Día Mundial de la lucha contra el Sida

El día 1 de diciembre es la fecha perfecta para reivindicar la figura del dentista como aliado en la lucha contra esta enfermedad. También es necesario recordar la importancia del cuidado bucodental en personas afectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Esta fecha conmemorativa pretende concienciar sobre esta patología y apoyar a quienes viven con el virus. Se trata también de movilizar a la sociedad para combatir mediante la prevención y un mejor acceso a los tratamientos. El lema de este año es: “Superar las interrupciones, transformar la respuesta al sida”. Y es que hay una crisis de financiación histórica en el estudio y tratamiento de esta enfermedad que amenaza con deshacer los logros alcanzados en décadas. 

Más de 39 millones de personas viven con VIH en el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En lo que respecta a la salud bucodental de las personas que tienen esta infección, suele ser un indicador precoz de que el virus está activo. La candidiasis oral suele ser la primera señal de que el sistema inmunológico no está funcionando adecuadamente. Por ello, los odontólogos desempeñan un importante papel tanto en la salud bucal como en el bienestar general de est@s pacientes. 

En la boca, las infecciones relacionadas con este virus afectan a los tejidos blandos, es decir, los labios, las mejillas, la lengua, las encías y la piel que cubre el paladar. No afecta a los dientes en sí. Cuando la infección está muy avanzada, a veces se destruyen las encías y el hueso de la mandíbula que sostiene los dientes en su lugar. Además, puede causar xerostomía, especialmente en personas que toman fármacos antirretrovirales. Tener “boca seca”, a su vez, aumenta el riesgo de caries dental. 

Una tercera parte de los portadores del VIH tiene infecciones en la boca, así como úlceras causadas por la bajada de defensas. Además, entre el 30 y el 50 por ciento de personas con SIDA desarrolla periodontitis, una enfermedad bucodental que compromete la existencia y funcionalidad de los dientes.

La higiene oral es básica en estos casos para evitar un empeoramiento de las infecciones. El cepillo dental debe ser blando, si es demasiado duro se podrían dañar las encías. También es crucial la revisión periódica con el dentista, que marcará las pautas y tiempos a seguir. El especialista puede considerar la prescripción de suplementos de fluoruro o aplicaciones tópicas en estos pacientes. 

Gracias a los avances en los tratamientos, hoy en día, el VIH se considera una enfermedad crónica controlable, aunque todavía queda mucho por hacer para erradicarlo.