Quizá resulte más fácil que nunca hacer la lista de deseos para el 2021. Dados los meses anteriores, seguramente esa lista se verá reducida a uno muy importante: volver a controlar nuestras vidas, una vez pasada la pandemia por covid-19.

Para eso, queda tiempo. Dicen que nunca se volverá a la misma realidad. Pero hay que ser optimistas y no perder la esperanza. Tal vez la “nueva normalidad” nos haga valorar más lo importante de la vida y nos demuestre que una salud pública fuerte y reforzada debe ser el eje central de las políticas gubernamentales.

Nos jugamos mucho en el futuro. La investigación debe contar con más presupuesto. Los y las científicas de este país han demostrado su compromiso y su dedicación, así como los sanitarios y personal de primera fila. Sin ciencia no hay salud, sin salud no hay economía. Sin todo ello, se desmoronan los pilares de nuestra sociedad.

Estamos a tiempo. Nos lo exigen las nuevas generaciones a las que tenemos que brindar un futuro más esperanzador.

Que este año tan duro para tod@s nos sirva de lección para enmendar los errores y para volver a valores como la solidaridad y el respeto para con los demás. Será el mejor legado que dejaremos a nuestros hijos e hijas.

Desde el Centro Odontológico ALAIA encaramos el 2021 con fuerza, con energía y con ganas de seguir cuidando a nuestros pacientes. La salud oral es eje fundamental de la salud general de nuestro cuerpo.

Nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con vosotr@s y os deseamos lo mejor para el nuevo año que arranca.

Nuestro Director Clínico, Javier Montosa, ha publicado un artículo en prensa que refleja el momento vivido por la profesión.

<<Artículo en prensa del Director Clínico, Javier Montosa>>

¡FELIZ 2021! ¡URTE BERRI ON!

Hay un decálogo de buenas prácticas para la salud bucodental que vendrá muy bien tener en cuenta en estas fechas. Es mejor prevenir que curar y la mejor pauta es la moderación. Estos son los consejos:

  • Controla el consumo de azúcares, no sólo los que contienen los dulces típicos navideños sino también las bebidas carbonatadas y alcohólicas. Pueden dañar y manchar nuestros dientes debido a la erosión del esmalte que provocan y a los pigmentos de sus colorantes. La bebida alcohólica menos dañina para nuestra salud bucodental es el vino tinto. El vino blanco y el champán son más agresivos para el esmalte y para el cemento de la raíz dental. Lógicamente, todo depende también de las cantidades que se tomen.
  • Cuidado con los alimentos duros como el marisco o el turrón. Podemos llegar a fracturar alguna pieza dental, dañar los empastes o prótesis e incluso romper el aparato de ortodoncia, si lo llevamos. El turrón duro es más aconsejable ya que su composición es, en su mayoría, almendra, miel, clara de huevo y un bajo porcentaje de azúcar. El turrón blando o de chocolate contiene mucha más cantidad. Pero, lógicamente el duro puede resultar más peligroso al morder así que, con mucho cuidado.
  • No olvidemos un correcto cepillado después de cada comilona. A ser posible, entre 20 y 30 minutos después de la ingesta de alimentos, ya que de esta manera damos tiempo a que se reduzca el grado de acidez de la saliva que provoca la propia comida. Si no resulta posible, se puede masticar chicle sin azúcar para favorecer la producción de saliva. Esto tiene un efecto protector sobre los dientes, al neutralizar la acidez de los alimentos.
  • El dentífrico debe llevar flúor para favorecer el esmalte y el calcio que se desprende con el ácido.
  • Es recomendable pautar en la agenda del nuevo año nuestra próxima revisión con el dentista. Fundamental para conservar una boca sana y cuidada.

Evita que tus dientes sufran un gran deterioro en esta época. Con estos mínimos cuidados, podrás lucir tu mejor sonrisa el resto del año.

En esta ocasión y más que nunca, cuídate en Navidad y cuida a los tuyos.

Desde el Centro Odontológico ALAIA os enviamos nuestros mejores deseos.

¡FELICES FIESTAS! ¡GABON JAI ZORIONTSUAK OPA DIZKIZUEGU!

