¿Cómo se elimina el sarro dental?

La placa dental es una sustancia que se forma debido al crecimiento bacteriano y la acumulación de residuos de alimentos y se adhiere a la superficie de los dientes. Si no se elimina a tiempo con el cepillado, puede calcificarse y convertirse en sarro. 

Está compuesto en su mayor parte (del 70 al 90%) por elementos inorgánicos -sales minerales-, que se combinan con sustancias orgánicas como proteínas, carbohidratos y, en menor medida, lípidos.

La causa principal por la que se acumula es la falta de higiene oral o el uso de una técnica incorrecta. Pero también puede aparecer al fumar, cuando hay sequedad bucal o con la existencia de malposiciones o apiñamiento dental, pues se hace más complicado acceder con el cepillo a ciertos puntos. Factores genéticos, hormonales o ciertos medicamentos también pueden favorecer la aparición de esta sustancia. 

Hay sarro supragingival, que se ve a simple vista porque está por encima de la encía y siempre es más fácil de eliminar. Pero también hay sarro subgingival, por debajo de la encía, extendiéndose en la raíz del diente, por lo que puede llegar a formar bolsas periodontales, caries y mal aliento. 

Cuando la placa dental se ha calcificado y ha formado el sarro, la única manera de eliminarlo es en consulta. Tras el diagnóstico, el dentista realizará, en base a la profundidad a la que se encuentre, uno de estos tres tratamientos: 

-Una limpieza profesional.

-Un raspado y alisado radicular.

-Una cirugía en casos de enfermedad periodontal avanzada. 

Lo importante es prevenir y, para eso, además del cepillado dental, debemos recurrir al hilo dental o incluso los cepillos interproximales. También hay que acordarse de limpiar la lengua. Se recomienda el uso de dentífrico con flúor ya que éste incrementa la resistencia del esmalte dental ante los ácidos derivados del crecimiento bacteriano y de los restos de alimentos que forman la placa. No fumar y mantener una dieta saludable, disminuyendo el consumo de azúcar, también será de ayuda. 

Recuerda que, si no se trata, el sarro puede debilitar las estructuras que sostienen los dientes, provocando su pérdida.