¿Por qué se mueven los dientes?
Los dientes se mueven, principalmente, por la pérdida de soporte óseo causada por la enfermedad periodontal, un traumatismo o por apretar involuntariamente la mandíbula. También puede darse el caso al haber problemas de mordida o por la falta de piezas dentales.
En la etapa adulta, sentir que se mueve un diente, además de inquietante, es señal de que algo no va bien y requiere atención profesional. Hay varios casos:
-Pérdida de hueso: es la primera causa de movilidad dental en adultos. El hueso alveolar sostiene las raíces de los dientes. Si se produce una reabsorción ósea (bien por patología periodontal o por pérdida de pieza), puede haber más inestabilidad.
-Enfermedad periodontal: si no se trata a tiempo, la acumulación de placa bacteriana daña de manera irreversible la encía y el hueso. Los tejidos que mantienen a los dientes en su sitio se debilitan, provocando su movilidad e incluso su caída.
-Bruxismo: apretar y/o rechinar los dientes, sobre todo durante la noche, puede originar una sobrecarga continua. También los problemas de mordida o malposición. Esta presión, mantenida en el tiempo, puede derivar en movilidad dental.
-Traumatismos: un golpe fuerte en la boca puede dañar directamente los tejidos de soporte del diente. En estos casos, la movilidad puede aparecer de forma inmediata o desarrollarse con el tiempo, si no se recibe tratamiento.
-Infecciones dentales: cuando una caries llega al nervio del diente y no se trata, la infección puede extenderse hasta los tejidos que rodean la pieza. Esto puede provocar también una pérdida de soporte y hacer que se mueva.
Hay que dejar claro que la movilidad de un diente no siempre es una señal de pérdida dental inminente, pero requiere de atención profesional urgente. Cuanto antes se detecte la causa de la movilidad, más fácil será tratarla y evitar la pérdida de la pieza. El paciente no debe aplicar presión sobre el diente ni tocarlo o masticar alimentos duros por ese lado. Será importante mantener una higiene oral estricta para evitar que se acumulen bacterias.
Cada caso requiere una estrategia personalizada. En general, el objetivo es detener el avance del daño, estabilizar la pieza y, cuando sea posible, regenerar el soporte perdido. El tratamiento puede ir desde férulas de estabilización hasta limpiezas profundas o cirugía. No dejes que se complique.