                Artículo firmado por el Director Clínico de ALAIA, Javier Montosa Agustín 

Los implantes dentales son piezas de titanio con forma de tornillo que se ponen en el hueso de los maxilares, a modo de raíces artificiales. Sirven de base y soporte para poder sujetar las prótesis que se colocarán para reponer uno, varios o todos los dientes de un maxilar.

 Constituyen la forma más innovadora, cómoda y estética que tiene la odontología para reponer los dientes perdidos o aquellos que, por su estado, no se pueden reparar.

Como ventajas de las prótesis sobre implantes respecto a las dentosoportadas, no se necesita limar los dientes vecinos para colocar puentes sobre ellos, mejoran la supervivencia de los dientes de la boca (ya que soportan presiones elevadas sin alterarse) y el porcentaje de éxito final es muy alto.

Una vez realizada la colocación de los implantes y pasado el tiempo de osteointegración, se comienza el proceso de elaboración de la prótesis para reponer la/s piezas ausentes.

Estas prótesis pueden ser de varios tipos, en función del número de dientes a reponer y el material que se utilice para su fabricación. Hoy en día, contamos con la tecnología cad-cam, que nos permite diseñar la futura prótesis mediante programas informáticos específicos para ello. La fabricamos de forma mecanizada, de manera que conseguimos una precisión y un ajuste perfectos, factores de gran importancia para aumentar la durabilidad y pronóstico a largo plazo de los implantes que la soportan.

En caso de faltar una pieza dental, repondremos ésta con una corona unitaria apoyada sobre un implante. Esta corona, en general, se compone de una estructura metálica interna que se recubre con cerámica colocada alrededor, de manera que no se aprecia el metal. También se pueden fabricar con otro tipo de materiales diferentes al metal, como el zirconio. Estas coronas pueden colocarse atornilladas directamente al implante o cementadas sobre un pilar que está a su vez atornillado.

Para reponer un tramo más largo en el que falten varias piezas dentales se utilizará un puente, que irá apoyado sobre dos o más implantes (en función de la cantidad de piezas ausentes que haya que reponer). El material con el que se fabrica y el sistema para colocarlo será el mismo que el descrito anteriormente para una pieza.

Para reponer todos los dientes ausentes de una arcada, ya sea superior o inferior, tenemos varias opciones:

  • Sobredentadura: se trata de prótesis removibles implantoretenidas, es decir, son prótesis completas que se pueden retirar para su limpieza pero que, una vez colocadas, tienen un sistema de retención que mantiene la prótesis correctamente sujeta y estable. Se evita así la incómoda sensación de movilidad de las prótesis completas convencionales. Estos sistemas de retención pueden ser barras o ataches con diferentes formas que están apoyados sobre varios implantes (en general, cuatro, aunque hay casos en los que son suficientes dos para realizar una prótesis de este tipo en el maxilar inferior).
  • Híbrida: es una prótesis fija atornillada a los implantes, que está fabricada con una estructura metálica interna y recubierta con resina sobre la que van apoyados los dientes. Este tipo de prótesis no puede ser retirada por el paciente, sólo puede ser desatornillada y extraída por un profesional en la clínica dental, lo cual se recomienda realizar con cierta frecuencia para su correcta limpieza y mantenimiento. En general, son necesarios más número de implantes que para una sobredentadura (aproximadamente cinco o seis).
  • Prótesis fija con material cerámico: en este caso toda la arcada es repuesta mediante una estructura de metal recubierta por cerámica, aunque también puede ser elaborada con otro material como el zirconio. Es el tipo de prótesis sobre implantes más parecido a la dentición natural. Para poder realizarla, suelen ser necesarios entre seis y ocho implantes y, al igual que la prótesis híbrida, requiere ser retirada con cierta periodicidad para realizar un mantenimiento higiénico de la prótesis y los implantes que la soportan.

En ALAIA somos especialistas. Además, utilizamos nuestro escáner intraoral ITERO para hacer las impresiones y los laboratorios y técnicos dentales con los que trabajamos diseñan las prótesis por ordenador. Última tecnología para ofrecer la máxima comodidad y el mejor resultado a nuestros pacientes. Consúltanos y estudiaremos tu caso para ver cuál es la prótesis que mejor se adapta a tus necesidades dentales.

