la falta de incomodidad no significa que no haya un problema y puedan darse complicaciones internas. El especialista analizará si hay infección y puede ser necesaria una endodoncia.

Recuerda que la salud dental es una parte integral de nuestro bienestar general y cualquier problema en nuestros dientes merece una atención inmediata.

La salud bucodental es fundamental para mantener una calidad de vida óptima. No sólo tiene implicaciones a la hora de comer y hablar, sino que también puede tener efectos en áreas aparentemente no relacionadas, como la salud cerebral. 

Estudios recientes revelan una asociación clara entre la enfermedad de las encías, la pérdida de piezas dentales y la salud del cerebro. Particularmente, en el hipocampo, una región crucial para la memoria y la prevención de enfermedades como el Alzheimer. Los investigadores han observado que existen vínculos entre la cantidad de dientes y la presencia de enfermedad de las encías. Estos vínculos están relacionados con cambios en el hipocampo izquierdo del cerebro, que impacta directamente en las funciones cognitivas. Por lo tanto, hay que controlar la progresión de la enfermedad de las encías a través de visitas regulares al dentista. En algunos casos, habría que considerar la extracción de dientes afectados y su reemplazo con prótesis adecuadas. 

La investigación ha demostrado que las personas genéticamente propensas a la caries, a las que les faltan piezas dentales o necesitan dentaduras postizas, tienen una mayor carga de enfermedad cerebrovascular silenciosa. La conexión entre una buena higiene oral, la reducción de los patógenos en el torrente sanguíneo y la menor inflamación ha quedado demostrada y es lo que resaltan los científicos. La gingivitis crónica puede causar una respuesta inflamatoria persistente en el cuerpo. Esa inflamación es un factor de riesgo conocido para muchas enfermedades, incluyendo el Alhzeimer. Las bacterias orales pueden entrar en el torrente sanguíneo y llegar al cerebro, donde pueden contribuir a la inflamación y daño neuronal. Además, las bacterias de la boca pueden liberar toxinas que dañan las células cerebrales directamente. 

También la periodontitis y la pérdida de dientes se relacionan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, pérdida de memoria y demencia. 

La palabra clave es prevención. Y esto pasa por una buene higiene bucodental como parte de una estrategia integral de salud y bienestar. Cepillado y uso de hilo dental, dieta saludable, ejercicio, evitar el tabaco y visitas regulares al dentista. Son pautas de actuación para lograr una mayor calidad de vida. 

La Ciencia tendrá que profundizar en estos estudios preliminares que necesitan recopilar más evidencia. No obstante, ya nos dan una visión de la importancia de cuidar la salud a nivel general y de la interrelación entre las distintas partes del organismo.

Al cuidar tu boca estás cuidando todo tu cuerpo, incluida la mente.