Movilidad dental, ¿por qué se produce?
La movilidad dental tiene origen multifactorial y está muy relacionada con la enfermedad periodontal. En la fase más severa lleva a la morbidez de los tejidos de soporte, comprometiendo la salud de la boca.
Aunque la enfermedad periodontal es el origen más habitual de la movilidad, también puede existir un estrés inusual mientras se mastica, por exceso de fuerza o presión sobre la pieza, que termina moviéndose. En estos casos, puede haber un daño previo en el periodonto, es decir, el tejido que rodea la raíz del diente y lo fija a la encía.
El desplazamiento o movimiento dental también puede deberse a un trauma oclusal sobre dicho tejido sano, es decir, puede aparecer tras sufrir un fuerte golpe o traumatismo, por maloclusión, desplazamiento de las piezas dentales o bruxismo.
Existen otras causas que, al menos temporalmente, pueden provocar este fenómeno tan incómodo, como por ejemplo un embarazo. Cuando la paciente presenta gingivitis o periodontitis, los cambios hormonales del embarazo hacen que el tejido periodontal sea más delgado y, por tanto, más frágil. También las enfermedades sistémicas, como la diabetes, pueden ocasionar movilidad severa en los dientes.
En cualquiera de los casos, es necesario ponerse en manos de un especialista. Si no lo tratamos cuanto antes, las encías se retraen y migran hasta dejar al descubierto las raíces de una o varias piezas. Durante la exploración, el odontólogo comprobará el origen de la patología y actuará en consecuencia. Además, será de manera inmediata para evitar lo que nadie desea: la pérdida del diente.
El tratamiento se puede dar a través de tres técnicas:
-Mediante el método de la tartrectomía supragingival y subgingival se evitará que la enfermedad avance.
-Realizando una regeneración de la zona, se rellena el espacio necesario para parar la movilidad.
-Si los dientes tienen un contacto defectuoso, se realiza un reajuste de las piezas afectadas y la fuerza se reparte por igual.
Si sientes que padeces movilidad dental o el principio de una enfermedad infecciosa que pueda afectar a tus encías y/o dientes, no dudes en pedir cita para que evaluemos tu caso. Es fundamental el seguimiento clínico continuado por parte del dentista, mediante pruebas radiográficas y diagnósticas que nos garanticen el éxito del tratamiento. No pongas la salud y la estética de tu boca en riesgo.