El mejor resultado estético y funcional, con la última tecnología.

Son muchas las opiniones en torno al uso del chupete.

Según la Sociedad Española de Odontopediatría, el chupete no produce malformaciones dentales si se retira antes de los tres años.

Hace tiempo, este artilugio tan deseado por los bebés, se convirtió para muchos en el culpable de que los recién nacidos no quisieran tomar el pecho materno, de que cogieran infecciones de oído y de posibles malformaciones en la boca y la dentadura futura. Evitarlo se convirtió en una máxima pediátrica, para la desesperación de muchos padres.

Con el tiempo, la evidencia científica ha matizado muchas de estas creencias.

El chupete, según estos estudios, reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, tiene efecto analgésico en procesos dolorosos y calma la ansiedad. En lo referente a la boca, se reseña que los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son reversibles. Para ello, no obstante, debe ser retirado antes de los tres años.

Cuando un niño usa chupete y realiza la succión, los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el mismo plano, pero en la parte superior, tienden a separarse y a sobresalir. Además, la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la lengua, hacen que las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo (es lo que se denomina mordida cruzada).

Para llegar a esto, y que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante 6 horas diarias. Es decir, que para llegar a situaciones extremas influye el tiempo y también la presión que el/la niñ@ realice en la succión.

Por eso, hay pequeñ@s que, aun usando chupete, no desarrollan ningún tipo de maloclusión dental.

Las recomendaciones que da la Sociedad de Odontopediatría son:

  • intentar evitar el uso del chupete en los primeros días de vida para favorecer la lactancia materna.
  • evitar su utilización como método para poder retrasar una comida.
  • mejor un chupete que uno de los dedos de su mano.
  • retirar, en la medida de lo posible, antes de los tres años.

La mayor preocupación de los odontopediatras en relación a la influencia de las tetinas en la dentición es la llamada caries del biberón. Se denomina así pero también puede aparecer por un uso no correcto del chupete (por ejemplo, untarlo con excesiva frecuencia en algún líquido dulce y dárselo al bebé). En cuanto al biberón, se refiere a la mala costumbre de ofrecerlo con zumo o bebidas azucaradas o también a la posibilidad de permitir que el niño se duerma chupando la tetina. Estos hábitos están absolutamente desaconsejados.

También coinciden los expertos en que es bastante más peligroso que el bebé se lleve el pulgar a la boca a que use chupete.

Por un lado, las tetinas y chupetes se pueden esterilizar más fácilmente que las manos de los niños. Por otro, la superficie de los dedos es más dura que las tetinas convencionales, lo que aumenta el riesgo de lesionarse la mucosa bucal o el propio dedo.

Si al retirar el chupete a tiempo, los efectos en la boca son reversibles, chuparse el dedo acarrea otros muchos problemas en la alineación dental. Además, es un hábito más difícil de erradicar.

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) coincide con los odontopediatras en todos estos argumentos y recomienda una revisión con el ortodoncista al cumplir los 6 años.

Chupete sí, pero con límites.

Todos hemos sentido alguna vez la boca seca, especialmente, si hemos tenido una época más tensa o con más estrés. Pero cuando la sequedad bucal es persistente en el tiempo puede originar infecciones en la boca, enfermedad de las encías y caries dental.

El origen de este problema, también denominado xerostomía, puede estar en una deshidratación, la costumbre de respirar por la boca, el estrés o ansiedad, el tabaco y/o problemas del funcionamiento de las glándulas salivales. Este último punto se acrecienta con la edad, por ejemplo, en las mujeres que atraviesan la menopausia.

Podríamos citar otro origen en el consumo de medicamentos: antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, diuréticos y descongestionantes. Incluso pueden causarla tratamientos como la quimioterapia.

Los síntomas de la xerostomía son, lógicamente, la sensación de boca seca o incluso quemazón, una saliva de textura viscosa, problemas de masticación o deglución, alteración del sabor de los alimentos, sensación de ardor y dolor en la lengua, sed, fisuras en los labios, dificultad para hablar, halitosis y problemas para colocar las prótesis dentales removibles, entre otros.

