Errores a evitar en la higiene oral
Mantener una buena salud bucodental es fundamental para evitar problemas como la caries, enfermedades periodontales o mal aliento. Sin embargo, es bastante habitual cometer errores en nuestra rutina diaria.
Podemos comenzar hablando de un cepillado incorrecto. Es uno de los errores más frecuentes y puede deberse a utilizar el cepillo demasiado rápido o con movimientos únicamente verticales u horizontales. Esto último no elimina toda la placa dental y causa desgaste en el esmalte. La técnica adecuada implica movimientos suaves y circulares, intentando cubrir todas las superficies de los dientes. Además, es importante estar el tiempo necesario. Para una limpieza eficaz, hay que dedicar al menos dos minutos, dos veces al día, tras ingerir alimentos.
Muchas personas se olvidan del uso del hilo dental y es otro de los errores a reseñar. Es esencial para eliminar la placa y las partículas entre los dientes, donde el cepillo no puede llegar. Es un olvido que aumenta el riesgo de padecer caries y enfermedades de las encías. Hay que usarlo, al menos, una vez al día, especialmente por la noche.
También puede darse una elección inadecuada de productos de higiene oral. El uso de pasta dental sin flúor o un cepillo de dientes con cerdas demasiado duras puede ser perjudicial. Asimismo, hay que optar por enjuagues bucales sin alcohol y que contengan ingredientes antibacterianos, de lo contrario, puede resecarse la boca y causar irritación. Tampoco hay que enjuagarse con agua tras el colutorio ya que éste debe hacer su efecto sin diluirlo con otro elemento. Así favorecemos esa acción antibacteriana. Y, por descontado, el colutorio no sustituye el cepillado dental.
No hay que limpiarse inmediatamente después de tomar vino o cítricos. El motivo es la acidez de estas bebidas y frutas. Si frotamos durante el cepillado, con ese ácido en la boca, podría afectar a nuestro esmalte. Podemos hacer primero un enjuague con agua y esperar unos 20 minutos.
No cepillarse la lengua es uno de los errores más habituales de la higiene bucal. Hemos dicho en más de una ocasión que este órgano presenta las condiciones idóneas para acumular bacterias, que se esconden en las papilas gustativas y generan una biopelícula. La consecuencia es mal aliento, caries y otro tipo de patologías. No olvides utilizar el raspador lingual.
Las herramientas de higiene oral no duran toda la vida y es necesario renovar cada cierto tiempo. El cepillo de dientes debemos cambiarlo cada tres meses, aproximadamente, ya que se va deteriorando y pierde eficacia o puede provocar daños en la dentadura. Si está desgastado o deteriorado antes de ese tiempo, lo idóneo será cambiar de cepillo o cabezal (si usamos eléctrico).
Evitar estos errores en tu rutina diaria te ayudará a mantener una sonrisa sana y bonita. Y si necesitas orientación o una revisión, visita ALAIA.