¿Qué podemos hacer en casa para evitar este síndrome?

Es muy recomendable tomar agua a lo largo del día, en pequeños y frecuentes sorbos. También es recomendable masticar chicles sin azúcar o caramelos duros. Ayudarán a mantener la boca húmeda sin aumentar la posibilidad de caries dental. Podremos estimular el flujo de saliva con alimentos y bebidas ácidas. Otros hábitos que también pueden ayudar: usar un humidificador en el hogar, especialmente en el dormitorio, intentar respirar siempre por la nariz y evitar bebidas con cafeína, el tabaco y el alcohol (ya que aumentan la sequedad en la boca).

Pero si la sequedad bucal no mejora y persiste, tendremos que ir al origen del problema. Es decir, si se debe a los medicamentos, nuestro médico tendrá que variar la prescripción o la dosis.

Como ayuda, desde ALAIA podemos recomendar el uso de enjuagues bucales especialmente formulados para la xerostomía y que proporcionan alivio al instante.

Es importante intentar ponerle solución ya que la saliva es vital para una boca sana. Humedece y descompone los alimentos, limpia las partículas de comida de los dientes y las encías y ayuda a tragar. Además, es una sustancia que contiene minerales como el calcio y el fosfato que ayudan a mantener los dientes fuertes.

Ante cualquier duda, estamos aquí para atenderte.

El flúor dental ayuda a endurecer el esmalte al reaccionar con el calcio que tienen los dientes. El esmalte es la barrera protectora que éstos tienen ante los ataques de la placa bacteriana. Cuando perdemos esmalte, comienzan a aparecer las caries y los dientes tienen más sensibilidad. El flúor ayuda a evitar esto.

Como curiosidad, la palabra flúor proviene del latín fluo y significa fluir. Bajo este nombre bautizaron en la Edad Media a un mineral que ayudaba a que el hierro se fundiese a menor temperatura y reducía la viscosidad del metal líquido para que fluyera con mayor facilidad por canales y moldes.

Para nosotros, el flúor es hoy un elemento químico. Se encuentra, de manera natural, en muchos de los alimentos que consumimos (salmón, sardinas, naranjas, pollo, té, sal de mesa). También en el agua del grifo y las aguas envasadas y, de forma tópica, en las pastas dentales.

Lo encontramos en la mayoría de las fuentes de agua, ríos, lagos o pozos. En los últimos 70 años, se ha añadido a las reservas públicas, elevando sus niveles hasta hacerlos óptimos para la prevención de la caries dental. Antes de esa fluoración del agua comunitaria, los niños tenían tres veces más caries. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han proclamado la fluoración del agua como uno de los diez grandes logros de salud pública del siglo XX.

Ello no quiere decir que debamos consumir flúor dental en grandes cantidades, más bien al contrario, ya que si no puede ser tóxico. Cuando lo tomamos en exceso se genera la fluorosis dental, que se manifiesta con manchas en los dientes y que logra el efecto contrario al deseado, ya que debilita el esmalte. Pero el exceso también nos puede dañar el sistema nervioso, el estómago e, incluso, nos puede afectar a la hormona reguladora del sueño.

Siempre hay que buscar un equilibrio lógico. En dosis pequeñas, los fluoruros tienen la propiedad de reducir en más de un 50 por ciento el número de caries. Además, ayuda a remineralizar el esmalte que pierde el diente favoreciendo su resistencia a la acción de los ácidos.

Visita a tu dentista para una aplicación profesional. En ocasiones, la necesidad de flúor es mayor y se realizan tratamientos específicos en los que se aplica mediante una férula que se coloca en la dentadura durante unos minutos.

En ALAIA podremos explicarte además de qué manera te beneficia.

El flúor, como todo, mejor en su justa medida.

En nuestra publicación de hoy vamos a daros cuenta de algunas curiosidades que el Consejo General de Dentistas ha recogido este año en relación a la salud bucodental. Son datos y números curiosos que dan fiel muestra de cómo se cuida la sociedad a este nivel:

  • 28 es el número de dientes que tiene un adulto sano en su boca (sin contar las 4 muelas del juicio). El 62 por ciento de adultos entre 35 y 44 años ha perdido al menos un diente. Las dos principales causas de la pérdida dentaria son la caries y la enfermedad periodontal. Estas pérdidas deben reponerse mediante su oportuno tratamiento (con prótesis o con implante), por la función masticatoria y para evitar que los demás dientes se inclinen o se muevan de su posición normal.
  • El 30 por ciento de las personas en nuestro país no se cepilla los dientes al menos dos veces al día.
  • 3 de cada 10 usan cepillo eléctrico.
  • El 34 por ciento utiliza seda dental.
  • 1 de cada 2 visita al dentista una vez al año.
  • 8 de cada 10 elijen a un dentista privado.
  • El 15 por ciento de la población no acude al dentista por miedo. Cuando no queda más remedio, los problemas de salud oral suelen ser tan acuciantes que se debe acudir más veces, con tratamientos más prolongados y patologías más serias.
  • 33 millones de adultos españoles tienen caries
  • 803 mil mayores de 65 años no tienen ningún diente en la boca.
  • 1 de cada 3 adultos presenta enfermedad periodontal, 2 millones de personas la tienen en una fase severa.
  • Cada año se diagnostican en Clínica 7 mil casos de cáncer oral. En el Estado hay 1.500 fallecidos al año por esta patología. Sólo entre el 25 y el 30 por ciento de los cánceres orales se diagnostican de manera precoz.
  • 3 de cada 10 menores de 12 años tienen caries. Hay 7 millones de dientes de leche afectados. El 80 por ciento de los dientes temporales con caries están sin tratar.
  • 1 de cada 2 menores de 6 años no ha ido nunca al dentista.
  • Cuando nuestr@s hij@s van al dentista, en el 37 por ciento de los casos es por motivo de caries, el 17 por ciento para realizarse una limpieza y el 15 por ciento por ortodoncia.
  • De los cerca de 39.000 dentistas que hay en el Estado, el 56 por ciento son mujeres. 6 de cada 10 son menores de 40 años.
  • Usamos un cepillo al año en lugar de los 4 recomendados. 3 tubos de pasta dental al año, cuando se recomienda el doble.
  • Media hora es el tiempo que hay que esperar para cepillarse después de ingerir alimentos o bebidas ácidas o muy dulces.
  • Si tod@s cortásemos el agua mientras nos cepillamos los dientes, ahorraríamos 1 millón de litros, el consumo de una persona durante 18 años.

Intenta estar siempre en el mejor lado de la estadística. Tu salud lo agradecerá.

Fuente: Consejo General de Dentistas.

El embarazo es un período que implica una serie de cambios fisiológicos y hormonales en el organismo de la mujer. Son cambios que pueden afectar a la salud oral, aunque es algo que se puede prevenir con el refuerzo de los hábitos de higiene.

Cierto es que existe un mayor riesgo de descalcificación de los dientes y la estructura maxilar que los sujeta, así como de caries y gingivitis. En los primeros meses son habituales las náuseas y vómitos, cuyo ácido puede erosionar el esmalte dental e irritar las encías. Durante la gestación, aumenta la circulación de sangre en la boca, la nariz y la garganta, por lo que es más fácil sangrar y que las encías estén más sensibles y tiendan a hincharse. La gingivitis del embarazo tiene su origen aquí y es más frecuente en el segundo trimestre. Además, los cambios hormonales hacen que se incremente la elasticidad de los ligamentos que unen los tejidos, por eso, no es extraño que algunas mujeres perciban una cierta movilidad de los dientes.

Si antes de la gestación ya existían problemas bucodentales es muy probable que se agraven si no se toman las medidas oportunas.

Según el Consejo General de Dentistas, los niñ@s nacidos de madres con una salud oral pobre están más predispuestos a padecer caries en el futuro, por lo que el período prenatal es una oportunidad única para educar a la mujer embarazada en estos cuidados. Hay que tener en cuenta que una buena salud de dientes y encías evita la enfermedad periodontal, que puede propiciar un parto prematuro y bajo peso del bebé al nacer, además del riesgo de transmisión bacteriana por la saliva de la madre al niño.

El cuidado dental de las embarazadas requiere una atención especial, sobre todo, desde el punto de vista preventivo. La odontología preventiva irá enfocada al cuidado pre y postnatal. El dentista debe ser su fiel aliado para cualquier alteración que note en la boca. La dieta será otro factor al que prestar mucha atención: hay que evitar comer alimentos dulces en exceso o que contengan un alto porcentaje de azúcares.

Los autocuidados son muy necesarios: un minucioso cepillado dental con pasta fluorada al menos dos veces al día, el hilo dental o cepillos interproximales, beber agua para mantener la hidratación y una alimentación saludable junto con algo de ejercicio diario. Tu salud general te agradecerá estas pautas, también la bucodental.

Pero hay que tener en cuenta que el embarazo no es una enfermedad y, por tanto, la embarazada podrá recibir por parte de un profesional odontólogo los tratamientos que requiera, siempre bajo supervisión de su especialista. El examen radiográfico es una importante herramienta de diagnóstico. No va dirigido hacia el abdomen, la cantidad de radiación que se produce es pequeña y se colocará un delantal de plomo para proteger aún más al bebé. A veces, una radiografía a tiempo evita males mayores. Lógicamente, hay que avisar cuando se está embarazada antes de realizar cualquier prueba.

El último trimestre del embarazo se intenta evitar los tratamientos dentales largos ya que es un período en el que puede resultar molesto permanecer sentada mucho tiempo en el sillón del gabinete. Eso siempre lo tendremos en cuenta.

Por último, queremos hacer una aclaración. Hay un mito que dice que “cada embarazo cuesta un diente”. No es cierto. El calcio que necesita el bebé procede de lo que comes y no de tu dentadura. Por eso, dieta equilibrada, con un aumento de los productos lácteos o un suplemento de calcio, si fuera necesario y una llamada a tu odontólogo o higienista dental siempre que lo veas necesario.

¡Cuídate! Cuando nazca tu bebé le ofrecerás tu mejor sonrisa.

La gingivitis es una inflamación de las encías que, de no ser tratada, deriva en una periodontitis o enfermedad periodontal.

En la etapa de inicio, las bacterias se acumulan y provocan que las encías se inflamen y sangren fácilmente durante el cepillado dental. En ese primer momento, los dientes se mantienen anclados al hueso firmemente, es decir, no ha habido daño óseo irreversible. Llegados a este punto, y si no tratamos esa gingivitis, la capa interna de la encía y el hueso se podrían separar de los dientes, formándose bolsas que pueden infectarse. Si la enfermedad progresa, esas bolsas se hacen cada vez más profundas y se destruye más tejido de las encías y el hueso. Los dientes dejan de estar anclados en su lugar y se puede producir su pérdida.

Los síntomas de la periodontitis son:

  • Encías rojas e hinchadas
  • Encías sangrantes
  • Dientes flojos y sensibles
  • Dolor al masticar
  • Llagas
  • Mala alineación de los dientes
  • Encías retraídas
  • Bolsas entre los dientes y las encías

La periodontitis es la principal causa de pérdida de dientes en los adultos. La gingivitis no es dolorosa pero la periodontitis sí, sobre todo, al masticar. Incluso, los dientes pueden tener movilidad y se puede generar mal aliento. Hay que ponerle remedio pronto porque esa primera fase tiene solución, pero si llegamos a la enfermedad periodontal severa, es más grave e irreversible. Además, repercute en la salud general: aumenta el riesgo cardio-vascular, de diabetes o parto prematuro.

En cuanto a los tratamientos, en el caso de la gingivitis lo primordial es una limpieza a fondo por parte de tu dentista para eliminar, de forma eficaz, los depósitos de sarro y placa bacteriana. Puede ser necesario realizar irrigaciones antibacterianas o pulir el esmalte. Y, sin dudarlo, habrá que llevar un control para analizar cómo evoluciona la patología.

Si hablamos de periodontitis, segunda fase de la enfermedad periodontal, desgraciadamente, no será posible eliminar completamente el problema, de ahí que insistamos en la necesidad de acudir a consulta en cuanto notemos los primeros síntomas, para que no vayan a más. Es importante entender que la periodontitis no se cura, sólo podemos frenarla. Habrá que llevar un exhaustivo control y hacer una evaluación continua de la pérdida ósea.

Según la OMS, Organización Mundial de la Salud, esta patología afecta a entre un 15 y un 20 por ciento de los adultos, en un rango de edad de 35 a 44 años.

Ambas pueden estar relacionadas con una mala higiene dental, cambios hormonales, el tabaco, ciertos medicamentos, tener mala alineación dental (donde el sarro se adhiere) o padecer enfermedades sistémicas. La prevención pasa, en la mayor parte de los casos, por una buena higiene oral: cepillarse los dientes al menos dos veces al día, utilizar pasta con flúor, pasarse el hilo dental, hacer uso de enjuagues bucales sin alcohol y realizar las visitas periódicas a nuestro dentista (con una limpieza bucal profesional cuando corresponda).

Anota tus síntomas y no dejes que la gingivitis evolucione.
Ponle solución a tiempo.

La articulación temporomandibular actúa como una bisagra deslizante que conecta la mandíbula con la parte lateral de la cabeza. Hay dos articulaciones apareadas, una a cada lado de la cabeza, ubicadas justo al lado de los oídos. Es una parte de nuestro cuerpo muy utilizada.

Los problemas derivados de la ATM (articulación temporomandibular) son relativamente frecuentes, muy molestos y pueden generar importantes limitaciones en las funciones del habla y la masticación.

Según el Consejo General de Dentistas, se estima que 3 millones de personas, un 8 por ciento de adultos jóvenes y un 16 por ciento de mayores, sufren desórdenes temporomandibulares en nuestro país. Es una patología que afecta más frecuentemente a mujeres de entre 20 y 50 años y tiene un origen multifactorial, donde el estrés psicoemocional y la susceptibilidad genética podrían tener un papel importante.

En ocasiones, hay traumatismos sobre la mandíbula o la propia articulación que se relacionan con el desarrollo de este trastorno. Sin embargo, para muchas personas, los síntomas comienzan sin una razón aparente.

Además, hay que tener en cuenta que las dos ATM (derecha e izquierda, la denominada “articulación cráneo-mandibular) actúan al unísono y, si se altera una de ellas, acaba afectando a la otra.

La sintomatología es variada:

  • Pequeños ruidos o chasquidos articulares.
  • Dolores a la palpación.
  • Cefalea crónica.
  • Sensación de presión y zumbidos en los oídos.
  • Dolores que aumentan al masticar.
  • Dolor cervical.
  • Enrojecimiento de los ojos y sensibilidad a la luz.
  • Bruxismo y desgaste dental.
  • Limitaciones a la apertura de la mandíbula, con posible desviación.
  • Y en una fase más avanzada, incluso bloqueos completos de la articulación.

Hay que actuar pronto. Es un problema crónico y si no se frena tenderá a empeorar progresivamente.

Por lo general, los tratamientos comienzan intentando relajar la musculatura masticatoria mediante férulas de descarga, dispositivos que se colocan entre las arcadas dentarias. También es recomendable tomar alimentos blandos y usar una bolsa de hielo para aliviar el dolor o analgésicos, previa receta de tu dentista.

Si el problema deriva de la pérdida de alguna pieza y una mala oclusión, habrá que restituir los dientes perdidos para lograr un equilibrio, no perder hueso y eliminar los contactos anómalos. Puede ser necesaria una prótesis.

El odontólogo valorará la situación de cada paciente para recomendar el mejor tratamiento conservador o el uso de cirugía.

Nuestro cuerpo está totalmente conectado. El ejercicio físico, en forma de natación, pilates o yoga es muy conveniente para fortalecer la musculatura postural de espalda y cuello. Así, ayudamos a reducir la tensión en los músculos de la mandíbula. La fisioterapia del sistema masticatorio también está recomendada por sus buenos resultados en esta patología.

Si tienes dolor o sensibilidad persistente en la mandíbula o si no puedes abrirla o cerrarla por completo, visita a tu dentista. Analizaremos las posibles causas y tratamientos para tu problema.

Una revisión a tiempo, evita problemas mayores en un futuro.